Golpes que marcaron la historia
Entre 1930 y 1983 hubo 23 presidentes en la Argentina; seis veces se quebró el orden constitucional. Quince de aquellos mandatarios eran militares; sólo ocho, civiles. Fue una época en la que, entre fraudes y proscripciones, no se confiaba mucho en la democracia
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Entre 1930 y 1983, la Argentina sufrió una intensa inestabilidad institucional: durante ese medio siglo, tuvieron lugar seis golpes militares exitosos.
De este período, 23 años corresponden a gobiernos de facto, mientras que las presidencias constitucionales ocupan los otros 30.
En una visión global, se suceden 23 presidentes, con un promedio de uno cada 2,3 años. Quince de ellos son militares y sólo ocho civiles.
Pero el análisis en profundidad de esas cinco décadas muestra que ha sido más complejo que una simple división entre gobiernos de facto y gobiernos constitucionales.
Porque en los 30 años de gobiernos constitucionales, durante 12 de ellos -de 1931 a 1943- la democracia estuvo limitada por el fraude.
Asimismo, en los períodos que fueron de 1958 a 1962 y de 1963 a 1966, los presidentes civiles resultaron elegidos en comicios en los cuales la fuerza mayoritaria, el peronismo, estaba proscripta.
En la última edición del suplemento Enfoques, Félix Luna dice que durante este período "nadie confiaba mucho en la democracia" y este concepto resulta fundamental para entender el fenómeno de los golpes militares durante el siglo XX.
Entre estos matices y complejidades que muestra esta etapa de inestabilidad no resulta fácil ubicar el año y medio de gobierno de "semifacto" que representó la presidencia de Guido.
Sólo un civil en medio siglo Tampoco se puede realizar una simple división entre los presidentes militares de facto y los civiles constitucionales.
Es así como de las ocho elecciones presidenciales que tuvieron lugar durante esos 53 años, cuatro fueron ganadas por candidatos que eran militares: Justo en 1931 y Perón en 1946, 1951 y 1973. De las otras cuatro, en las que triunfaron civiles, una fue con fraude (Ortiz, en 1937) y dos con proscripción (Frondizi, en 1958, e Illia, en 1963).
Vemos entonces que de las ocho elecciones presidenciales que tuvieron lugar entre 1930 y 1983, en sólo una fue elegido un civil en comicios sin fraude ni proscripción (Cámpora, en 1973).
La paradoja es que de las cuatro elecciones realizadas durante este período sin fraude ni proscripción, tres fueron ganadas por un militar (Perón), mientras que de las cuatro en las cuales hubo fraude o proscripción, en tres de ellas fueron elegidos civiles (Ortiz, Frondizi e Illia).
Estas reflexiones sirven para mostrar que el proceso de inestabilidad política que vivió la Argentina entre 1930 y 1983 fue mucho más complejo que una simple sucesión de gobiernos constitucionales y de facto o presidentes civiles y militares.
El análisis de los cinco golpes militares que tuvieron lugar entre 1930 y 1966 muestra tales complejidades.
Un proceso complejo El de 1930 fue un movimiento militar reducido al cinco por ciento de los efectivos del Ejército, pero que paradójicamente contó con un apoyo civil muy relevante, como lo atestiguan los diarios de la época.
En cambio, el de 1943, que tuvo una participación militar significativa -como que marchó sobre Buenos Aires toda la guarnición de Campo de Mayo-, careció de una conspiración anterior con civiles, ni hubo agitación previa en las calles.
El de 1955 fue un golpe militar muy débil en sus comienzos, que contó con el apoyo y la participación de todos los partidos políticos opositores y la Iglesia Católica.
El movimiento que derrocó a Frondizi, en 1962, si bien fue militar, operó en un contexto de aislamiento del presidente, al negarse los partidos de la oposición a integrar alternativas de coalición que pudieran haber salvado el régimen institucional.
En el caso de 1966, el levantamiento militar contó con participación civil en la conspiración, y sectores empresariales, sindicales, periodísticos y políticos contribuyeron a crear el "clima" que permitió el derrocamiento de Illia.
La breve revisión realizada de los seis golpes militares exitosos del siglo, permite inferir que, por lo general, las Fuerzas Armadas nunca actuaron aisladas de la sociedad civil y que, además, fueron acompañadas e, incluso impulsadas por sectores relevantes de la misma.
Una visión histórica serena del proceso de inestabilidad política sufrido por la Argentina durante el siglo XX muestra que no puede simplificarse la historia política de las últimas décadas como un simple conflicto entre civiles y militares, sino que debe asumirse como un período complejo y conflictivo, en el cual ningún sector de la vida nacional estuvo absolutamente al margen de las crisis que derivaron en la constante inestabilidad institucional.
El autor es director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría
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