Gardel aún no tiene lugar
Cambio: la gran estatua del cantante que Menem quería regalar a su par francés quedará en manos del alcalde de París, pues no se sabe dónde se la emplazará.
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PARIS (De una enviada especial).- La imponente escultura de Carlos Gardel que el presidente Carlos Menem planeaba obsequiar a su colega de Francia, Jacques Chirac, pasará a formar parte, por ahora, del mobiliario de la Mairie, la alcaldía de París.
Descartada la idea original de colocar la obra de arte, realizada en bronce, de 3,30 metros de altura y casi 400 kilogramos de peso, en la Universidad de La Sorbona, debió "congelarse" también la segunda alternativa: la estación del Métro parisino llamada Argentina. Ocurre que, en el interior de ésta, la escultura quedaría "un tanto apretada", evaluaron miembros del círculo cercano a Menem, en coincidencia con expertos franceses.
Y, ante la opción de emplazarla sobre la acera de esa estación, se prefirió dejar los anhelos presidenciales en un virtual stand by, ante la posibilidad de que esa iniciativa elevara las voces en contra de los intendentes de cada una de las 20 circunscripciones en que se divide esta capital.
Obstáculos
Más allá de los obstáculos obvios que conjuga el imponente físico de Gardel esculpido en bronce por el artista argentino Néstor Muzzopapa, aquí surgieron muchos otros, ligados con la historia, la cultura y la fisonomía arquitectónica de la ciudad.
Frente a ello, y ante la inminencia del arribo presidencial, ayer se decidió aquí dejar la obra de arte en la alcaldía, a cargo de Jean Tiberi.
Pasado mañana, a las 9.30, Menem y Tiberi asistirán a una tradicional ceremonia en la Mairie ("intercambio de regalos") y se conocerá por fin al Gardel de bronce hecho en el barrio de Caballito. Es una especie de ritual protocolar que, desde las épocas en que Chirac era alcalde de París, se practica con los huéspedes especiales. "Tiberi heredó la idea de Chirac. Es un acto que trae a la ciudad un rédito político internacional, ya que la mayoría de los invitados son presidentes", explicó a La Nación un funcionario de la embajada argentina en Francia, al detallar el acto.
En verdad, con este cambio a último momento de escenario para el "zorzal criollo", el regalo no descansará en manos de Chirac, sino en las de los ciudadanos parisinos. Quizá quede literalmente puertas adentro de la alcaldía, en el Salón de los Tapices, donde se descubrirá el obsequio. El protocolo sólo permite el descubrimiento del presente (a su vez, Menem recibirá otro recuerdo), pero no contempla que quede allí definitivamente.
A partir de pasado mañana comenzarán las gestiones entre el alcalde, los intendentes de las veinte circunscripciones de París y el arquitecto general de la ciudad para acordar un destino final a la escultura.





