
La alianza presenta su propuesta
La UCR y el Frepaso anuncian hoy el acuerdo; posibles iniciativas económicas y proyectos legislativos
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Los flamantes aliados pretenden que lo de hoy sea algo más que una aparición de los candidatos. Por ello, cuando realicen la presentación del acuerdo, darán a conocer también un proyecto parlamentario conjunto y expresarán la intención de integrar comisiones de seguimiento para diferentes áreas (entre ellas la económica).
Un gran cartel con la palabra "Alianza" como protagonista principal y los escudos de la UCR y del Frepaso serán el telón de fondo para la presentación oficial del acuerdo.
En el escenario estarán ubicados los integrantes de la comisión de seguimiento e instrumentación de los propósitos del acuerdo, el único organismo que tendrá la alianza.
Raúl Alfonsín será su presidente y Graciela Fernández Meijide, Carlos "Chacho" Alvarez, Rodolfo Terragno y Fernando De la Rúa, los otros miembros que la formarán.
El futuro de la economía
Por otra parte, la idea de crear un equipo de asesores en los temas económicos está rondando la mente de los nuevos socios políticos, aunque por ahora todo se limita al intercambio de nombres de especialistas.
Ayer, uno de los coordinadores de la campaña dijo a La Nación que ante la elección legislativa de octubre próximo la misión de la alianza "es pedir el cambio de la mayoría política en el Congreso para aprobar un paquete de leyes que fue elaborado de manera conjunta".
Luego aclaró: "No estamos frente a una elección presidencial por lo que no tenemos la obligación de presentar un equipo económico".
Durante la jornada habían circulado los nombres de distintos economistas reconocidos que comulgan con el radicalismo y con el Frepaso (Adalberto Rodríguez Giavarini, Mario Brodersohn, Miguel Bein y José Luis Machinea, por un lado, y Arnaldo Bocco, Enrique Martínez y Guillermo Rozenwurcel, por el otro) como los posibles integrantes de un futuro equipo asesor.
De hecho, en el acto de hoy no habrá anuncios acerca de la estrategia económica que tienen planeada preparar. Sin embargo, se sabe que: "No hay marcha atrás en las privatizaciones, no hay devaluación, no se modificará en el corto plazo la política cambiaria", sintetizó un economista radical.
En un mensaje que no sólo apunta al oficialismo ( desde donde se sostuvo que la alianza es coyuntural y que no tiene propuestas), los socios políticos intentarán demostrar a la ciudadanía que sus planes son concretos.
Uno de los puntos del proyecto parlamentario, por ejemplo, consistirá en la creación de una comisión de seguimiento de la elaboración del presupuesto nacional para 1998, cuya tarea final será la elaboración de un presupuesto alternativo.
Pero por ahora, frepasistas y radicales se limitan a ajustar los detalles del acuerdo, entre ellos el ordenamiento definitivo de las listas con las que se presentarán en octubre próximo.
En la nómina de aspirantes a la Legislatura porteña no se ha resuelto aún cuántos lugares serán para cada fuerza (el Frepaso reclama un mayor número entre los primeros puestos) ni quién será el vicepresidente del organismo.
Ante la falta de decisión, el vicejefe del gobierno metropolitano, Enrique Olivera, convocó a una reunión a Marta Oyhanarte y a Aníbal Ibarra, primeros candidatos de la UCR y del Frepaso, respectivamente , para llegar a un acuerdo lo antes posible. El encuentro podría concretarse hoy.
El debut oficial de la alianza estará enmarcado en la euforia de sus integrantes, quienes hoy no desaprovecharán la oportunidad para dejar sentada su posición ante las asignaturas pendientes del Gobierno: desocupación, educación y salud.
El frente reunió a ocasionales disidentes
"El que se va sin que lo echen, vuelve sin que lo llamen", dice el refrán popular y hoy parece una verdad de Perogrullo.
Y si no, que le pregunten a los radicales que se fueron dando un portazo del partido centenario hacia el Frepaso y ahora vuelven integrando la misma lista con el partido que habían abandonado.
