
La Cámpora convoca al Día de la Memoria con la música de un spot del gobierno de Galtieri
El cántico que dice “Néstor, mi buen amigo, esta campaña volveremo’ a estar contigo...” recrea una melodía que había mandado a componer la dictadura para el Operativo Sol del verano 1981-1982
5 minutos de lectura'

Es un himno pegadizo, ideal para un spot de propaganda política. Lo usan las hinchadas de casi todos los clubes desde hace 40 años y, esta vez, La Cámpora lo incluye para convocar para hoy frente a ESMA y marchar a Plaza de Mayo por el Día de la Memoria. “Néstor, mi buen amigo, esta campaña volveremo’ a estar contigo./ Militaremos de sol a sol,/ somos los pibes, los soldados de Perón./ No me importa lo que digan los gorilas de Clarín./ Vamos todos con Cristina a liberar el País”. La pieza es atractiva, muestra a jóvenes militantes bailando en derredor de las consignas y banderas de kirchnerismo, y sería ideal para la ocasión si no fuera por un rasgo que podría incomodar a críticos de dictaduras militares: la melodía original pertenece a un spot que el gobierno de Leopoldo Fortunato Galtieri usó en la temporada de verano 81/82.
De tan repetido, el canto quedó incorporado al folklore del fútbol. “Boca, mi buen amigo, esta campaña volveremo’ a estar contigo. / Te alentareeeeemoooooos, de corazóoooooon, / esta es tu hinchada, que te quiere ver campeón”, y así. Pero fue en realidad compuesto por el músico y productor Poggy Almendra y formaba parte de una campaña del Operativo Sol con que la Policía Federal pretendía en aquel verano previo a Malvinas que los argentinos no abandonaran sus mascotas por irse de vacaciones, algo que entonces ocurría bastante más que hoy. Era la historia de un chico que le cantaba a su perro: “Bobby, mi buen amigo, este verano no podrás venir conmigo./ Hoy escuché cuando Papá decía que, esta vez, no te podré llevar./ Bobby, no me extrañes mucho, pronto voy a regresar./ Cuida todos mis juguetes./ Bobby, no te portes mal”.
🗓️ 24 de Marzo | 9hs
— La Cámpora (@la_campora) March 23, 2022
📍Av. Libertador y Besares
🙋🏻♀️🙋🏽♂️ Sumate a caminar desde la Ex-Esma hasta Plaza de Mayo.
¡Seamos miles! 🤍 pic.twitter.com/3gMN05wNtX
Es cierto que, probablemente, ninguno de los jóvenes que cuarenta años después bailan en el nuevo spot camporista agitando pancartas de Néstor y Cristina hubiera nacido entonces y es casi seguro que todos ignoran aquel drama de Bobby, pero un purista de la comunicación apuntaría aquí que el paradigma, la relación con el contexto, mete ruido en el mensaje hasta volverlo contradictorio o, mejor, elocuente de este cuarto gobierno kirchnerista en que, por distintos motivos, las cosas salen peor que nunca.
El viernes, horas después de la aprobación en el Senado del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, María Inés Pilatti Vergara, senadora de Chaco y una de las que votaron negativamente, le confirmó a Radio con Vos que en realidad ella estaba en contra del default. “Si usted hubiera visto que ganaba el no, ¿habría votado igual?”, le preguntó el conductor, Alejandro Bercovich. “No, obviamente que no -dijo-. Si yo hubiera sabido que mi voto iba a ser decisivo, si hubiera sabido que estaba en el lugar de Cobos y que de mí dependía que se entrara en default, obviamente que no habría votado negativamente”. Hace dos martes, Alberto Fernández anunció que le declaraba la guerra contra la inflación y eso provocó que, en los días que restaban hasta el día del anuncio, varias empresas subieran los precios para cubrirse de eventuales congelamientos. La tercera semana de marzo tuvo entonces, según la consultora Ferreres, una inusual alza en alimentos y bebidas de 2,3 a 3,3%. “Es raro ese salto para una tercera semana”, se sorprendió Fausto Spotorno, economista jefe del estudio, una sospecha que la furia explícita de Roberto Feletti, secretario de Comercio, que acusó a los empresarios de querer comprarse más 4x4 y departamentos en Miami, terminó de corroborar ayer.
¿Cómo se procura el éxito de la administración de la que depende el futuro de una coalición si, al mismo tiempo, se quita públicamente el respaldo y eso no sólo resta credibilidad, sino que termina volviendo infecunda cualquier medida? Hay en realidad un patrón para tantas contradicciones: el germen de todo parece estar en el orden de la fórmula que ganó las elecciones en 2019. El orden de la fórmula altera el gobierno. Hasta el Presidente lo intuía. Lo dijo taxativamente el 11 de mayo de ese año, una semana antes de ser ungido por Cristina Kirchner en la candidatura, cuando la periodista María Julia Oliván le preguntó en Radio Nacional si había posibilidades de que la expresidenta designara como aspirante a la Casa Rosada a otro que no fuera ella. “Quiero ser franco: o Cristina es candidata o Cristina se va a su casa -contestó-. No podemos recrear errores del pasado. Lo peor que puede pasar es que haya un títere en la Casa Rosada, y que el poder esté en Juncal y Uruguay. O se hace cargo de lo que viene, o deja libre a todas las fuerzas”.
Desde entonces la gestión entera funciona en falsa escuadra. Como si, al igual que en el himno camporista, letra y música estuvieran expresando mensajes opuestos.



