
Fábrica militar: desaparecen 2820 kilos de explosivos
Es un volumen 7 veces mayor al usado para volar la AMIA
1 minuto de lectura'
Desde hace un mes, y en el mayor de los silencios, la Policía Federal y el juzgado federal de Azul intentan ubicar 2820 kilos de un potente explosivo denominado Nago que desapareció en enero en la planta de Fabricaciones Militares de Azul (Fanazul).
Este material producido por Fanazul consiste en una mezcla de nitrato de amonio y gasoil, conocida como anfo, y se emplea en minería, canteras y obras viales. Tiene una vida útil de sólo seis meses y para explotar requiere un detonador. Es el mismo material que se utilizó en el atentado de la AMIA el 18 de julio de 1994, pero el volumen desaparecido en la fábrica es siete veces superior al empleado en la voladura de la mutual judía, que se estimó en 300 o 400 kilos.
La extraña desaparición de las casi tres toneladas que en conjunto sólo cuestan tres mil pesos fue confirmada a LA NACION por una importante fuente de Fabricaciones Militares, empresa estatal que depende de Economía, y por el juez federal de Azul, Juan José Comparato, quien expresó que la denuncia la radicó el 27 de febrero el director de Fanazul, coronel Aldo Serafín.
La desaparición reviste especial gravedad tras el atentado del fundamentalismo islámico ocurrido en Madrid, el 11 de este mes, y el asesinato del líder de Hamas, Ahmed Yassin, el 22 del actual, a manos de efectivos israelíes, dos hechos que produjeron alerta en todo el mundo en previsión de posibles atentados.
Otro factor de preocupación es el escaso valor comercial del material: tres mil pesos, según la fuente de Fabricaciones Militares, lo cual permitiría, en principio, minimizar el móvil económico.
Toda venta de explosivos está sujeta a una serie de controles y sólo pueden adquirirlos quienes están inscriptos y autorizados para tal propósito.
La primera y única información de la denuncia del coronel Serafín la brindó el diario El Tiempo, de Azul, el 2 de este mes.
Al día siguiente, ante una consulta de LA NACION, el juez federal Comparato confirmó el hecho: "La fábrica descubrió el faltante en febrero, pero probablemente la desaparición ocurrió en enero. No sabemos si fue un ilícito o un error de carga. La instrucción del sumario quedó a cargo de la delegación Azul de la Policía Federal".
Negativa del cliente
Comparato respondió que en sus ocho años como juez federal de Azul nunca le tocó intervenir en un caso de desaparición de explosivos. Explicó que el material estaba embalado en dos pallets de 45 bolsas cada uno. Cada bolsa contiene unos 30 kilos.
En Fabricaciones Militares se manejó la tesis del error.
El mismo día de la consulta al juez, la fuente de la empresa estatal explicó a LA NACION que un antiguo cliente de Fanazul pudo haberse llevado el explosivo por equivocación.
"Ese cliente -argumentó- vende servicios de voladuras en todo el país y es de la zona de Azul. Había comprado 4020 kilos de anfo, que se vende con el nombre comercial de Nago. En la primera entrega le dieron 1200. Volvió por la segunda y no se sabe si le entregaron los 2820 kilos restantes dos veces. Se comenta que hay un remito que estaría arreglado a mano. La duda es si retiró 2820 kilos una o dos veces. Pero fíjese que el número es 2820. En total no vale casi nada: unos 3000 pesos. El hombre ahora está haciendo voladuras en otra provincia. Cuando vuelva veremos."
El martes, LA NACION volvió a consultar sobre esta cuestión en Fabricaciones Militares.
"El cliente negó todo, pero igual sospechamos. Nos dicen que por ahora no habrá novedades. Hubo un careo entre el chofer del camión del cliente y el operario que efectuó la entrega. Ahora se hará un simulacro de carga para averiguar si fue negligencia", fue la respuesta.
El panorama es similar en el juzgado de Azul, donde el doctor Ricardo Francisco Somoza subroga a Comparato hasta el 6 de abril por una licencia del magistrado.
"Por el momento no hay ningún resultado concreto sobre el paradero del explosivo. Falta realizar algunas diligencias -afirmó Somoza- antes de que la Policía Federal nos eleve el sumario."
Controles del Renar
Extrañamente, la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) no había sido informada de la desaparición, pese a que en la investigación también interviene el Registro Nacional de Armas (Renar), que controla las ventas de explosivos y lleva el registro de esas operaciones.
Pero el Renar se ha visto sacudido esta semana por la renuncia del funcionario encargado de este tipo de controles.
El martes, Página 12 publicó que el coronel retirado Máximo Colotti, que se desempeñaba como coordinador de Explosivos y Materiales Controlados del Renar, habría intervenido en el traslado de detenidos-desaparecidos en Tucumán en 1977.
El militar admitió haberse desempeñado en esa provincia durante la dictadura, pero negó su participación en la represión ilegal. De todos modos, ese mismo día el oficial presentó su renuncia al cargo que habría asumido en enero.




