
La Corte dejó firme la condena a Claudio Uberti por la valija de Antonini y debería quedar detenido
Le confirmó cuatro años y medio de prisión; el exfuncionario kirchnerista estaba a cargo de las concesiones viales cuando junto a él llegó al país el venezolano con 800.000 dólares sin declarar
6 minutos de lectura'

La Corte Suprema de Justicia dejó hoy firme la condena a cuatro años y medio de prisión efectiva para Claudio Uberti, extitular del Órgano de Control de Concesiones Viales (OCCOVI) durante el kirchnerismo, por haber intervenido en el ingreso al país de US$790.550 sin declarar, que llevaba en un maletín el empresario venezolano Guido Alejandro Antonini Wilson —quien permanece prófugo— cuando arribó junto a él a la Argentina en la madrugada del 4 de agosto de 2007.
Con esta condena, el tribunal en lo penal económico número 1 debería ordenar la captura de Uberti para que empiece a cumplir esta condena en prisión.
Ese dinero de origen venezolano, dijo Antonini Wilson ante el FBI estadounidense, era para financiar la campaña electoral del kirchnerismo.
Uberti es uno de los “arrepentidos” que está siendo juzgado en el caso de los cuadernos de las coimas. Allí confesó: “Yo le llevaba a Néstor Kirchner bolsos con el dinero que recaudaba de las concesionarias viales que estaban bajo mi órbita”. Dijo además: “Cristina Kirchner estuvo presente varias veces en las que yo fui a dejar los bolsos, ella sabía todo lo que se hacía”.
La Corte, con la firma de los jueces Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti, rechazó el recurso de la defensa de Uberti por cuestiones formales: el incumplimiento de la Acordada 4/2007, que fija los parámetros sobre cómo deben sustanciarse las presentaciones ante la Corte Suprema de Justicia.
Con esta decisión, quedó firme la condena de prisión efectiva de Uberti como coautor de contrabando de importación de dádivas, agravado por la intervención de dos o más personas y por su condición de funcionario público en grado de tentativa.
Por la misma razón, la Corte también rechazó las quejas de las defensas de un grupo de funcionarios que también habían sido condenados a la pena de entre 10 meses y un año de prisión en suspenso por encubrimiento de contrabando agravado por su condición de funcionario público.
Se trata del guarda aduanero Jorge Lamastra, la entonces responsable del Control Aduanero del Aeroparque Jorge Newberry de la AFIP-DGA María Cristina Gallini; el entonces jefe de la División de Fiscalización y Operativa Aduanera de Aeroparque de la AFIP-DGA Guillermo Lucángeli; y la entonces directora de Fiscalización y Operativa Aduanera de la Dirección Aduana de Ezeiza Rosa García Santillán.

En la madrugada del 4 de agosto de 2007, el empresario venezolano Antonini Wilson intentó ingresar al país una valija con US$790.550, en billetes de US$50.
Vuelo privado
Había llegado a Aeroparque en un vuelo privado, facturado a la empresa con participación estatal Energía Argentina S.A. (Enarsa), junto a Uberti, su entonces secretaria privada Victoria Carolina Bereziuk; el presidente de Enarsa, Exequiel Omar Espinosa; y otros cinco ciudadanos venezolanos vinculados a la petrolera venezolana PDVSA, en el marco de la gestión de contratos para la construcción de una planta regasificadora en la Argentina, vinculada al trabajo de Enarsa.

El dinero oculto en la valija fue detectado con un escáner operado por personal de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, en un contexto en el que, según se acreditó, el guarda aduanero Lamastra se mostró reticente al control en función de lo avanzado de la hora.
Pero la agente María Luján Telpuk insistió en que ver qué contenía la valija luego de que el escáner mostrara que llevaban una gran cantidad de objetos con forma rectangular.
Cuando le preguntó qué llevaba, Antonini Wilson dijo “libros y unos papelitos”. Al abrir la valija y ver los billetes verdes, el venezolano dijo que eran unos US$60.000. Al contarlos, resultaron ser 790.550 dólares.

Luego del episodio, Antonini Wilson participó de un acto en la Casa Rosada y se volvió a Miami. Nunca fue a retirar el dinero y no se presentó ante la Justicia argentina que, sin éxito, reclamó su extradición. Como colaborador del FBI, declaró ante autoridades estadounidenses que el dinero estaba destinado a la campaña de Cristina Kirchner. En 2007, era primera dama y buscaba llegar a la Presidencia por primera vez.
En la causa, Uberti fue indagado y luego le dictaron la falta de mérito. El caso estuvo a punto de prescribir hasta que el juez en lo penal económico Pablo Yadarola procesó al exministro de Planificación Julio De Vido y al exjefe de la AFIP Ricardo Echegaray –responsable de la Aduana en ese momento–, junto a Uberti, Bereziuk (luego sobreseída por la Cámara), Ezequiel Espinosa y los funcionarios aduaneros.
El caso llegó a juicio y en 2023 el Tribunal Oral Penal Económico 1 condenó a Uberti a cuatro años y medio de prisión efectiva; y absolvió a De Vido y a Echegaray. Fueron condenados Rosa Nélida García (un año de prisión en suspenso), Guillermo David Lucangeli (un año de prisión en suspenso), María Cristina Gallini (un año de prisión en suspenso) y Jorge Félix Lamastra (10 meses en suspenso).

Para el tribunal, Uberti tuvo una participación en el entramado al llegar al país con el dinero y, al ser descubierto, fue directo a la quinta de Olivos esa mañana a informarle al entonces presidente Kirchner lo que había ocurrido, según el mismo declaró en el juicio. Para el tribunal no quedó demostrado que De Vido le hubiera dado la orden de que trajera esa valija. El fiscal general Marcelo Agüero Vera no acusó a Echegaray.
En noviembre de 2024, la Sala II de la Cámara Federal de Casación Penal confirmó las condenas y las absoluciones.
“La integración de las pruebas realizada en el fallo para sostener la responsabilidad de Uberti en el hecho no padece de arbitrariedad o parcialidad en su configuración. Por el contrario, se han enlazado indicadores directos del modo en que se vincularon Uberti y Antonini Wilson en torno al ingreso de la valija conteniendo el dinero que es objeto de imputación y esos elementos de juicio están reforzados por un cuadro indiciario de peso cargoso indudable”, dice el fallo.
Los condenados buscaron llegar a la Corte para revocar esa decisión, pero sus planteos quedaron ahora desestimados y las condenas firmes.




