
Juan Pablo Cafiero, el ministro más mimado del matrimonio Duhalde
El vicejefe de Gabinete es frepasista, pero está consustanciado con la gestión peronista
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Cuando Eduardo Duhalde lo llamó, hace cien días, para que integrara su gobierno, Juan Pablo Cafiero no imaginaba que se convertiría en uno de los funcionarios predilectos del Presidente y de su esposa, Hilda "Chiche" González; pese a ser del Frepaso y no ocupar un cargo de primera línea.
El vicefejefe de Gabinete, que en realidad no desempeña esa función, es uno de los hombres con los que el matrimonio Duhalde habla en confianza, trabaja en los planes sociales y es el que los representa en la Mesa de Diálogo, que auspicia la Iglesia y con la que el Gobierno se propuso contener parte de la situación social.
Juampi, como le dicen en el Frepaso y la mayoría de los dirigentes, habla de la administración duhaldista como jamás lo hizo cuando fue ministro de Desarrollo Social durante la gestión de Fernando de la Rúa. En su breve paso en el gobierno aliancista (duró menos de un año y se fue seis meses antes de que De la Rúa renunciara) siempre se sintió un extraño.
Los ex ministros de De la Rúa lo trataban como a un hombre ajeno al gobierno y durante las reuniones de gabinete era evidente la hostilidad, que aumentó cuando Cafiero decidió viajar a Salta para negociar con los piqueteros sin consultarle al presidente. La relación con De la Rúa era tensa y el frepasista decidió irse.
Cafiero ahora siente que en el gobierno justicialista, que parte del Frepaso respalda, pudo concretar el plan social que él mismo le había planteado a De la Rúa infinidad de veces.
Se refiere a la asistencia social concebida como un "derecho universal" que lanzó el Presidente hace dos semanas y con el que pretende beneficiar con $ 150 a dos millones de desocupados y sobre la que Cafiero se siente orgulloso. Participó en su diseño.
Según contó a LA NACION el único funcionario del Frepaso que integra el gabinete duhaldista, la primera dama y él hace mucho tiempo que coinciden en la concepción de la asistencia social. Esa especie de alianza fue determinante para que Duhalde se decidiera a proponerle a Cafiero un cargo en su gabinete, aunque finalmente no le dio un ministerio y lo puso por debajo de Jorge Capitanich.
El funcionario ocupa una amplia oficina en la planta baja de la Casa Rosada (le gusta mostrar que tiene un lugar). Está lejos del estratégico despacho de Capitanich, que está pegado al que usa el Presidente. Esa distancia física entre ambos funcionarios también se traslada al trabajo.
Independiente
Cafiero no responde a su jefe directo ni trabaja con él, según confiaron fuentes del Gobierno que conocen bien cómo se maneja el poder en el gobierno de Eduardo Duhalde.
La independencia de Cafiero responde, básicamente, a la relación que construyó con el Presidente y su esposa: sus temas son la marcha de la Mesa de Diálogo Argentino, integrada por distintos sectores, a la que el Presidente le dedica gran atención.
El otro tema del que se ocupa el funcionario es el social, aunque formalmente no se le haya adjudicado esa tarea, que está en manos de la primera dama, ya que la ministra de Desarrollo Social, Nélida Doga, tampoco tiene el manejo real de los planes sociales que lanzó el Gobierno.
Son frecuentes las reuniones que el Presidente mantiene en la residencia presidencial de Olivos con los obispos que integran el grupo de diálogo y con Cafiero. Según afirmaron dos de los hombres de confianza de Duhalde (un secretario de Estado y otro que no integra el Gobierno), el Presidente tomó varias de las propuestas que se lanzaron durante esas reuniones.
La última, el proyecto para reformar el Código Penal y elevar las penas para quienes realicen "tráfico de influencias" al entregar los subsidios a los jefes y jefas de hogar desocupados.
Además, Cafiero ha logrado en pocos meses algo que otros funcionarios no consiguen: habla todos los días con el Presidente y de esto se asombran hasta en su partido, donde varios dirigentes le aconsejaban no asumir.
Juan Pablo, uno de los 10 hijos del senador peronista Antonio Cafiero, conoce al matrimonio Duhalde desde hace años. Pero la relación más cercana la tuvo primero con Hilda Duhalde, con quien coincidió en la Cámara de Diputados y juntos trabajaron en la misma iniciativa para modificar la ley de patronato. Tenían la misma concepción de la ayuda social.
El dirigente frepasista fue uno de los pocos que habían respaldado a las manzaneras cuando Chiche estaba en plena campaña electoral contra Graciela Fernández Meijide, en 1997, y ambas buscaban una banca en la Cámara de Diputados.
El Frepaso y la UCR acusaban a la esposa del entonces gobernador bonaerense de hacer clientelismo político con la estructura de mujeres que repartían comida en Buenos Aires. Cafiero defendía el sistema y esa postura le valió disputas internas y con el tiempo también lo terminó llevando al lado de Duhalde.
"Decidí sumarme a este gobierno de salvación nacional porque creía que debía hacerlo en una circunstancia de crisis severa. No me equivoqué porque estamos haciendo cosas y me siento cómodo", dijo Cafiero a LA NACION, al hacer una especie de balance de su función al lado de los Duhalde.
De a poco se convirtió en uno de los pocos funcionarios en los que el Presidente y su esposa confían. Como Duhalde suspendió las reuniones de Gabinete (sólo hizo dos) para evitar filtraciones y porque las considera una pérdida de tiempo, es más difícil que se expongan las diferencias entre los funcionarios duhaldistas.
Por esa dinámica, los integrantes del gabinete mantienen cierta independencia y cada uno trabaja por separado su relación con el Presidente. Cafiero es uno más: la diferencia está en que nunca fue duhaldista y hace poco trabajaba para el hombre con el que Duhalde perdió las elecciones presidenciales.




