
IBM y el Nación viajan a Suiza
Etapa: con el levantamiento del secreto bancario en el país europeo, el juez Bagnasco puede llegar a conocer quiénes cobraron las coimas; a la defraudación se le sumará entonces el cohecho.
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Ahora que la Corte Suprema de Suiza levantó el secreto que impide a los bancos informar sobre las cuentas vinculadas con las transferencias efectuadas por el caso IBM-Banco Nación, las preguntas de rigor son tres: ¿quiénes son sus titulares?, ¿está aún el dinero en ellas?, y ¿en qué cambia esa decisión las cosas si ya hay treinta procesados en la causa? A partir de ahora se abre una nueva etapa en la pesquisa, porque el magistrado tendrá la posibilidad de saber en varias semanas más quiénes recibieron las coimas.
Cómo circuló el dinero
De los 37 o 50 millones de dólares -según distintas estimaciones- que se habrían pagado como coima, la mayor parte del dinero se entregó en efectivo, pero 12 millones de dólares se pagaron mediante transferencias bancarias.
Un conocido financista presentó a De Lellis, titular de CCR, a un ejecutivo del Banco General de Negocios (BGN), donde la firma habría abierto la cuenta 3494/4.
De allí, el dinero, en sucesivas transferencias -las dos más importantes son de 3,2 y 5,9 millones de dólares, y las demás oscilan entre los 200.000 y los 600.000 pesos, según un informe elaborado por el fiscal Carlos Cearras-, efectuadas entre mayo de 1994 e igual mes del año último, partió para la Compañía General de Negocios, corresponsal uruguaya de aquel banco, y para entidades norteamericanas y suizas.
El dinero habría pasado por cuentas en el American Express Bank Ltd. (cuenta 67447), Swiss Bank Corporation (cuenta 101-wa-371-400-000), Credit Swiss (cuenta de la CGN 126.241.01), Southern Union Bank (cuenta 021000089 de Edge Moor Corporation) y Banca de la Svizzera Italiana.
Se cree que 1 millón de dólares o un poco más, tal vez, habría sido girado a través del Citibank de Nueva York, al Federal Bank de Bahamas, banco offshore de un banco argentino, donde habría terminado en una subcuenta que posee una sociedad uruguaya, entre cuyos apoderados estaría un hombre vinculado con miembros de la Secretaría de la Función Pública. El resto, unos 10 millones, habría sido girado al Bruxelles Lambert Bank, un banco belga con sede en Ginebra (cuenta 6523 HSR).
Hasta allí llegan algunas constancias del expediente. Sin embargo, una fuente estrechamente vinculada con los hechos confió a La Nación que parte de ese dinero no habría quedado en ese banco, sino que habría sido girado al Bank Privée Edmond Rthschild.
Por el momento, sólo existen rumores bastante firmes que indican que los destinatarios del dinero depositados en una cuenta suiza, en la que hay varias subcuentas, serían ex funcionarios del área económica.
Si bien no se conoce aún el exacto alcance de la decisión de la Corte Suiza, porque aún no hubo una comunicación oficial al juez Bagnasco, es posible que éste, en la primera quincena de septiembre, viaje a ese país para recibir información que, a partir de la semana próxima recolectará un juez ginebrino.
Existe la posibilidad de que esas entidades financieras y los abogados de los imputados, cuyos recursos de apelación se rechazaron, intenten echar mano a algún mecanismo legal para evitar que se lleguen a conocer los nombres de los titulares de las cuentas.
Porqué levantaron el secreto bancario
La clave para que la Suprema Corte suiza haya autorizado el levantamiento del secreto bancario sobre la cuenta numerada a la que supuestamente fueron a parar las sumas cobradas de manera presumiblemente ilegítima en el contrato entre IBM y el Banco Nación fue que tanto la Argentina como la Comunidad Helvética consideran delito penal el fraude impositivo.
La legislación suiza exige para levantar el secreto bancario que la causa sea por un delito considerado penal por las dos legislaciones.
Pero la causa IBM-Banco Nación incluye una acusación de fraude fiscal, es decir, en este caso una operación con facturas apócrifas.
"Ni siquiera en Suiza el secreto bancario es absoluto, si bien su levantamiento para los casos previstos no es ni simple ni rápido", escribió Javier Bolzico, del Banco Central, en una nota publicada en abril último en la revista Novedades Económicas, de la Fundación Mediterránea.
El artículo ilustraba -sin mencionarla- la estrategia aconsejada por el entonces ministro Domingo Cavallo para lograr el levantamiento del secreto sobre el nombre del o los titulares de la famosa cuenta. Entre sus puntos principales, destacaban:
- El secreto bancario es una extensión del Código Penal suizo.
- Hay diversas instancias en que los bancos están obligados a levantar el secreto y proveer información a la Justicia. Se refieren en general a actividades delictivas, que no sólo deben ser consideradas como tales por el país que solicita el levantamiento, sino también como delitos penales por parte de la justicia suiza.
- Es causal de levantamiento el fraude tributario, pero no la evasión, ya que no se la considera violación de la ley penal suiza.





