
Kirchner justificó su falta de apego al protocolo diplomático
"No llegué al gobierno para andar de cóctel en cóctel", se defendió en Chubut
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PUERTO MADRYN (De un enviado especial).- "Hoy, para los que están ocupados por el país de las formas, llegué temprano."
Las palabras de Néstor Kirchner fueron sólo el inicio de una serie de frases a las que apeló el Presidente ayer para a salir al cruce de las críticas que recibió en los últimos días por su permanente tendencia a ser impuntual o, directamente, a faltar a los compromisos protocolares que le corresponde asumir y que forman parte de su función como jefe del Estado argentino.
Un nuevo ejemplo de esto ocurrió el lunes último. Aunque las versiones difieren sobre el tiempo de espera, el ex jefe de gobierno italiano Massimo D´Alema debió aguardar entre 40 minutos y una hora y cuarto para concretar la entrevista que tenía pactada con Kirchner en la Casa de Gobierno (como se informa en Economía & Negocios).
Ayer, Kirchner eligió un acto en el interior del país -un ámbito en el que se siente cómodo-, para responder a las críticas sobre su escaso afecto por el protocolo y, si bien sus palabras estuvieron dirigidas a fijar posición y tratar de relativizar los inconvenientes generados en torno del canje de deuda, la cuestión de su informalidad ocupó un espacio importante en la agenda presidencial.
Es que, además de arrancar su discurso en la inauguración de una planta procesadora de pescado con la cita en la que destacó su puntualidad, tanto aquí como en el posterior acto en la vecina ciudad de Trelew, se preocupó por responder a sus críticos.
"Muchos presidentes vivieron cumpliendo las formas del protocolo y no hicieron más que entregar a la Argentina", agregó.
La alusión es obvia: apunta a Carlos Menem, ex jefe de Estado al cual el santacruceño acusa de "haber entregado, atado de pies y manos", al país ante los organismos de crédito internacionales.
"Nosotros llegamos tarde porque estamos trabajando por el bien de la Argentina", agregó, antes de cerrar el capítulo de su informalidad con una nueva arenga: "En la Argentina, lo más importante debe ser la gente y el pueblo argentino, y no las formas".
En Trelew, también
Un par de horas después y 65 kilómetros más al sur de su primera parada en Chubut, Kirchner volvió a encabezar un acto.
Fue en el Gimnasio Municipal N° 1 de Trelew, en donde participó de la ceremonia de asunción del flamante jefe comunal, César Mac Karty.
Ante una multitud enfervorizada y un auténtico acto político-partidario, Kirchner inició su discurso con el mismo tópico: la réplica a las quejas por su impuntualidad.
Repitió las mismas palabras que había dicho ante la veintena de empleados de la planta procesadora de Puerto Madryn, aunque le agregó un nuevo aditamento a su posicionamiento sobre el tema.
"No llegué a este gobierno para resignar mis convicciones ni para andar de cóctel en cóctel, sino que llegue aquí para trabajar", sentenció.
Como ocurrió durante todo el acto, cada una de las intervenciones del Presidente fue saludada con una ovación que terminó entusiasmando a un Kirchner que finalizó dando un auténtico discurso de campaña, con fuertes embates contra el FMI y el gobierno italiano por su actitud crítica al canje de deuda que impulsa su administración (como se informa en Economía & Negocios).
Aunque parezca un hecho menor, los reiterados incumplimientos de Kirchner al protocolo han provocado malestar, tanto aquí como en los países víctimas de esas situaciones.
Así, por ejemplo, fue muy cuestionado el desplante al que sometió a Carly Fiorina, CEO de Hewlett-Packard. Aquel 28 de julio, esta poderosa empresaria esperó 45 minutos sin suerte, tras lo cual se fue de la Casa de Gobierno. Sin embargo, una semana después Kirchner no hizo esperar a Daniel "La Tota" Santillán, empresario de la noche y conductor de un programa de televisión de difusión de cumbia villera.
Espera en el exterior
Otro caso: a fines de junio, el Presidente suspendió una entrevista con el presidente ruso, Vladimir Putin, que esperó sin suerte en el aeropuerto internacional de Moscú el prometido encuentro. La versión oficial adjudicó el hecho a una demora en el vuelo -el jefe del Estado viajaba a China-, como consecuencia de las malas condiciones climáticas. Otra versión dice que el incidente obedeció a que la pareja presidencial extendió más de lo conveniente su paseo por la ciudad checa de Praga.
El último episodio se registró el lunes, cuando el Presidente adujo razones de salud para no asistir a la comida de honor que se le brindó a su par de Vietnam, Tran Duc Lueong. Fuentes del Ejecutivo confiaron que Kirchner permaneció ese día hasta pasadas las 22.30 en su despacho.
Ayer, al llegar a tiempo al acto en Puerto Madryn, y a pesar de su enojo ante las críticas, parece haber empezado a cambiar su peculiar estilo y a cumplir con los compromisos asumidos.
En ese sentido va la información suministrada ayer por fuentes de Cancillería, que se preocuparon por destacar que Kirchner habría cambiado de opinión y finalmente asistiría a las comidas de honor que se le ofrecerán al presidente de Paquistán y al rey de Marruecos, que en los próximos días visitarán nuestro país.
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