
Fuerte disputa entre sindicatos y el Estado por los monotributistas
Algunas obras sociales se niegan a atenderlos porque carecen de estructura y de fondos; Moyano hará una protesta, a la que podrían sumarse sectores de la CGT oficial
1 minuto de lectura'
Tras celebrar el anuncio sobre la excepción del pago del Impuesto a las Ganancias para los salarios de hasta 15.000 pesos, el sindicalismo fijó de inmediato la mira en otro conflicto: la caja de las obras sociales y la atención que están obligados a brindarles a los monotributistas. Aunque se mantienen divididas, en las tres CGT coinciden en que el financiamiento de la salud es cada vez más problemático y apuntan contra la Superintendencia de Servicios de la Salud (SSS), a cargo de la santacruceña Liliana Beatriz Korenfeld.
Decidido a encabezar nuevas protestas callejeras, Hugo Moyano evalúa una movilización a la sede de la SSS para los próximos días. Aspira a sumar allí a sectores díscolos de la CGT oficialista y a la central de Luis Barrionuevo. El nuevo episodio que avivó la disputa fue la prestación a los monotributistas. Mediante un congreso, la Federación Nacional de Camioneros resolvió en julio suspender la atención a estos contribuyentes hasta que el Estado no le abone al gremio la millonaria deuda que mantiene a partir del Fondo Solidario de Redistribución (FSR), la caja en la que se acumula el aporte obligatorio que se les retiene a los trabajadores de sus salarios. También pide fondos de la ex Administración de Programas Especiales (APE) y de los exámenes psicofísicos. En total, Moyano exige una deuda que alcanzaría los $ 160.000.000.
Pero en el Gobierno redoblaron la apuesta: no sólo no hay atisbos de agilizar los pagos pendientes, sino que intimaron a la obra social de los camioneros a normalizar la atención con los monotributistas, sobre todo con los 70 contribuyentes que llevaron su queja a la SSS. El próximo paso sería la penalidad económica para el gremio. En Camioneros dicen que la multa que evalúa aplicar el Estado rondaría los $ 25.000.000, sólo para el caso de la filial bonaerense.
A partir de una reforma de 2004, se dispuso que todas las entidades quedaran obligadas a recibir a los monotributistas que pidieran la afiliación. Pero desde siempre el régimen del monotributo incluyó el pago de un aporte para la prestación de una obra social. Actualmente es de $ 95 por mes.
El problema de fondo, según los sindicalistas, es el desfinanciamiento del sistema. Y argumentan: mientras que un monotributista paga $ 95, un trabajador en relación de dependencia aporta el 9% de su salario, que depende el caso, son sumas que superan los $ 600.
"Pretenden que se otorgue salud a este sector de la población [los monotributistas] con fondos propios de la obra social, cuando en realidad es el Estado, a través de la salud pública, quien se encuentra obligado a hacerlo", expresó Hugo Moyano en el congreso ordinario de los camioneros que se llevó adelante el 5 de julio pasado.
Otros conflictos
El caso de los camioneros se replica casi sistemáticamente en otros gremios. El Sindicato de Empleados de Comercio (SEC) es la entidad que cuenta con más afiliados monotributistas: unos 600.000 aproximadamente, según informaron a LA NACION. El jefe del SEC, Armando Cavalieri, se quejó del tema más de una vez ante Korenfeld. Jamás obtuvo respuestas favorables, a pesar de ser un jerárquico de la CGT oficialista y mantenerse alineado con el Gobierno. En los últimos días, previo a lo que fue el anuncio de Ganancias, Cavalieri fogoneaba una medida de fuerza por su descontento sobre el sistema de salud. "No hay estructura para atender a todos", se lo escuchó decir al mercantil. Se refería a los monotributistas.
La CGT oficialista que encabeza Antonio Caló presionó recientemente para obtener ayuda estatal para la atención a los monotributistas. Hasta ahora, la presión no tuvo éxito. En su momento, Caló había reclamado inyectar más fondos en el Subsidio de Mitigación de Asimetrías (SUMA), mediante el cual se distribuyen a las obras sociales unos $ 2000 millones anuales provenientes del Fondo Solidario de Redistribución.
El grifo financiero depende de Korenfeld, una kirchnerista de la primera hora que la Presidenta ubicó hace más de un año al frente de la SSS. Korenfeld participó anteayer de la reunión en la Casa Rosada entre empresarios y sindicalistas. Su presencia había ilusionado a la CGT. Sin embargo, no hubo ningún avance sobre las obras sociales: apenas hubo un compromiso para activar un control de precios de los medicamentos y de los laboratorios.





