Evocaciones de un anarquista español
Iniciativa: un longevo idealista quiso formar una agrupación política inspirada en las viejas ideas libertarias.
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Un anarquista español que peleó con los republicanos en la Guerra Civil Española quiso recrear, antes de las elecciones del 26 de octubre último, las viejas ideas libertarias.
"El Partido Libertario anulará el dinero. Los señores diputados y senadores, y la millonada de gente que está a su servicio. Ya nadie les dará dinero y tendrán una ocupación productiva, como conducir un camión o manejar lo que produce una fábrica o varios miles de cosas diferentes, pero productivas. Así será, señores, pero por derecho propio, porque se lo habrán ganado creando la humanidad libertaria."
Con esta declaración de principios, José García Ballesteros pretendió formar, a los 82 años, una agrupación política argentina inspirada en el movimiento anarquista de fines del siglo último y que tuvo su auge entre 1870 y 1939, cuando empezó a declinar, hacia el final de dicha guerra.
El longevo anarquista estuvo encolumnado en las fuerzas republicanas que lucharon en la Guerra Civil Española (1936-1939) en los frentes de Teruel, Extremadura y Madrid.
"Mis ideales nacieron en el campo de batalla. En él aprendí a morder el polvo, a sufrir y a ver morir. Allí absorbí las palabras de un grupo de idealistas que rechazaban la letra de una canción que entonaban otros y que decía: "Arroja la bomba que escupe metralla, tira petardos y empuña las armas"", revivió García Ballesteros, un anarquista creyente.
Desde su nostalgia quiso conjugar el anarquismo con la figura de Dios: "Si estuviera en un escenario político, le hablaría al pueblo desde mi casi siglo de vida. La formación de una agrupación fue una excusa, el sueño de un hombre libertario que antes de cambiar un orden de cosas prefiere respetarse a sí mismo, con la figura de Dios como testigo.
"Pasaron cuarenta y seis años, desde que vivo en el país, hasta que me di el gusto de conocer el subterráneo de Buenos Aires gracias a la distribución de los volantes. Repartí los papelitos en cada mano y me alcanzó con ver cómo algunos pasajeros se pusieron derechos en los asientos para leerlos", acotó.
Los moros
De su pasado, García Ballesteros recuerda las miserias de la guerra: "En Extremadura peleamos con fiereza, porque el campo enemigo estaba sembrado con bellotas en abundancia, mientras que de nuestro lado desenterrábamos raíces.
"A más de cincuenta años -continuó-, todavía puedo contar cómo las bombas caían como una cascada de los aviones cuatrimotores, o el ataque de los moros (tropas coloniales marroquíes utilizadas por Franco), montados en sus caballos blancos y con sus sables corvos combatiendo cuerpo a cuerpo."
"Una vez socorrí a un soldado enemigo herido. Al terminar la guerra fui prisionero y, antes de que me ejecutaran, aquel soldado me reconoció y avaló mi vida ante las tropas de Franco", rememoró.
"Me subí a un avión y me vine a vivir a la Argentina en la década del ´50", cansado de eludir las secuelas de la guerra, explicó. García Ballesteros conserva hoy a su lado a la valenciana que conoció a los dieciséis años, a su hijo y a dos nietos, y el sueño de resucitar una idea olvidada y anacrónica.




