
Internan de urgencia a Kirchner en Santa Cruz
Está afectado de gastroduodenitis
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RIO GALLEGOS.- Un cuadro agudo estomacal obligó ayer al presidente Néstor Kirchner a cambiar su descanso de fin de semana largo en El Calafate por una internación de urgencia en el Hospital Regional de alta complejidad de Río Gallegos.
El Presidente evoluciona en forma satisfactoria de la gastroduodenitis diagnosticada, pero deberá permanecer en observación las próximas 48 horas, según informó oficialmente anoche su médico personal, Luis Buonomo.
"El Presidente sufre una gastroduodenitis erosiva aguda como consecuencia colateral de la ingesta de un medicamento antiinflamatorio no esteroide", había explicado el médico en la primera rueda de prensa realizada por la tarde.
"El Presidente llevaba adelante un tratamiento odontológico particularmente doloroso en su evolución y para hacerle frente fue medicado con antibióticos y anti-inflamatorios según la dosis recomendada para estos casos", detalló el médico que cuida la salud presidencial. Lo cierto es que Kirchner sufrió, como consecuencia de esa medicación, un cuadro de vómitos, baja presión y otros síntomas agudos.
El jefe del Estado se encuentra ahora alojado en una habitación privada de la sala general de cirugía de ese hospital. Según el parte médico, "no necesita cuidados intensivos y permanecerá internado en observación mientras se controla la evolución". Buonomo fue terminante al asegurar
que la actual situación médica "no tiene que ver con molestias anteriores; es un proceso agudo y no sufre enfermedades crónicas".
El miércoles pasado, el Presidente fue sometido a un tratamiento de conducto -no es la primera vez- y sus fuertes dolores provocaron serias molestias que derivaron en la medicación de ketorolac, antiinflamatorio no esteroide. El medicamento fue el causante de las molestias como efecto colateral no deseado. Náuseas, vómitos y una irritación gastroduodenal complicaron el cuadro.
El jueves por la tarde, ya en El Calafate, el Presidente no se sentía bien. Suspendió actividades recreativas, entre ellas la visita a La Manga, emprendimiento turístico ubicado en las cercanías del glaciar Perito Moreno. Por la noche, una baja de presión y un cuadro de vómitos determinaron el ingreso en la guardia del hospital José Formenti de El Calafate, donde pasó la noche.
"Con el transcurso de las horas, el Presidente tuvo materia fecal con sangre; a esto se le sumó el antecedente de ingesta de antiinflamatorio, con lo cual resultó la gastritis hemorrágica que compromete el duodeno", detalló Buonomo.
Luego de un análisis del cuadro se decidió el traslado al Hospital Regional de Río Gallegos para realizarle la endoscopia que finalmente confirmó el cuadro.
El médico y amigo personal del Presidente, que ofició de único vocero de la situación, explicó que si bien se había evaluado el traslado a Buenos Aires se optó por dejarlo en este hospital, que cuenta con la complejidad suficiente para atender el cuadro.
A la hora de definir el traslado también se optó por Río Gallegos por la familiaridad con el medio, el hospital y la posibilidad de estar con su familia. El traslado se realizó ayer al mediodía cuando partió desde el aeropuerto internacional de El Calafate en el avión sanitario de la provincia.
A las 12.34, y a bordo de una ambulancia del hospital regional, llegó en medio de un gran despliegue de seguridad. Allí intervinieron tanto la seguridad presidencial como la policía provincial y agentes de tránsito.
En pocos minutos, el vehículo que trasladaba al Presidente y a su esposa, Cristina Fernández, recorrió los 9 km que separan el aeropuerto local del Hospital Regional, inaugurado en noviembre de 1995.
Luego de realizada la endoscopia y una vez confirmado el diagnóstico, el Presidente recibió durante la tarde transfusiones de sangre como parte de un procedimiento habitual para compensar la pérdida de glóbulos rojos. Según explicó el médico personal, "sería de esperar que en 48 horas más esté concluido el tiempo de observación del paciente en tanto que no haya complicaciones".
Kirchner se encuentra alojado en la sala general de cirugía, en el segundo piso del hospital, en una habitación común y en cercanías del quirófano y de la Unidad de Terapia Intensiva. La habitación cuenta con una cama supletoria para el acompañante, un baño privado y hall de ingreso.
Kirchner tiene recomendado descanso absoluto, por lo cual recibió visitas con cuentagotas: además de su familia, llegaron Carlos Zannini, secretario de Legal y Técnica de la Presidencia; el gobernador Sergio Acevedo; el vicegobernador Carlos Sancho; el diputado Daniel Peralta y su hermana -que trabaja en el hospital-, María Cristina Kirchner.
"El Presidente no es un sumiso y no hace la venia. A él le encanta saber todo y estar al tanto de lo que se le está haciendo", detalló Buonomo, médico santacruceño a quien lo une una estrecha y entrañable relación de confianza y amistad con Kirchner.
En la habitación presidencial no se hizo ningún tipo de preparativos especiales; sólo fue equipada con el servicio de comunicaciones, la logística habitual que lo acompaña a todas partes.
El tratamiento de recuperación se esta realizando a través de la aplicación de un antiácido, omeprazole, por suero, para compensar la mucosa gástrica. El médico de cabecera intentó incorporar sedantes suaves, "pero su toma depende del Presidente", aseguró el médico.
La pregunta que más veces repitió Kirchner ayer a Buonomo fue si el lunes podía estar ya recuperado para estar en funciones. Entre ellas figuraba el viaje a Bolivia agendado para el martes próximo, que ahora quedaría en suspenso.
La altura de La Paz no sería beneficiosa para completar la recuperación médica del Presidente, por lo cual el viaje se decidirá en las próximas horas. "El ejercicio diario que realiza el Presidente hace que tenga una capacidad funcional para estas situaciones que está por arriba de la media, lo cual lo coloca en mejores condiciones médicas."
La llegada del Presidente no alteró el funcionamiento habitual de la guardia hospitalaria en un día feriado o bien de las visitas a los internados en las salas. El hospital cuenta con 200 médicos altamente calificados, con un régimen de dedicación full-time.
El nivel de complejidad 8 (10 es el máximo) lo coloca entre los mejores de la Patagonia.




