Kirchner rompió el protocolo y se acercó a la multitud

El Presidente traspasó la explanada colocada a modo de seguridad y se mezcló entre el público que lo esperaba en la Plaza de Mayo; recibió un golpe en la frente, pero se mostró siempre sonriente y en ningún momento perdió la calma
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25 de mayo de 2003  • 18:07

En medio de un clima de algarabía, a puro bombo, cánticos y banderas, el flamante presidente Néstor Kirchner llegó a la Casa de Gobierno donde tomó juramento a sus ministros.

Rompiendo el protocolo, el primer mandatario se bajó del automóvil que lo trasladó y, en vez de ingresar directamente a la Casa Rosada, traspasó la explanada colocada a modo de seguridad y se acercó a la multitud que se encontraba en la Plaza de Mayo expresándole su apoyo.

La alegría del primer mandatario lo impulsó a mezclarse entre el público y recibir abrazos, apretones de manos y palabras de aliento, lo que provocó el caos en las afueras de la Casa de Gobierno.

Periodistas, camarógrafos, fotógrafos y manifestantes que lograron traspasar las vallas se arremolinaron alrededor del Presidente, que hasta recibió un golpe en la cabeza, al parecer con una cámara. El primer mandatario llegó a limpiarse la herida con un pañuelo, pero le quedó un visible golpe arriba de su ceja izquierda.

A pesar de que su custodia se desesperó por mantener un cierto orden en medio de la desorganización reinante, Kirchner nunca perdió la calma y se mostró feliz y sonriente en la aproximadamente media hora que tardó en ingresar a la Casa Rosada.

Una vez dentro, el Presidente recibió una curación en la herida antes de pasar al Salón Blanco donde tomó juramento a sus ministros.

Este desorganización no sólo se evidenció fuera de la Casa de Gobierno sino también en el interior. Desde poco después de las 16, el Salón Blanco, donde se iba a realizar la ceremonia que pondría en funciones a los colaboradores de Néstor Kirchner, estaba completo cuando aún restaba ingresar una importante cantidad de personas. Luego de la llegada del Presidente todo se convirtió en un descontrol ante la presión de los invitados por poder acceder a la ceremonia.

Luego de saludar a la multitud desde el histórico balcón de la Casa de Gobierno, el flamante presidente sostuvo: "Me partió el corazón" ver a tanta cantidad de personas reunidas en la Plaza de Mayo, a la vez que admitió que no pudo contener las lágrimas durante la jornada.

Fuente: LA NACION LINE

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