
Kicillof y Máximo Kirchner hablaron por el funeral del Indio Solari, pero el diálogo no se amplió a la política
El exitoso operativo común para contener a una multitud el sepelio del Indio Solari en Avellaneda no se traduce en unidad política para abordar un plan político hacia 2027.
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LA PLATA.- Los viejos rencores y las cuentas pendientes entre Máximo Kirchner y Axel Kicillof no se limaron con los llamados telefónicos que intercambiaron el fin de semana para coordinar la logística del funeral del cantante de rock conocido como Indio Solari.
Lejos del fugaz deshielo, -que facilitó una movilización masiva para despedir al ídolo con ayuda de los municipios aliados-, el gobernador y el diputado nacional no han trazado un camino hacia una unidad política: en los dos espacios aún se habla de una confrontación interna para dirimir, finalmente, un liderazgo hacia 2027. Es decir que el hecho de que hayan retornado al diálogo por el funeral no habilitó a una conversación sobre las cuestiones políticas que aún están pendientes de resolución.
Sólo en la necesidad de sostener las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) en el orden nacional y provincial coinciden hoy los dos espacios mayoritarios dentro del peronismo bonaerense, a la hora de fijar rumbo político para el año que viene.
Hay, antes, varias paradas urgentes: por caso la reforma política pendiente tanto en Nación como en la Legislatura. El primer desafío es marcar un rumbo en un año no electoral para dar previsibilidad a las reglas de confrontación del año que viene.
El ministro del Interior, Diego Santilli, ya propuso eliminar las PASO a ciertos gobernadores afines. Kicillof y Máximo no avalarán esa jugada. Los dos creen hoy que el liderazgo entre Cristina Kirchner y Kicillof no tiene más salida que medirse en las urnas entre los compañeros. A menos que Kicillof se atenga a los términos de la expresidenta, una condición inaceptable para el gobernador. Pero, además, el antecedente de la interna entre Sergio Massa y Juan Grabois en 2023 es considerado positivo, dentro de los planetas que rigieron el Frente de Todos, lejos a gravitar en síntesis.
Existe también, en el orden nacional, la discusión pendiente por la Ley de Financiamiento de Partidos políticos, una discusión que tiene menos premura para La Libertad Avanza que la eliminación de las PASO, tendiente a evitar un desembolso millonario y sobre todo a eludir una confrontación con los antiguos socios políticos.
Reforma política
En la provincia las PASO fueron suspendidas por única vez en 2025 por ley, pero están vigentes para el año que viene. No hay voluntad del oficialismo provincial de volver a suspenderlas. En este esquema los bonaerenses enfrentarán al menos tres elecciones, si se suma una convocatoria anticipada a elecciones bonaerenses. Esa es una prorrogativa del gobernador, que está dispuesto a jugarla.
La elección del postulante peronista para suceder a Kicillof muy lejos está de tener un consenso. El gobernador -que no se lanzó aún formalmente como candidato a Presidente pero trabaja para ser la alternativa de poder a Javier Milei- necesita un triunfo en provincia, antes de la elección nacional.
Esta candidatura de Kicillof irrita por demás al espacio de Kirchner. Ayer el diputado expresó que la expresidenta detenida en prisión preventiva debe ser candidata. Mencionó, además, a Eduardo Wado de Pedro como uno de los armadores del Frente de Todos. Recordó que De Pedro ya hizo lo que ahora busca hacer Kicillof: ampliar la base de sustentación.
¿Será De Pedro la alternativa camporista mientras Cristina Kirchner esté presa? ¿Habilitará esa interna a Sergio Uñac a una PASO contra Kicillof? ¿Ricardo Quintela o un hombre del peronismo federal que represente al interior? ¿Dante Gebel? ¿Grabois, que ya está lanzado como candidato a presidente competirá contra Kicillof, por quien expresa simpatía manifiesta?
Ayer Máximo Kirchner deslizó: “Dicen que no queremos la unidad. Nos ponen como divisores. No es así”. Luego recordó que en 2019 Cristina garantizó la unidad y garantizó que hubiera un gobernador que tuviera una mirada política dentro del peronismo”, pero a continuación agregó: “Estamos a favor de las PASO. Hay personas que quieren el poder sin saber para qué”. “Vamos a hacer lo posible para que Cristina – que esta proscripta- pueda competir”

Los dos mensajes fueron, fundamentalmente, para Kicillof, que no visita a la expresidenta, no la llama y no milita una candidatura presidencial bajo promesa de indulto.
Traducido por un diputado nacional ante LA NACION esto significa que la única manera posible de evitar una PASO es que Kicillof llame a Cristina y acuerde un plan nacional. Y eventualmente ella ponga a un vicepresidente y un gobernador, para sostener un triunfo desde la provincia de Buenos Aires. Todos términos inaceptables hoy para Kicillof.

El gobernador busca ampliar la base de sustentación por fuera del Partido Justicialista que a nivel nacional maneja Cristina Kirchner, con el Movimiento Derecho al Futuro ampliado en el territorio nacional, más allá de Buenos Aires.
Mientras intenta consolidar ese movimiento tiene que gobernar en una provincia con una Legislatura donde necesita de La Cámpora, y de los sectores peronistas tradicionales. Una Legislatura que está semiparalizada, en temas de gestión que hacen a la salud, a la seguridad, a la justicia y a la economía, ante la discusión política que paraliza al poder.
Aún rigen dos sistemas para el año que viene. La BUP para votar presidente y la boleta sábana partidaria para votar gobernador. Una combinación que la justicia electoral llamó a subsanar o, al menos, ajustar términos y plazos.
El peronismo tiene al menos siete candidatos para suceder a Kicillof: Mariel Fernandez, Gabriel Katopodis, Julio Alak, Jorge Ferraresi, Federico Otermin, Mayra Mendoza, Leonardo Nardini. No hay manera de dirimir un liderazgo sin una PASO, admiten en el sector allegado a Kicillof. En ese mismo espacio no se avizora posible que esta candidatura sea de consenso a condición de que Cristina designe a un vicepresidente para acompañar al dirigente del Movimiento Derecho al Futuro. Un primer paso, al menos desde la mirada de Máximo Kirchner, supondría una visita de Kicillof a San José 1111, para denunciar las condiciones consideradas inapropiadas de detención de la expresidenta.
Un primer paso, desde la mirada de Kicillof, sería encontrar en los antiguos socios políticos un aval incondicional para gobernar una provincia económicamente “asfixiada” por el presidente de la Nación.

La fórmula de unidad y consenso no entró en etapa de negociación tras el funeral del rockero. El diálogo, que el último fin de semana se limitó a encauzar una movilización de un millón de fanáticos del difunto ícono de la cultura rock , no tiene continuidad en términos políticos.




