
Extraño peregrinar del cadáver de Eva
La TV británica emitirá hoy un documental en el que abundan historias oscuras y truculentas
1 minuto de lectura'
LONDRES, 24.- Fotos tomadas por Juan Domingo Perón al cadáver embalsamado de su primera esposa probarían que éste fue profanado en algún momento de su largo y secreto periplo desde el edificio de la CGT a un cementerio de Milán, donde estuvo enterrada 14 años, y la quinta 17 de Octubre, en Madrid.
Las imágenes, que por primera vez se dan a conocer, forman parte de un documental que será transmitido mañana a las 20 por la emisora británica Channel Four, la misma que hace meses reveló la trama de la "Operación Tigre", que pasó por alto el embargo británico de material bélico británico a la Argentina.
El programa, que La Nación pudo ver con anticipación, lleva el nombre de "Evita: the unquiet grave" (Evita: la tumba sin sosiego) y es el resultado de un año y medio de investigaciones en el que se recogieron testimonios de allegados a la pareja presidencial y de un alto miembro de la inteligencia argentina, y en el que se reproducen pasajes del diario personal del científico que llevó a cabo su embalsamamiento, el doctor español Pedro Ara.
En poco menos de una hora también se pasa revista con imágenes de archivo a 40 años de violencia y autoritarismo en nuestro país por parte tanto de peronistas como de antiperonistas.
La emisión comienza describiendo la acción de la Fundación Eva Perón en 1951, de boca de una asistente de la primera dama, Ana Macri, quien no duda en calificar a su empleadora de "santa". Se menciona después el diagnóstico de cáncer de útero y la primera serie de sesiones de radiaciones que coincide con el frustrado alzamiento del 18 de septiembre.
Se recuerda que Eva, "consciente de que tenía los días contados y que sin ella Perón sería derrocado por los militares", urgió a sus amigos de la CGT a crear milicias de trabajadores.
"Ella les daría las armas que le serían vendidas por su amigo el príncipe Bernhard. Ella llegó a tener así 5000 pistolas y 1500 ametralladoras", se indica, haciendo alusión al entonces príncipe consorte de la reina de Holanda, Bernhard de Lippe-Biesterfeld, el mismo que en 1976 tuvo que renunciar a su cargo de inspector de las Fuerzas Armadas holandesas al ser implicado en el escándalo de Lockheed.
Días después, Eva Perón fue operada por el doctor Ricardo Finochieto y su colega norteamericano George Pack. En un principio se creyó que la intervención había sido un éxito, pero tras meses de debilitamiento fue obvio para los Perón que su fin era inminente.
Al tanto de los estudios anatómicos realizados en Córdoba por el doctor Ara, el presidente lo convocó a contemplar el embalsamamiento de su esposa. El cadáver sería el epicentro de un monumento dedicado a los trabajadores que tendría tres veces el tamaño de la estatua de la Libertad.
Por más que no se indica claramente si Eva Perón estaba al tanto de estos preparativos su último pedido en el lecho de muerte a la manicurista Sara Gatti da a entender que sí: "Cuando me muera, sacame este terrible esmalte rojo de las uñas y poneme uno transparente de Revlon". Una orden que fue cumplida al pie de la letra.
Minutos después de su deceso, el 26 de julio de 1952, el doctor Ara llegó a la residencia presidencial, arregló los términos de su contrato y entró en la habitación donde yacía su paciente. "A nuestros ojos estaba la mujer más querida y más odiada de su tiempo -escribió en su diario-. Había peleado bravamenten contra los grandes pero fue derrotada por lo infinitamente pequeño".
Ara inició de inmediato su trabajo que, tras unos cuantos contratiempos, terminó en un año a un costo de 100.000 dólares. El monumento, en cambio, no fue nunca construído.
Obsesión sexual
Tanto el laboratorio de Ara como el cuerpo de Eva Perón permanecieron en el segundo piso del edifico de la CGT hasta la Revolución Libertadora de 1955.
Fuerzas de la Marina fueron las que encontraron allí los restos y, desconfiando que se tratara de una figura de cera, ordenaron la realización de numerososs test. Fue así como se le cortó parte de un dedo para cotejar las huellas dactilares, se mutiló una oreja para examinar tejidos y se expuso todo el cuerpo a los rayos X. Las radiografías probaron no sólo que se trataba de un cuerpo humano sino que Ara había logrado mantener intactos todos sus órganos internos. Una técnica que hasta los mismos egipcios no habían dominado.
El documental afirma que el general Pedro Eugenio Aramburu puso el cuidado del cadáver al jefe de la inteligencia, coronel Moori Koening, tarea de la que fue más tarde relegado por manifestar una "extraña obsesión sexual" respecto de él.
"El coronel Moori Koening había cometido fallas muy graves, irresponsables y muy imprudentes y hasta anticristianas contra el cadáver -señala su sucesor, el coronel Héctor Eduardo Cabanillas-. Yo lo conocía del Colegio Militar y siempre fue un hombre perfectamente normal pero a partir del momento en que tuvo el cadáver en sus manos se enloqueció. Además, empezó a tomar mucho alcohol y decía que esa mujer era de él, que esa mujer le pertenecía".
