Felipe Solá: “Le guste o no al mundo financiero, el Papa está ahí y pesa mucho”
En medio de las negociaciones por la deuda con el FMI, el canciller dijo que se subestima la influencia del Santo Padre y que Francisco decidió “apoyar incondicionalmente la posición argentina”
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ROMA.- En el último día de una gira destinada a buscar apoyos para renegociar la deuda externa, el canciller Felipe Solá destacó la influencia del Papa, como líder moral, sobre la política mundial. “Le guste o no al mundo financiero en general, y no me refiero al FMI, el Papa está ahí y pesa mucho”, dijo Solá a LA NACION, un día después del encuentro de Francisco con Alberto Fernández.
“Es muy común que en el mundo financiero se subestime el factor moral y la influencia que tiene lo moral sobre lo político y yo creo que la decisión del padre Jorge, de nuestro Papa, es apoyar incondicionalmente la posición argentina para que cambie la situación económica”, dijo el canciller. “El habla con una enorme cantidad de líderes en el mundo. Las formas obviamente son las de él, nunca las conocemos a pleno ni pretendemos hacerlo”, agregó.
Solá afirmó además que ayer, en el Vaticano, Francisco recibió a la comitiva argentina con una “enorme cordialidad y calidez”.
A las tres de la tarde (hora local), mientras ya comenzaban a verse valijas en el lobby del hotel Sofitel, Solá se mostró satisfecho con el resultado de la gira. Prefirió no hablar del escándalo que rodeó la declaración de la Cancillería del martes pasado sobre el nuevo y dramático conflicto palestino-israelí, ni de las internas del Gobierno, que durante la gira quedaron en stand-by.

Esta mañana, el canciller tuvo una reunión con su par italiano, Luigi Di Maio, en la Farnesina, sede del ministerio de Relaciones Exteriores de Italia. Pese a que las empresas italianas instaladas en la Argentina reclaman por las tarifas y las restricciones cambiarias, según Solá, Di Maio no le transmitió esas quejas.
Reclamos de empresarios
“Yo me adelanté -relató el canciller argentino- y le dije que muchas empresas europeas y otras, inversoras en la economía real de la Argentina, tenían un problema con nuestras restricciones cambiarias, que eso había sido mejorado parcialmente, pero bueno, ellos pedían más libertad para poder no solamente pagar créditos, sino enviar dividendos... Dije que lo entendíamos perfectamente y que la circunstancia era objetivamente como era, que esto lo había impuesto el gobierno anterior y nosotros no podíamos cambiar de un ápice porque no podíamos permitir nuevamente una fuga de dólares que destruyó nuestras finanzas y que íbamos a ir mejorando, de a poco”.
Solá afirmó que Alberto Fernández tiene “plena conciencia” de que la Argentina necesita que los inversores “estén cómodos y pensando en nuevas inversiones” en el país. “Así que yo me adelanté -contó Solá- tomando la misma posición frente a lo que suponía que iban a ser reclamos puntuales de empresas italianas y de Di Maio. Así que no las hubo y me dijo que entendía perfectamente nuestra posición. Enumeró los sectores en los que había inversión italiana, pero tuvo una actitud comprensiva.”
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