El primer pase de un radical hacia el Frente Grande se produjo en septiembre de 1994 y el protagonista fue Luis Sagol, ex intendente de Avellaneda.
Le siguieron varios más, "la mayoría ignotos", según recordó una fuente de la UCR. El más notorio de los casos fue el de Dante Caputo. Ex ministro de Relaciones Exteriores de Raúl Alfonsín, luego de varias idas y vueltas por disidencias con su partido, mantuvo varias reuniones con José Octavio Bordón, por entonces integrante del Frepaso, y otros radicales rebeldes, hasta que en 1995 formalizó su pase a Nuevo Espacio.
Esta agrupación surgió de las propias filas del radicalismo y se unió en una precursora, y casi visionaria, alianza con Frepaso.
Además de Caputo, pasaron a ese movimiento Carlos Raimundi y Osvaldo Alvarez Guerrero, ex presidente de la convención de la UCR.
Por esa época, la furia de los radicales se descargó con toda virulencia sobre el ex canciller más que sobre el resto de los disidentes.
No era para menos, la deserción se produjo justo en plena campaña electoral para presidente.
Quien puso paños fríos sobre el tema fue Rodolfo Terragno, quien dijo comprender la actitud del ex canciller, mientras que otro de los protagonistas de esta nueva alianza, Federico Storani, exhortó a la unidad partidaria luego de un breve "coqueteo" con los frentistas.
Durante este último fin de semana, Caputo fue el redactor del documento que selló el acuerdo entre el Frepaso y la UCR.
El gran perdedor
Pero, sin duda, el gran perdedor en este juego de la política es José Octavio Bordón. Como se dijo, fue él quien llevó de la mano al Frepaso a personajes como Caputo.
Bordón se divorció del justicialismo a fines de 1994 y fundó el partido País, que dio el primer paso hacia la integración de la alianza con el Frente Grande y la Unidad Socialista llamada Frepaso.
Luego de elecciones internas abiertas, Bordón le ganó la candidatura presidencial a Carlos "Chacho" Alvarez. Se mostraron satisfechos para las fotos. Tenían muy buena imagen. Pero había mar de fondo.
A pesar de haber realizado una buena elección, la derrota y las ambiciones personales, que incluyeron el intento de meter por la ventana Gustavo Beliz, determinaron la salida de Bordón del Frepaso y su renuncia a la banca del Senado.
Hoy, parece decidido a volver al ruedo político. Sin embargo, no son pocos los que descartan su reinserción en esta alianza y creen en un nuevo acercamiento desde País, a través de una alianza, con el justicialismo, aunque, esta vez, de la mano del gobernador Eduardo Duhalde y de otros dirigentes provinciales.
Pero todas estas idas y vueltas demuestran, una vez más, que en política nunca está todo dicho. Menos aún cuando está en juego la suprema voluntad de ganar una elección.
¿Una solución o una oportunidad?
Ricardo López Murphy (*)
Yo no soy aliancista. Soy radical. Estos sentimientos los he expresado pública y reiteradamente. Dentro y fuera de mi partido. En la convención nacional de la UCR, y mediante publicaciones, participaciones periodísticas y encuentros políticos y académicos.
La Argentina está hastiada del ejercicio ilimitado del poder menemista y sus consecuencias sociales e institucionales. La comunidad reclama un cambio y a mí me hubiera gustado que el país viera en el radicalismo el medio idóneo para alcanzarlo. Me hubiera gustado que mi partido llegara a esta encrucijada en otras condiciones: habiendo recorrido otro camino y dueño de un mayor ascendente ante la opinión pública.
Es decir, me hubiera gustado que la historia fuera otra.
Pero ello no es así y hoy la alianza es una realidad. Y es una realidad porque así lo han decidido las autoridades de la UCR y del Frepaso.
Lo que no quiere decir que la alianza sea una solución. Yo más bien lo veo como una oportunidad.
O, a la manera de Borges, como la posibilidad de una oportunidad.
El programa de la alianza
Para aprovechar esa oportunidad, la alianza deberá adoptar un carácter superador de la experiencia menemista, más allá de la pura expectativa electoral. No basta atacar a Menem:hay que superarlo mirando hacia adelante y no hacia atrás. Es decir, con visión progresista.
