Javier Milei reapareció en el homenaje a San Martín con un discurso de tono electoral y gestos hacia el Pro
Sin nombrarlos, Milei criticó al kirchnerismo y sus rivales en la región; “hay algunos que quieren volver al pasado”, dijo; abrazo y acercamiento con el macrismo, y una referencia a “la prosperidad económica”
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Luego de diez días de ausencia pública, el presidente Javier Milei reapareció hoy en la Plaza San Martín con un discurso breve, pero con un claro tono electoral.
Casi nada de lo que pasó en el homenaje al general San Martín, que duró en total poco menos de media hora, fue casualidad. En coincidencia con las apelaciones a los “enemigos internos y externos” que la libertad debe “combatir”, y cierto reconocimiento de las deudas en materia económica, los repetidos abrazos y saludos del Presidente y sus ministros con el jefe de gobierno porteño Jorge Macri y el gabinete porteño en pleno mostraron otro paso en el camino de un acuerdo entre La Libertad Avanza y el Pro, que comenzó a extenderse en el terreno el jueves pasado, con la llegada de los emisarios de Mauricio Macri a la Casa Rosada.
“Los enemigos internos son los Kukas. Y los externos, los Lula (Da Silva) de la vida”, comentaron a LA NACION cerca de Karina Milei, en una simple explicación de las palabras del Presidente, cuando el acto ya había concluido. Otro vocero oficialista dijo que la visión de los “enemigos de libertad” a la que apeló Milei se centró en los habituales destinatarios de los dardos presidenciales, como “periodistas, políticos kirchneristas y empresarios”.
“Vamos a dar la batalla por la libertad allá donde sea necesario, sin importar el costo, porque eso es lo que el país hoy necesita: libertad, crecimiento, orden y prosperidad”, dijo Milei, en otro tramo del discurso. “Está con todo”, comentó uno de sus colaboradores, sin precisar –ni él ni nadie– en qué consistió la agenda presidencial desde su regreso al país, el sábado 8, hasta hoy. En esa ventana de casi diez días habría estado recluido en la quinta de Olivos.
Las alusiones a la “batalla cultural” se combinaron con una autocrítica, aunque sea parcial, de las dificultades que muestra el plan económico para alcanzar con sus beneficios a una parte de la población. “Si la libertad no muestra sus frutos, que son el bienestar y la prosperidad económica, la ciudadanía se olvida de su valor”, dijo Milei en otro tramo de sus diez minutos de discurso. Lo escuchaba desde muy cerca el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, integrante de un gabinete nacional que dijo presente en su totalidad en la tarde fría y ventosa en el barrio de Retiro.
Los guiños continuos entre libertarios y macristas se reflejaron antes de comenzar el acto. “La pantalla gigante queda ahí, estamos en buenas relaciones, muy colaborativos”, comentó un funcionario porteño, al confirmar que la pantalla, utilizada en el acto de homenaje a San Martín que Jorge Macri encabezó al mediodía, quedaría en su lugar para el acto del Gobierno.
Lejos de aquel desplante en la Catedral Metropolitana, cuando le negó el saludo, Jorge Macri recibió de Milei un sonoro abrazo cuando ambos se encontraron al pie de la alfombra roja, en el camino hacia el monumento del prócer nacional. La escena se había repetido con distintas tertulias entre ministros nacionales y porteños, como el grupo que se conformó entre el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, y los porteños Gabriel Sánchez Zinny y Fulvio Pompeo.
Al llegar a la plaza, a las 14.47, Milei saludó uno por uno a sus ministros, e incluyó también a varios de los ministros porteños. Cerca del Presidente se mostraron conformes por el resultado de la reunión del jueves pasado entre los funcionarios libertarios Diego Santilli y Eduardo “Lule” Menem con los macristas Fernando de Andreis y Cristian Ritondo, y aseguraron que habrá una nueva reunión entre ellos, la semana próxima.
De los propios, solo faltó al acto el asesor presidencial Santiago Caputo, aunque sí estuvo la secretaria de Legal y Técnica, María Ibarzábal, parte del equipo del consejero presidencial.
Tanta sintonía con el Pro tuvo, no obstante, un inesperado trago algo amargo para el Presidente. Al llegar junto a Macri a entregar la ofrenda floral, previo al discurso, ambos se llevarían una sorpresa al ver, a un costado del monumento, una corona enviada por la vicepresidenta Victoria Villarruel, enemiga declarada del Presidente. “Siempre tiene algo para decir, si no, se aburre”, ironizó un funcionario del Gobierno en relación a la vicepresidenta, que en un posteo de ayer criticó el plan económico, la “falta de trabajo” y “la gente que no llega a fin de mes”.
Ya de lleno en terreno preelectoral, varios de los asistentes continuaron con reuniones luego del acto. Varios integrantes del bloque de legisladores porteños de La Libertad Avanza, que encabeza Pilar Ramírez, se reunieron en un bar cercano con Silvana Giúdici, diputada nacional porteña y cercana a Patricia Bullrich, la jefa de los senadores libertarios, que también dijo presente en el homenaje a San Martín que marcó la reaparición del Presidente.
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