
Falleció el brigadier (R) Rojas Silveyra
Entregó el cuerpo de Eva a Perón
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A los 92 años, falleció el brigadier (R) Jorge Rojas Silveyra, el hombre que entregó en Madrid el cadáver de Eva Duarte a Juan Domingo Perón. Había nacido el 25 de noviembre de 1915.
El propio Rojas Silveyra eligió una frase para definirse durante una entrevista con LA NACION en 2005: "Fui, soy y moriré antiperonista". Su carrera militar y política estuvo enmarcada en esa posición, que no cambió pese a las 36 reuniones que sostuvo en Madrid con el creador del Partido Justicialista.
En septiembre de 1951 realizó su primer movimiento político. Como vicecomodoro, se plegó al levantamiento del general Benjamín Menéndez, al sublevar a la guarnición mendocina de El Plumerillo, que estaba a su cargo. La frustrada asonada puso a Rojas Silveyra prisionero en la isla Martín García hasta octubre de 1952.
Oponerse al régimen vigente le valió luego detenciones en las cárceles de Devoto y de Las Heras, además de obligados confinamientos en comisarías porteñas, de San Isidro y Tigre.
La Revolución Libertadora le devolvió a Rojas Silveyra su lugar en la Fuerza Aérea en 1955. Se retiró en 1958 con el grado de brigadier. Su actividad político-militar no sólo continuó, sino que se profundizó por las nuevas tareas asumidas.
El presidente Arturo Frondizi lo designó secretario de estado de Aeronáutica, puesto en el que fue confirmado por José María Guido.
En 1971, el general Agustín Lanusse lo eligió para una misión especial: tomar contacto directo con Perón.
La propuesta sorprendió a Rojas Silveyra. Por sus conocidos antecedentes, no se consideraba la persona más indicada para acercarse al líder político exiliado. Contó Rojas Silveyra que fue convencido por el argumento de Lanusse. "Sos de lo más gorila que conozco y el viejo no te va a convencer", fue la explicación escuchada por Rojas Silveyra y relatada en 2005 a LA NACION. Para aceptar el puesto, el brigadier puso como condición que pudiera tener herramientas para negociar con Perón, y eso significaba devolver el cadáver de Eva Duarte, cuyo destino era por entonces desconocido.
Fue designado así embajador en España. Apenas llegó fue a ver a Perón, su enemigo político. Fue una conversación breve de presentación; la seguirían largas charlas en la cual Rojas Silveyra y Perón aceptaron pasar de enemigos a adversarios, categoría que para ellos ya representaba todo un acercamiento. De todas maneras, hasta el final reafirmó su condición antiperonista.
El 3 de septiembre de 1971 llegó a la residencia de Puerta de Hierro a las 20.30. Acompañó el féretro con el cuerpo de Eva Duarte y estuvo presente cuando Perón y José López Rega reconocieron el cadáver embalsamado.
Se mantuvo informado de lo que pasaba puertas adentro de esa residencia de Madrid a través de los contactos de su amigo el coronel Blanco, jefe de inteligencia del general Franco. Con los datos obtenidos en uno y otro lado, Rojas Silveyra aconsejó a Lanusse convocar a las elecciones después de 1974, ya que sus informes de inteligencia española le señalaban una enfermedad terminal en Perón. Lanusse desestimó ese dato.
Con la llegada al poder de Héctor Cámpora, en 1973, el brigadier Rojas Silveyra dejó la embajada en Madrid.