Esto será solamente posible a través de un programa compatible con las alternativas concretas de la Argentina y con las nuevas realidades regionales e internacionales de las que somos parte. En otras palabras, el proceso de estabilización, apertura y transformación del Estado no debe sufrir una alteración regresiva.
Los argentinos hemos hecho, con gran sacrificio, un esfuerzo que no debe ser dilapidado. No debemos caer en voluntarismos que pequen del antiguo síndrome de Penélope: tejer y destejer para no llegar a nada.
En suma, la alianza debe ser valiente al darse un programa, que debe ser ético, moderno y progresista. Y más justo que el del Gobierno, ya que mucho de la modernización menemista sólo sirvió para provocar una catastrófica polarización social.
Poder y representatividad
Pero la alianza debiera superar al menemismo no sólo en su programa económico-social. También lo debería hacer en su programa político.
Pienso que no ha sido del todo feliz que la alianza se definiera primariamente como un instrumento para crear poder. Si algo no ha faltado en el sistema político de los argentinos ha sido el poder. ¿Qué, sino exceso de poder, es lo que la comunidad critica hoy al Presidente?
Crear poder para oponerlo a otro poder es jugar el juego de Menem. No es así como la alianza será capaz de satisfacer las ansias de la comunidad. No es ésa la verdadera oportunidad que se le brinda en esta encrucijada.
La carencia fundamental del sistema político argentino no ha sido de poder sino de representatividad. El poder se crea de arriba hacia abajo. La representatividad de abajo hacia arribarequiere consenso y no perdona a los dirigentes que no dan satisfacciones.
Es cierto que sin poder no se logra influir en la comunidad, pero sin representatividad la comunidad no puede controlar el poder.
Dirigentes y ciudadanos
El primero es un problema de las dirigencias, el segundo es un problema de la gente. El sistema político está constituido por dirigentes y ciudadanos. Para funcionar bien requiere de un equilibrio entre ambos que, desgraciadamente, nos hace mucha falta.
Preguntémosle al ciudadano común qué piensa:¿que el Gobierno influye sobre él o que él influye sobre el Gobierno? Lo más probable es que no sólo no se sienta representado, sino que además no confíe en los mecanismos para llegar a serlo. O sea, que se siente muy lejos de la política.
En términos concretos, la creación de la representatividad, significa que la alianza debiera tomar el compromiso público de promover en el Congreso la instauración de un sistema que elimine las listas sábanas y establezca las internas abiertas. De un conjunto de leyes que descentralicen la gestión de gobierno y las atribuciones hacia la órbita de las autoridades locales. Y de un esquema legal que traslade la negociación corporativa (laboral) a un nivel lo más cerca posible de trabajadores y empresarios.
Este conjunto de iniciativas produciría un vínculo más directo entre representantes y representados, permitiendo que el Poder eventualmente creado sea responsable ante la comunidad. Esta descentralización del poder eliminará en el futuro la necesidad (y la posibilidad) de pactos o alianzas como la que hoy vemos. Sólo así podrán funcionar a pleno las instituciones de la democracia y sus controles normativos, evitando que el ciudadano común llegue a ver esta alianza como un nuevo recurso para articular los intereses de las dirigencias y cúpulas partidarias.
En definitiva, si la alianza fuera capaz de responder creativamente al hastío que ha provocado el menemismo, adoptando un punto de vista superador y progresista en lo económico, en lo social y en lo político.
Y además le dará un sentido provechoso a su triunfo.
Es economista, jefe de FIEL;además es uno de los economistas más prestigiosos del país. Milita en el radicalismo y ocupa, también, un espacio al cual suelen dirigir su atención los sectores en los que el pensamiento liberal gravita con mayor fuerza.
Ayer, a las 16, López Murphy llamó a nuestra Redacción para decir que quería hacer pública su posición sobre la alianza de la UCR y el Frepaso. Dada su significación publicamos a continuación completo el texto de su documento.






