
La Argentina, frente a su récord de democracia
Logro: mañana se cumplen 5078 días consecutivos de democracia en el país; es el período más largo desde la ley Saénz Peña.
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Se necesitaron más de 65 años para superar aquel primer período. Los 5077 días transcurridos entre la asunción de Hipólito Yrigoyen y el golpe de Estado que lo derrocó se proyectaron, durante gran parte del siglo, como un fantasma imposible de superar.
Desde la sanción de la ley Sáenz Peña (que estableció el sufragio masculino, secreto y obligatorio) ningún gobierno pudo superar la cantidad de días en democracia que gozó el binomio de presidentes radicales conformado por Yrigoyen y Alvear.
Pasaron los años y los intentos democráticos. Más temprano que tarde, todos sucumbirían bajo el peso de las armas antes de siquiera acercarse al récord del primer gobierno regido por la nueva ley electoral. Algunos estuvieron muy lejos, como los escasos 990 días de democracia que la Argentina vivió desde la asunción hasta el derrocamiento del también radical Arturo Illia. Otros, se acercaron un poco más, como los nuevos años de los dos primeros mandatos de Juan Perón.
Todos estuvieron lejos de igualar la cantidad de días bajo el imperio de la democracia que la Argentina vivió en su estreno de la ley Sáenz Peña. Es cierto que antes, durante la Generación del Ochenta, esa cifra había sido ampliamente superada. Sin embargo, desde la sanción de la ley que regularizó el voto y durante muchos años, la democracia constituyó la excepción y no la regla.
Víspera
Mañana, la democracia argentina superará su récord: pasará a la historia como la jornada en que se cumplieron 5078 días desde que, el 10 de diciembre de 1983, el radical Raúl Alfonsín accedió a la presidencia.
El candidato peronista y principal contrincante de Alfonsín en las elecciones de 1983, Italo Argentino Lúder, recuerda aquellas tiempos con nitidez. "Teníamos confianza en que ésa sería una elección histórica", aseguró en diálogo con La Nación .
El dirigente, que hoy tiene 80 años, consideró que el error del justicialismo fue no haber hecho "la autocrítica del gobierno de Isabel Perón". Justamente este quiebre con el pasado que, a juicio de Lúder, faltó en el peronismo es lo que Félix Luna señala para entender la actual continuidad democrática del país.
"Hoy, la gente tiene fe en el sistema democrático. Antes se pensaba que la violencia era la solución para los problemas", distinguió Luna. Sobre el golpe del 6 de septiembre de 1930, consideró que la gente no fue consciente de que "ésa sería la semilla de tantas tragedias posteriores".
El juicio de Luna se confirma revisando los archivos de los diarios. Los principales titulares del 7 de septiembre de 1930 destacan el fervor popular con que fueron recibidos los militares que avanzaron hacia la Casa de Gobierno.
Por aquellos días, Roberto Arlt describió el sentimiento, mezcla de orgullo y curiosidad, que invadió a los porteños frente al derrocamiento de Yrigoyen. "Bueno: ahora nosotros también tenemos nuestra revolución", escribió Arlt. Nunca se imaginó lo que vendría.




