La grieta kirchnerista

Carlos Pagni
Carlos Pagni LA NACION

Editorial de Carlos Pagni en Odisea Argentina, por LN+

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9 de julio de 2019  • 00:19

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A continuación, sus principales conceptos:

  • Desde los distintos aspectos que se observan en la campaña electoral, se puede ver que el experimento de la fórmula kirchnerista de Alberto Fernández - Cristina Kirchner tiene una cantidad de peculiaridades que llama mucho la atención respecto de cuál va a ser el éxito o el fracaso de lo que quisieron hacer. Toda la rareza o la tipicidad de esta fórmula responde a un problema: Cristina advirtió que su liderazgo, su capacidad de atraer votos como candidata tiene un techo y que ese techo es muy rígido.
  • Cristina tiene un 35% de intención de voto que es muchísimo, pero es poco si se considera que es un 35% rígido, un techo difícil de romper. Para llegar al poder nuevamente debe capturar otras adhesiones y para ello se le ocurrió llevar como candidato a presidente a Alberto Fernández, quien supuestamente puede alcanzar esa otra frontera y atraer votos diversos que a ella le son imposibles.
  • Fernández ensaya este experimento y la búsqueda de los votos, pero no encara una autocrítica global del kirchnerismo sino que elige otro camino. Para Fernández existen dos kirchnerismos: uno propiamente dicho, el kirchnerismo de Néstor, al que él pertenece, donde estarían concentradas todas las virtudes; y otro, como una versión del mismo más degradada, que podría llamarse "cristinismo". En la medida en que hace esta distinción se abre una brecha dentro de la misma fórmula y una contradicción. Y se empieza a advertir un problema discursivo enorme: para capturar los votos, Fernández tiene que criticar a su segunda, que es justamente quien tiene los votos.
  • Muchas de las conductas más repudiables del kirchnerismo ocurrieron durante el período de Néstor Kirchner, con Alberto Fernández como jefe de gabinete. La valija de Antonini ocurrió en 2007; el financiamiento de la efedrina a través de droguerías, uno de cuyos presidentes terminó muerto en el triple crimen, ocurrió en 2007; también el conflicto con el campo, que reveló los primeros rasgos autoritarios muy marcados del kirchnerismo; y el regalo del 25% de YPF a la familia Esquenazi, entre 2007 y comienzos de 2008, entre otras políticas.
  • Para creer que Alberto Fernánez se puso del lado del periodismo cuando el kirchnerismo fue contra la prensa hay que olvidar que fue él quien pidió la censura de Julio Nudler cuando levantaron a última hora la nota de Página 12. También hay que olvidar el levantamiento del programa de Pepe Eliaschev en Radio Nacional. La persecución de figuras opositoras por parte del kirchnerismo y, casi siempre, en el 99% de los casos, sirviéndose de los servicios de inteligencia, ocurrió eminentemente con Néstor Kirchner.
  • Importa esta divergencia entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner porque puede estar prefigurando el proyecto político que Fernández puede tener en la cabeza. Conviene recordar la candidatura de Daniel Scioli, porque parece haber un programa que excede a Fernández. En este momento, él puede estar representando lo que Scioli en 2015: el emergente, el vehículo de un peronismo que pide diferenciarse de Cristina Kirchner, y de las posiciones que ella adopta, que están simbolizadas por Axel Kicillof y por las posturas político-institucionales de La Cámpora.
  • Quizás, Fernández pretenda hacer una alianza con los gobernadores que están en frente de Cristina y en todo caso reducir el factor cristinista o kirchnerista casi a cero. Esto podría provocar la disidencia del kirchnerismo. No imagino que ella maneje recursos institucionales tan poderosos para construir al presidente en un títere, pero sí que puede encabezar una disidencia, como fue Chacho Álvarez en el gobierno de De la Rúa. Y lo puede vaciar.
  • La fragmentación del peronismo se reproduce como una represión a escala dentro del kirchnerismo y esto es relevante porque plantea algunas características de la campaña de hoy. Hasta ahora toda esta diferenciación y este anticristinismo no logra atraer a la fórmula de Cristina demasiados votos más de los que la expresidenta ya tenía.
  • El Gobierno está mirando el desarrollo de Roberto Lavagna, que tiene varios problemas de estructuración también en su propuesta por un conflicto muy sigiloso con Juan Manuel Urtubey y por la incorporación del GEN a la oferta de Consenso, que es su propuesta política. Más allá de esto, no sabemos si Lavagna va a poder despolarizar y aumentar su caudal de votos o si, como imagina el Gobierno, va a quedar víctima después de las Primarias y sacará menos votos todavía.
  • Para que Macri gane en primera vuelta debería cambiar la situación en la provincia de Buenos Aires. Esto tiene que ver con el sistema electoral, donde los gobernadores son elegidos en la boleta del presidente. Si fueran elegidos solos, podrían imaginarse números tentativos que marcan una diferencia enorme de más de 10 puntos entre María Eugenia Vidal y Kicillof, pero cuando se vincula con las boletas presidenciales, la diferencia es de 2 puntos a favor del candidato kirchnerista.
  • Se vuelve al problema que está planteado dentro de la fórmula Fernández-Fernández, pero ahora con los intendentes del conurbano que, según quienes conocen las políticas de esa región, tienen bastantes capacidades para dirigir el voto. Los intendentes buscan demostrar cuál es su monto de poder y que eso no se lo deben a nadie y, para eso, inducen al corte de boleta.
  • Importa cuál es la relación de Cristina y Kicillof con la estructura del peronismo y cuál es la divergencia que hay entre los intendentes peronistas y la figura de Kicillof. Algunos de ellos sospechan que Kicillof pueda intentar purificar algunas prácticas opacas y, por lo tanto, no desean que llegue a gobernador. ¿Puede ser que haya un corte de boletas que determine que el peronismo juegue a favor de Vidal?
  • Esta es la misma brecha que hay abierta en la fórmula Fernández-Fernández: es el peronismo que está en estado de fragmentación. Dejó de haber es un peronismo monolítico articulado y estamos en un ciclo histórico donde el peronismo está en crisis y se ve ahora también por la fractura que se abre dentro del kirchnerismo. Y lo que era antes un experimento para conseguir más votos, empieza a ser un ensayo defectuoso.

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