Kirchner obtuvo en Venezuela mucho más de lo que fue a buscar

El Presidente se sorprendió por el trascendente acuerdo con Lula; otros apoyos
Mariano Obarrio
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29 de febrero de 2004  

Néstor Kirchner obtuvo en su gira por Venezuela mucho más de lo que fue a buscar. El Presidente y sus funcionarios no salían de su euforia y de su sorpresa por el inesperado acuerdo que el Gobierno alcanzó con su par brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, para establecer abordajes comunes en las negociaciones con todos los organismos financieros internacionales.

El intelectual José Nun, que viajó en el Tango 01 invitado por Kirchner, evaluó ante LA NACION que para el Presidente el viaje resultó más que positivo. "El acuerdo con Lula y el elogio del secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, (por las negociaciones por la deuda) son dos logros clave", dijo.

Durante el desarrollo de la XII Cumbre del Grupo de los Quince (G-15), el Gobierno también recibió el respaldo del plenario y de algunos presidentes como el mismo Lula y el de Venezuela, Hugo Chávez.

El G-15, que agrupa, en realidad, a 19 países subdesarrollados, también incluyó en su declaración final el punto 9, que declara como prioritario el "desarrollo sustentable" y lo destaca como factor central "para que los países endeudados logren cumplir con los pagos de sus deudas".

Precisamente, ésa es la estrategia del gobierno de Kirchner para afrontar las negociaciones con los acreedores privados de los bonos en default y con los organismos financieros internacionales.

La declaración final de la Cumbre también aboga por la creación de un nuevo sistema financiero, medidas estatales para evitar las crisis bancarias, reglas más equitativas en el comercio internacional, eliminación de subsidios y de barreras arancelarias y exhorta al multilateralismo y el respeto irrestricto a la ONU y al orden internacional.

"La actitud de Lula fue muy generosa y si bien se venía trabajando en este acuerdo, su cambio de actitud nos sorprendió", dijo un hombre fiel al jefe del Estado argentino.

Este inédito giro, descuentan cerca de Kirchner, fue precipitado por el asedio político y económico que enfrenta el gobierno de Lula, entre escándalos de corrupción en su gabinete y una caída de su economía del 0,2% en 2003.

Kirchner y Lula volverán a encontrarse ahora en la ciudad de San Pablo, en Brasil, el 10 del mes próximo para comenzar las conversaciones formales sobre la nueva iniciativa, junto con sus cancilleres y con sus ministros de Economía.

Detalles de un acuerdo

En tanto, ayer trascendieron algunos detalles del encuentro Kirchner-Lula. El presidente argentino le sugirió a su interlocutor que atendiera el desempeño de Murilo Portugal, delegado brasileño ante el Fondo Monetario Internacional. Se trata de un técnico liberal que habría aconsejado a Lula una postura blanda ante el Fondo.

De allí que Lula se comprometió en el último acuerdo con el FMI a alcanzar un superávit primario del 4,5% del PBI para 2003, meta muy difícil al lado de la del 3% que acordó la Argentina y que le permitió a nuestra economía crecer el 8%.

Lula le preguntó entonces a su canciller, Celso Amorin, ante Kirchner, algunos datos sobre Portugal. "Hay que preguntarle a Antonio Palocci", respondió el canciller, en referencia al ministro de Economía.

"Dígale a Palocci que desplace a Portugal de su cargo", ordenó Lula.

Kirchner entonces insistió en que "separados nos perjudicamos, en tanto que juntos tenemos 500 mil millones de dólares de deuda para negociar". El presidente argentino había lamentado por mucho tiempo la postura flexible de Lula, que buscaba ser confiable para el mundo.

De aquí en más, ni Lula sería tan blando ni Kirchner tan duro. El dirigente patagónico le reveló que ya no se enfrentará más al Fondo en forma pública, aunque mantendrá sus posturas firmes. "Cada embestida del Gobierno obliga a una contraofensiva de los organismos y la negociación se retrasa", comentan que dijo.

En el gobierno de Kirchner conjeturan ahora que el mandatario brasileño podría revisar el compromiso de superávit con el Fondo para los dos próximos dos años y buscaría reducir esa meta.

En la charla, incluso, Lula dijo: "Yo no tengo un apoyo del 80% como el presidente Kirchner, como para seguir generando enemigos internos". El argentino le dijo que la Argentina no sueña con liderar económicamente el Mercosur, sino que propiciará la "teoría de la complementación".

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