
José López declaró en el juicio de los Cuadernos de las Coimas: no habló de su confesión y ajustó su versión sobre Cristina Kirchner
El exsecretario de Obras Públicas no aceptó responder preguntas; en su declaración como arrepentido, previa a este juicio, había detallado el sistema de recaudación ilegal, pero hoy se declaró inocente y negó haber integrado una asociación ilícita
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Condenado y detenido por la causa Vialidad, el exsecretario de Obras Públicas José López, célebre por la escena de los bolsos con casi 9 millones de dólares que llevó a un convento de monjas, fue indagado en el juicio de los Cuadernos de las Coimas. En esta causa, López es el funcionario arrepentido de mayor rango.
En un relato corto ante los jueces del tribunal se declaró “inocente”, defendió a la expresidenta Cristina Kirchner -“Nunca vi a Cristina Kirchner como jefa de una asociación ilícita”, dijo- y sugirió que muchos testimonios de la causa podían haber sido resultado de alguna “presión”.
Sin embargo, no se refirió al contenido de su propia declaración como arrepentido en la causa, una de las más ricas en detalles sobre el sistema de recaudación que ahora es juzgado por el Tribunal Oral Federal 7. No contestó preguntas de ninguna de las partes, ni siquiera de su defensa.

“En mi carácter de secretario de Obras Públicas en ningún momento intervine en algún proceso de adjudicación de obra de otro modo que no sea en el ámbito de mis competencias”, se defendió, leyendo un papel que tenía sobre el estrado.
No obstante, el funcionario sostuvo, como al pasar, que “el trabajo diario y el ritmo de la política no siempre hace posible que se observe si se cruzan o no algunos límites”.
En una declaración que se notó calibrada, añadió: “A esta altura, en función de lo que se viene diciendo en este juicio, no puedo descartar que estas declaraciones [las que lo involucran] hayan sido en el contexto que se relevó en este juicio, es decir, presionados porque las sortijas se estaban acabando”. En ningún momento aludió a su propia declaración. “Lo que quiero decir es que soy inocente”, siguió.
Había comenzado con un relato sobre su detención en los “días previos a su declaración” como arrepentido. “Las imágenes del convento eran permanentes y habituales en todos los canales de televisión”, declaró, en alusión al registro de él con casi 9 millones de dólares en un convento de General Rodríguez. “Eso me afectaba mucho, verme en la televisión, en todo momento evitaba hacerlo”, dijo, y agregó sobre los comentarios de los otros internos: “El murmullo yo lo percibía como gritos”.
“No tuve ningún tipo de beneficio cuando declaré como arrepentido”, contó sobre su detención, durante un año en una alcaidía.

Calificó al gobierno nacional que integró como la continuidad de lo realizado por Néstor Kirchner en la provincia de Santa Cruz y, en ese marco, ofreció una defensa de la expresidenta: “Nunca vi a Cristina Kirchner como jefa organizadora o jefe de una asociación ilícita. Tampoco lo vi en ese sentido a Julio de Vido”, sostuvo.
Arrepentido
Al declarar como imputado colaborador en este expediente, López dijo que una de sus funciones en el engranaje de la recaudación era coordinar con Daniel Muñoz, el secretario privado de Néstor Kirchner, para que el expresidente fuera el depositario final de los bolsos con dinero.
Explicó que los “retornos” de los empresarios oscilaban entre el 3%, el 5% y hasta el 7% del valor de las obras, y que él fue quien le explicó a Cristina Kirchner el mecanismo, tras la muerte de Néstor en 2010.
En su declaración de este jueves, López no volvió sobre ninguna de estas afirmaciones, pero sí hizo una referencia a la semblanza que ofreció en aquel entonces de la expresidenta. “El miedo que mencioné que yo tenía respecto a la expresidenta tenía que ver con la forma de gestionar el poder del gobierno nacional, y en ese sentido, mi temor era hacer mal el trabajo y perderlo, que para ese entonces era mi única fuente de ingreso“, sostuvo.
En aquella primera declaración, el exfuncionario había calificado a la expresidenta como una persona “muy vengativa”, que le inspiraba “temor”, no solo por su vida, sino también por la seguridad de su familia. “No le tengo miedo a él [por Fabián Gutiérrez] sino al contacto que él tiene, que es Cristina”, había dicho.
El fin de las indagatorias
A López lo siguió el empresario Juan José Luciano, que negó “aportes” a funcionarios, pero aceptó pagos al financista Ernesto Clarens -cercano a la familia Kirchner, acusado y arrepentido en este proceso- por una suerte de “gestión” para que destrabara los pagos para su empresa. “Clarens no lo logró. Nosotros cortamos este acompañamiento. Él no era ningún funcionario público. Se presentó como que tenía conocimientos de la casa y que por ese conocimiento que tenía de la casa iba a lograr que ofrecieran los pagos de forma puntual”, relató.
Luego fue el turno de los empresarios Marcelo Marcuzzi y Mauricio Pedro Pascucci, que evitaron declarar. Con sus convocatorias, concluyó la ronda de indagatorias en el juicio. La semana que viene se pondrán en marcha las declaraciones de testigos, comenzando con la de Diego Cabot, el periodista del diario LA NACION que lideró la investigación del caso.





