Francia busca distender la relación con la Argentina
Tras meses de tirantez, hubo elogios y anuncios de inversión
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Francis Lott, el embajador de Francia en la Argentina, pone especial énfasis en definir la relación bilateral: “Muy, muy fuerte, muy dinámica, con lazos en casi todos los ámbitos”, dice.
Las palabras del diplomático parecen un bálsamo para aplacar la tirantez de los últimos meses en los que, fuera de todo protocolo, el Gobierno respondió con dureza a algunas declaraciones de Lott, que llegó a calificar a la administración Kirchner de setentista y populista. Un día después de haber acompañado a un grupo de empresarios de su país a una reunión con la ministra de Economía, Felisa Miceli, en la que se anunció la intención de las firmas de invertir en el país, Lott dijo en una entrevista con LA NACION y con Clarín que trabaja “cada día para mejorar la relación” bilateral. “No tenemos dificultad alguna”, añadió.
La turbulenta salida del grupo francés Suez, operador de Aguas Argentinas, fue el detonante de los desencuentros entre ambas administraciones. Desde París se cuestionó la manera en que el Gobierno manejó el conflicto con la empresa.
Después llegaron los problemas de la misma firma en Santa Fe y se supo que el presidente Jacques Chirac vendrá a la región (Brasil y Chile) a principios del año próximo, pero que la Argentina no estaba incluida en el programa. Además, trascendieron los interrogantes que provoca entre los inversores franceses la seguridad jurídica en el país.
La semana pasada ocurrió el brusco cambio de planes de Rafael Bielsa, que había sido designado embajador en París. En un episodio que tuvo más rasgos de comedia de enredos que de estrategia de política internacional, el Gobierno anunció que en lugar de asumir su banca como diputado, Bielsa sería el próximo embajador en Francia. Pero en sólo 48 horas, el ex canciller aceptó y renunció al encargo.
"El sábado, la cancillería francesa recibió un pedido de plácet para un embajador argentino, pero no puedo decir el nombre", comentó ayer Lott.
Fiel a los códigos diplomáticos, el funcionario hizo caso omiso de los titulares de los medios que desde el viernes pasado anuncian que Eric Calcagno reemplazará a Archibaldo Lanús, que cumple su tercer mandato al frente de esa delegación.
-¿Le pidió a Chirac que evalúe la posibilidad de hacer una escala en la Argentina?
-Naturalmente. Trabajamos cada día para mejorar las relaciones de nuestros países y hacer que la influencia de Francia en la Argentina sea la más fuerte posible. La idea de intercambios de consultas, de viajes entre nuestros países es permanente. Trabajamos cada día para esto. No he pedido particularmente al presidente que venga, pero existe la idea de una escala y la posibilidad de un viaje. Si las relaciones son buenas, ¿por qué no sería posible que haga escala en la Argentina?
Con la maravillosa boiserie de fondo, en la sala de los retratos, en el primer piso del Palacio Ortiz Basualdo, Lott relató de modo informal la manera en la que se resolvió la visita de Chirac a la región. Con su comentario buscó, al igual que durante toda la entrevista, transmitir que los lazos con la Argentina son "muy fuertes" y que la relación bilateral "no tiene dificultad alguna".
"En agosto, durante una semana, todos los embajadores nos reunimos en un encuentro de trabajo y un día estuvimos con el presidente Chirac. Entonces, dijo que tenía la intención de venir a Brasil para inaugurar un puente que unirá a ese país con la Guyana francesa, y de visitar Chile. ¡Hace 41 años que Chile no recibe la visita de un presidente francés! La palabra de entonces no cambió para nada. No es cierto decir que Chirac no piensa venir aquí. Hay posibilidades de hacer una escala o un viaje", dijo.
Mientras habla, el embajador despliega unas fotocopias de los artículos que LA NACION y Clarín publicaron hace algunos días con la información sobre el viaje de Chirac a Brasil y a Chile. "Los títulos me parecen demasiado?" En otro de sus gestos diplomáticos dice que cada mañana lee en su cama los dos diarios. "Un día leo primero LA NACION y al siguiente, primero Clarín", ríe.
-¿Existe entonces la posibilidad de que Chirac venga a la Argentina?
-He dicho que trabajamos cada día para mejorar la relación entre nuestros países y que si estas relaciones son buenas y se mejoran, naturalmente hay posibilidades de viajes y consultas políticas y económicas. Trabajamos cada día para esto. Es el deseo natural de un embajador que su presidente visite el país en el que está.
-¿Cómo definiría la relación bilateral actual?
-Muy, muy fuerte, muy dinámica porque tenemos lazos en casi todos los ámbitos: tenemos muy fuertes relaciones políticas, trabajamos mucho con el gobierno argentino con las preguntas del mundo, con la Cancillería sobre las cosas que van a pasar en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Vemos cada semana, cada día, a nuestros amigos de la Cancillería para hablar de Medio Oriente, Haití, Africa. Quizá en enero o en febrero tendremos consultas de gran importancia con la Cancillería.
Lott no oculta el desagrado que le causa hablar del episodio que le valió una reprimenda pública del presidente Néstor Kirchner y de la primera dama, la senadora Cristina Fernández.
En octubre, en medio de la campaña electoral, el diplomático calificó a la actual administración como populista y setentista. El manejo oficial del conflicto con la empresa Suez, operadora francesa de Aguas Argentinas, había crispado los ánimos. Desde una tribuna, Kirchner criticó con dureza los dichos de Lott. El entonces canciller Bielsa citó al embajador para pedirle explicaciones y, en un gesto para expresar la molestia argentina, lo hizo recibir por su jefe de gabinete.
-¿Cómo siguió la relación bilateral tras sus dichos sobre que el gobierno de Kirchner es setentista y populista?
-Sobre las relaciones entre Francia y la Argentina he preparado dos viajes del presidente Kirchner a Francia, en 2003 y en 2005. Los dos viajes fueron exitosos. Para mí, eso es todo, no hay que hablar más que de eso. Respecto de lo que dije, fue algo dicho en mi casa, de forma privada, ante franceses. Me parece que en mi casa tengo el derecho de decir cosas. Lo malo es que un periodista pensó que era público, pero sobre eso las dos cancillerías han hecho intercambios y no tengo nada más que decir. Fue algo que dañó la relación sin razón alguna.



