Fuerte reclamo de la CTA
Marchó por el microcentro porteño para pedir medidas de "blindaje social"
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La Central de los Trabajadores Argentinos (CTA) marchó ayer hacia el Ministerio del Trabajo para protestar contra el "modelo de distribución de la riqueza" y proponer medidas de "blindaje social". Asimismo, insistió en el reclamo de que se reconociera su personería gremial y denunció "persecuciones" contra algunos de los gremios que la integran.
Las columnas de manifestantes, que se congregaron desde las 15.30 en la esquina de las avenidas Corrientes y Leandro N. Alem, cubrieron varias cuadras, hasta la calle San Martín. Desde allí partieron hacia la sede del ministerio (Alem 650), donde los esperaba un escenario montado sobre el acoplado de un camión.
Según expresó a LA NACION el secretario general de la CTA, Hugo Yasky, el eje central del acto fue plantear la necesidad de crear una asignación universal por hijo. "Reclamamos que se subsidie de manera universal a aquellos que están viviendo en situación de pobreza", dijo, para luego hacer hincapié en que la ayuda llegue a las familias "sin intermediarios".
Aunque destacó que el pedido por una mejor distribución del ingreso era una de las banderas históricas de la CTA, Yasky coincidió con el diagnóstico de la Iglesia. "Vista desde fuera, la Argentina tiene el índice más alto de exportación de alimentos per cápita, lo que vuelve incomprensible que se den estos niveles de pobreza", evaluó.
A partir de ese argumento, criticó al kirchnerismo por "gobernar de espaldas al pueblo" y llamó a "patear el tablero" para modificar el modelo de distribución del ingreso. "Hasta ahora, el Gobierno sólo hizo anuncios, pero no tomó ninguna medida concreta para luchar contra la pobreza", insistió.
En el mismo sentido, se expresó el diputado y economista de la CTA, Claudio Lozano: "Con la Iglesia coincidimos en que es una barbaridad que existan 14 millones de pobres y ninguna medida del Gobierno para solucionarlo". No sin ironía, agradeció al Papa por el "milagro" de que el ex presidente Néstor Kirchner haya reconocido que la pobreza era mayor a la aceptada por el Indec.
La manifestación de ayer, que tuvo su correlato en otras ciudades del interior, incluyó el reclamo de la creación de un seguro de empleo y formación que abarque a los trabajadores no registrados y a los desocupados, así como la prohibición de los despidos sin causa y de cualquier tipo de cesantía por 180 días.
Pero los discursos más duros de ayer fueron pronunciados por los representantes de los gremios porteños del subte, los mensajeros y cadetes de motocicletas (Simeca), los pilotos de Austral y los empleados del Correo, que denunciaron persecuciones y despidos "políticos", incluso por parte del mismo Estado.
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