Ignacio Vélez Carreras. Del liceo militar a la militancia k: la historia del único condenado por el secuestro de Aramburu que sigue vivo

Ignacio Vélez Carreras integró el grupo que entró al edificio de Aramburu para secuestrarlo. Fue detenido tiempo después y lo condenaron en el juicio
Ignacio Vélez Carreras integró el grupo que entró al edificio de Aramburu para secuestrarlo. Fue detenido tiempo después y lo condenaron en el juicio
Gabriela Origlia
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29 de mayo de 2020  • 13:44

CÓRDOBA.- Ignacio Vélez Carreras es el único de los condenados por el secuestro de Pedro Eugenio Aramburu que sigue vivo. Cordobés, nacido en el seno de una familia tradicional (con varios miembros jueces y abogados), conservadora y católica de esta provincia, fue uno de los fundadores del grupo Córdoba de Montoneros, junto a Emilio Maza, el cura Alberto Fulgencio Rojas y Héctor Araujo.

Desde aquellos años, "Nacho" Vélez, como se lo conoce en Córdoba, no volvió a tener un rol protagónico en el escenario político, aunque durante la presidencia de Néstor Kirchner tuvo un cargo en Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai) y participó del programa Argentina Trabaja. Además, fue parte de Carta Abierta, grupo de nucleó a intelectuales kirchneristas.

El 29 de mayo de 1970, Vélez iba sentado al lado de Carlos Capuano, también cordobés, que era quien manejaba el Peugeot que fue a buscar a Aramburu a su casa. Vélez vestía de civil, "con pelo cortito y un sobretodo". No entró en el departamento del 8º "A". "Teníamos muy buena formación para actuar como militares. Yo voy al séptimo piso. El Gordo [Maza] y Fernando [Abal Medina], al octavo", relata. Esperó en el palier. Su rol consistía en mantener la puerta del ascensor abierta para evitar interrupciones y poder salir rápido. Cuando Abal Medina y Maza salieron del departamento con Aramburu, bajaron los cuatro.

"Él estaba convencido de que iba a una asonada. Y ahí caminamos, subimos al Peugeot. Soy el único que está vivo de ese viaje: en la ida, hasta detrás de la Facultad de Derecho, donde estaba la camioneta, una Jeep Gladiator, y se hizo el transbordo", rememora Vélez en el libro "Primavera sangrienta", de Marcelo Larraquy.

En la década pasada participó en el programa Argentina Trabaja -nombrado por la entonces ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner- e integró Carta Abierta

"Yo había dejado una Renoleta estacionada cerca de los bosques de Palermo. Y nos quedamos en Buenos Aires viendo algunos detalles operativos; dejar los fierros, ese tipo de cosas. Y después, camino a Córdoba, pasamos por Rosario y dejamos en dos o tres baños los comunicados del secuestro de Aramburu, con lo cual dispersábamos la búsqueda. Llegamos a Córdoba bien". Un mes después participaría en la toma de La Calera, donde caería preso.

"Luego de ese primero de julio de 1970, vendría para algunos de nosotros la cárcel y la disidencia", recordaría años más tarde.

Vélez Carreras fue condenado a 2 años y 8 meses en suspenso como partícipe de la privación de la libertad de Aramburu y absuelto por el homicidio. Carlos Maguid, a 18 años de prisión por integrar una asociación ilícita y ser cómplice de robo y homicidio, y el cura Alberto Carbone, a dos años de prisión en suspenso. Fueron absueltas Nélida Arrostito y Ana María Portnoy. Los protagonistas centrales del crimen no fueron juzgados en ese juicio porque estaban prófugos o muertos: Firmenich, Norma Arrostito y Capuano habían huido, y Abal Medina, Carlos Ramus y Maza habían fallecido.