Al tomar posesión de los servicios de informaciones me encontré que al lado de mi despacho, en un cuarto que estaba destinado a armarios de distinta documentación se encontraba el féretro con los restos de la señora María Eva Duarte de Perón -puntualiza-. Fue una emoción bastante violenta ver ese cadáver porque era prácticamente una muñeca. Estaba intacto. El trabajo que hizo el doctor Arai era tan perfecto que tenía todos los movimientos. La carne era como si estuviera viva... Era una muñeca pero no de a cera. Era de carne y hueso."
Pero no tardaron en suceder cosas extrañas. "Me levantaba muy temprano -cuenta Cabanillas- porque tenía que dar cuenta al ministro de mis actividades y me encontraba con que frente a la puerta donde estaban los restos de esta señora habían siempre velas encendidas y flores, lo que era una señal evidente de que había gente que conocía perfectamente bien que el cadáver estaba ahí."
Aramburu no sabía
Tras mucho discutir, Cabanillas convenció a las autoridades de la necesidad de sacar el cadáver del país. En tanto la familia de Eva Duarte, en exilio en Chile, pedía a sucesivos presidentes y a la Iglesia ayuda para dar con su paradero. Juana Ibarburen, su madre, murió en 1971 sin conocerlo.
"Gracias a la activa y muy especial intervención de la Iglesia -indica en contraste Cabanillas- fue posible llevar a cabo la "Operación evasión" (del cadáver). Allí intervino directamente un delegado de Su Santidad para allanarme el camino. El se ocupó de comprar la tumba en un cementerio de Milán y tomó todos los recaudos correspondientes para que se le permitiera el acceso a suelo italiano".
En abril de 1957, Eva Perón adquirió entonces el nombre de una viuda italiana, María Maggi di Magistris, y fue embarcada en un buque con Génova como puerto final. "El cadáver fue depositado en un tumbino como le dicen en Milán a las tumbas -explica el ex jefe de la inteligencia-, que habíamos adquirido por un período de 30 años. Y nunca se habló más de ese problema. Ni siquiera el general Aramburu tenía conocimiento de dónde había sido enterrado."
El secreto se mantuvo por 14 años hasta que el presidente Alejandro Lanusse decide entrar en contacto con Perón en el exilio, y, como señal de buena voluntad, le ofreció la devolución de los restos.
"Me puse en contacto el padre Angeli -recuerda Cabanillas- que era prácticamente el personero nombrado del Vaticano. Su intervención fue muy necesaria porque había que hacer una serie de escritos en italiano para explicarle a la municipalidad de Milán por qué se sacaba un cadáver que había estado descansando ahí para trasladarlo a Madrid.
"Los obreros procedieron a abrir el féretro y cuando levantaron la tapa vieron eso y empezaron a correr gritando "¡Milagro! ¡Milagro!`... Claro estaba hecha una muñeca y ellos no se explicaban cómo. Se les explicó que estaba momificada, que no había ningún problema, repartimos unas cuantas liras y con eso quedaron más o menos tranquilos."
Al día siguiente, el cadáver inició un nuevo viaje. En una carroza fúnebre cruzó el Norte de Italia, Francia y buena parte de España hasta llegar, el 3 de septiembre, a Madrid. En el camino había recuperado el nombre de Eva Perón. Esa misma noche, el 3 de septiembre de 1971 "tratando de no llegar a las 20.25 para no hacerlo en la misma hora en la que ella había fallecido", Perón la recibió tras firmar todos los papeles que Cabanillas le había traído en representación del gobierno argentino.
Serias discrepancias
El ex jefe de la inteligencia insiste aún hoy en que el cuerpo fue entregado en perfecta condición, y para ello cita el informe realizado tras una inspección del doctor Ara, a 16 años de su trabajo original, en la que asegura haberlo encontrado "en el mismo estado en el que lo había dejado en la CGT".
Pero en una carta a su prima Raquel, Perón acusó al Ejército y a la Armada de haber sido "cobardes" por atacar el cadáver: "Estos miserables desgraciados todavía esperan que estemos agradecidos por que nos devolvieron los restos".
Fotografías tomadas por él mismo -y mantenidas en secreto hasta ahora por la hermana de Eva, Erminda Duarte- parecen mostrar moretones en la frente, un puntazo en la cien derecha, una cortada en la mejilla del mismo lado, la naríz quebrada, así como parte del cuello y las plantas de los pies cubiertos por una lámina de brea.
Rumores de esta situación, más la muerte del propio Perón habrían motivado el secuestro del cadáver del general Aramburu por parte de los Montoneros, que reclamaron el regreso del cuerpo de Evita a la Argentina. López Rega se encargó de los preparativos y el intercambio tuvo lugar. El cadáver fue entonces restaurado por un museólogo, Domingo Tellechea, para ser exhibido en una cripta del palacio presidencial.
"El cuerpo tenía desde pequeñas lesiones superficiales -asegura Tellechea- a otras de bastante profundidad, inclusive afectando músculos y huesos importantes". Su trabajo habría logrado ocultar los daños a primera vista.
En 1976 la junta militar entregó finalmente los restos a su familia. El programa, producido por la argentina Ana De Skalon con fondos de Channel Four, la televisión sueca y la Universidad de Quilmes, culmina recordando que Eva Perón fue enterrada a ocho metros de profundidad en una cripta revestida de mármol en la Recoleta.


