
Gesto de Hillary a la Presidenta por los cables
La llamó y se lamentó por la difusión de los documentos
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El diálogo duró 20 minutos y sirvió para descomprimir la tensión. La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, llamó ayer a Cristina Kirchner, un gesto que la Casa Rosada esperaba desde hacía cuatro días. Después de las filtraciones de los cables diplomáticos de Estados Unidos, algunos de los cuales eran particularmente duros con el gobierno argentino, la Presidenta aguardaba el llamado de Washington.
La llamada se produjo a las 13.30, pero la Casa Rosada sólo la confirmó muchas horas después, a las 20.50. Además, del lado argentino no hubo ninguna información sobre el contenido del diálogo.
"Hablaron sobre la importancia de nuestra relación. Ella [por Hillary Clinton] expresó que lamentaba la difusión de los documentos confidenciales", dijo en una conferencia de prensa el vocero del Departamento de Estado, Philip Crowley. Después hizo público lo que había respondido la Presidenta: "Fernández de Kirchner continuó expresando la importancia de la amistad'' con Estados Unidos.
A pesar del sigilo y el hermetismo, un funcionario del gabinete nacional sólo dijo a La Nacion que Cristina Kirchner tomó con "satisfacción" la llamada, pero se negó a brindar detalles de lo conversado. Por ahora, la Casa Rosada se mueve con extremo cuidado. La gran cantidad de cables aún sin difundir hizo que la Presidenta ordenara no hablar del tema.
Según pudo reconstruir La Nacion, el contacto fue de 20 minutos, con traductor mediante. La Presidenta estaba en la quinta de Olivos cuando recibió la comunicación. Por la mañana, los colaboradores de Hillary Clinton habían llamado a la Casa Rosada para coordinar la conversación posterior. Se concretó finalmente pasadas las 13.30, cuando la jefa del Estado ya había vuelto a la residencia presidencial después de un acto en Lomas de Zamora.
Fuentes de la Casa Rosada hicieron especial hincapié en que la secretaria de Estado de Barack Obama había tenido un diálogo “franco” con Cristina Kirchner y le había manifestado su malestar por la filtración de los 250.000 cables de las embajadas de EE.UU. de todo el mundo que divulgó el sitio WikiLeaks y que fueron públicas a través de los diarios El País, de España; Le Monde, de Francia; The New York Times, de Estados Unidos; The Guardian, de Inglaterra y la revista Der Spiegel, de Alemania.
Con el teléfono en altoparlante para que el traductor oficial pudiera interpretar la conversación, el diálogo fue en la oficina de la Presidenta en el edificio La Jefatura, en la quinta de Olivos. La jefa del Estado sólo estuvo acompañada por el vocero Alfredo Sccocimarro. El Gobierno no dio ningún detalle de lo hablado, en una estrategia ordenada por Cristina Kirchner para restarle importancia a la megafiltración de cables. La idea es guardar silencio y minimizar el impacto de las revelaciones de los secretos diplomáticos.
Entre esos cables captados por WikiLeaks hubo críticas a la política exterior del matrimonio Kirchner, a quienes consideraron “ineptos”; además de cuestionamientos en materia de lavado de dinero, duros conceptos sobre el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y hasta revelaciones de posibles casos de corrupción en el gobierno kirchnerista.
En la Casa Rosada no quisieron informar si Hillary Clinton había pedido disculpas a Cristina Kirchner por haber enviado un cable a su embajada en Buenos Aires pidiéndole información sobre la salud física y mental de la jefa del Estado. De todas maneras, en los despachos oficiales anoche se daba por descontado que pudo haber sido parte de la conversación.
El canciller Héctor Timerman no estuvo en el momento del diálogo entre la Presidenta y Hillary Clinton. El había recibido el día anterior una llamada del subsecretario de Asuntos Políticos, William Burns, el segundo de la Secretaría de Estado.
Clinton había iniciado una serie de llamadas a los líderes del mundo a raíz de la megafiltración. De hecho, en su primera conferencia de prensa una vez conocidas las revelaciones, había dicho que se había comunicado de manera anticipada con algunos presidentes para ponerlos al tanto de lo que estaba por suceder.
La llamada a Cristina Kirchner sucedió entonces cuatro días después de que el domingo pasado los principales diarios del mundo dieran a conocer parte de los mensajes secretos y confidenciales de la diplomacia norteamericana.
En la embajada en Buenos Aires destacaron el gesto y dijeron que la Argentina había estado entre los primeros países a los que Hillary Clinton había llamado para dar explicaciones. “Para nosotros fue una llamada positiva”, sostuvo la vocera de la representación diplomática en el país, Shannon Farrell, a La Nacion.
La embajadora Vilma Martínez, que no está en el país, no tuvo ningún contacto con funcionarios argentinos, dijeron en la sede diplomática. Por ahora, en la Casa Rosada esperan. Cualquier reacción o posición es analizada al detalle. La Presidenta ordenó silencio.
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