Diferencias

Durante el tiempo que estuvo detenido, Vélez siguió estudiando en la cárcel, influido fuertemente por Envar Cacho El Kadri, una suerte de "leyenda" del peronismo revolucionario que había sido detenido en Taco Ralo, Tucumán. De esos análisis surgió el llamado "Documento Verde", en el que se planteaban serias diferencias con la metodología de Montoneros. El cordobés desde entonces afianzó su participación en la columna Sabino Navarro, allegada a los curas obreros y la militancia social. Se los conocía como "los sabinos" o "los de La Calera". Durante la dictadura, Vélez se exilió en México, desde donde regresó a partir de la democracia. Siguió militando pero no en un primer plano; en 2003 se sumó activamente al kirchnerismo. En Córdoba recuerdan que en el Incucai trabajó junto a Carlos Soratti, quien era secretario de Políticas, Regulación y Relaciones Sanitarias. Vélez aparece en documentos de esa época como "responsable Político Técnico del Programa Carta Compromiso". Además, participó en el programa Argentina Trabaja -nombrado por la entonces ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner- e integró Carta Abierta.

Uno de sus últimos escritos públicos data del 30 de enero de 2018, en El Cohete a la Luna, de Horacio Verbitzky. Fue una carta abierta al exmilitante de las FAL Sergio Bufano, a quien conoció y de quien se hizo amigo en México. En la presentación del texto dice: "Ambos fueron autocríticos con la practica setentista, pero Vélez entiende que Bufano directamente se pasó de bando en el presente".

Hace años que mantiene un perfil bajo. Vive en Buenos Aires y sus amigos y conocidos cordobeses cuentan a LA NACION que hace "bastante" que no anda por Córdoba.

Educación militar

Vélez fue alumno del Liceo Militar. Fue allí donde conoció a Araujo y Maza. En un texto publicado en 2009 por el Centro de Documentación de los Movimientos Armados (Cedema) señala que compartían "la crítica a los cursos extracurriculares de guerra contrarrevolucionaria" que les daban los militares. "Nos unió una actitud muy crítica que exigía o preanunciaba la necesidad del debate social y político", relató. Allí se reunieron "alrededor" del Carlos Fugante, capellán del Liceo y, posteriormente, de su reemplazante, el cura Rojas. "Los dos curas fueron compañeros inolvidables que nos acompañaron en aquellos primeros pasos sin que existiera por parte de los ellos ninguna intencionalidad de adoctrinamiento y menos de impulsar la generación de instancias organizativas", diría Vélez.

En 1964, luego de egresar, mantuvo esas amistades. Vivía entonces en el centro cordobés, sobre La Cañada, cerca de la Iglesia Cristo Obrero -cerrada hace tiempo- donde estaba Rojas. "Se nos abrieron caminos al compartir búsquedas con Monseñor Angelelli, el cura Pepe Echeverría, el cura Milán Viscovich", menciona, entre otros curas tercermundistas a los que alude, y señala que participó "de manera activa del diálogo católico-marxista". En octubre de ese mismo año, lo detuvieron por primera vez por participar en una protesta por la visita de Charles de Gaulle a Córdoba.

En abril de 1967 se conectan con Juan García Elorrio, uno de los inspiradores de Montoneros en Buenos Aires. "Nosotros, el cura Rojas, el Gordo Maza, Milan Viscovich y yo, nos alineamos con este porteño que, acompañado por Jorge Bernetti, hacía la apología del peronismo revolucionario desde el compromiso cristiano y militante", apunta y señala que 1968 y 1969 "se invirtieron en la preparación del foco".

"Era tan fuerte la conciencia del destino manifiesto del grupo, tan clara la decisión, que el Cordobazo nos pasó de lado. La preocupación central fue que no cayera ninguno preso casualmente y que por el allanamiento se descubriera la existencia del grupo", afirma en su historia, en la que indica que en esa época no tenían ninguna relación con el Partido Justicialista. "Nunca estuvimos afiliados ni participamos en sus estructuras locales. En realidad, sentíamos por el PJ un profundo desprecio, salvo honrosas excepciones como [el exgobernador de Córdoba] Ricardo Obregón Cano".

La pareja de Vélez en aquellos años era Cristina Liprandi, quien también participó y fue presa por la toma de La Calera. El año pasado ella fue electa concejal por el Frente de Todos en General Villegas (Buenos Aires). En 1970 ella tenía 21 años y quedó detenida en la cárcel de mujeres Buen Pastor. Al año, se fugó junto a otras detenidas, entre ellas Ana Villareal, pareja de Mario Roberto Santucho, fundador del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). La apresaron de nuevo en marzo de 1973, pero se benefició -como Vélez Carreras- con la amnistía que decretó Héctor Cámpora para presos políticos al asumir la presidencia, el 25 de mayo de ese año.

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