
La investigación del caso López se centra en militares presos
El juez Corazza dejó atrás la hipótesis de que el testigo se fue por sus propios medios
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Desde hace un mes, la investigación por la desaparición del testigo Jorge Julio López se centra en el círculo de militares que están presos por sus responsabilidades en la dictadura.
A partir de la decisión de la Corte Suprema de enviar la causa al fuero federal por considerar que se “insinúa una desaparición forzada de persona” el juez federal de La Plata Arnaldo Corazza avanzó en los últimos días en la hipótesis de investigar a ex represores.
“Cambió el ámbito desde el que se lo busca. Dejaron atrás la hipótesis de extravío para centrarse únicamente en aquellas personas que se pueden beneficiar con el retraso de ciertas causas”, dijo a La Nacion Nilda Eloy, querellante en el juicio al ex comisario Miguel Etchecolatz, contra quien también dio su testimonio López.
Eloy fue la primera en radicar la denuncia por la desaparición del albañil de 77 años como un secuestro político. “Perdieron horas clave con la averiguación de paradero y recién ahora la investigación está más encausada”, agregó la mujer.
De todas maneras, el juez aún no cambió la carátula. “Mi único objetivo es encontrarlo. Más allá de un cambio de nombre hay que buscarlo igual”, sostuvo Corazza a La Nacion.
El magistrado se limitó a informar que trabaja en “todas las hipótesis posibles”, entre las que enumeró “un posible secuestro, la desaparición forzada y hasta la muerte”.
Tiempo perdido
Desde que López desapareció, la búsqueda estuvo en primer lugar a cargo de la justicia de garantías de La Plata. La magistrada Marcela Garmendia y los fiscales Marcelo Martini y Javier Berlingeri fueron los primeros en intervenir cuando el 18 de septiembre pasado nada más se supo del testigo. Pero ese mismo día, Eloy hizo una presentación por presunto secuestro ante el juzgado de Corazza, lo que generó un conflicto de competencia que terminó de resolver la Corte hace un mes.
No obstante el cambio, los avances son con cuenta gotas. Fuentes con acceso a la causa dijeron que la dificultad radica en el gran abanico de sospechosos que se abrió a partir de centrar la investigación en las personas acusadas de cometer delitos de lesa humanidad durante la dictadura militar.
Según cifras oficiales, son alrededor de 220 los represores que están detenidos en todo el país. Los investigadores pusieron así el ojo en el complejo carcelario de Marcos Paz, donde están alojados unos 30 ex represores, y en las unidades militares en las que otros esperan sus procesos penales. Además, también se centraron en aquellos que están detenidos con prisión domiciliaria.
Resultado cero
“Por el momento no se encontró nada. Se perdieron más de tres meses y ahora es muy difícil remontar la causa”, se quejó Eloy.
La investigación no ha arrojado aún resultados concretos. Policías tanto federales como bonaerenses y agentes de la SIDE, el organismo estatal de inteligencia, participan de los operativos de búsqueda del testigo. “Casi todos los datos y testimonios hablan de López con vida”, indicó una fuente judicial. De todas maneras, los investigadores policiales reconocieron que “cada vez hay menos llamadas”, a pesar de que sigue en pie una recompensa de 400.000 pesos ofrecida por el gobierno bonaerense para quien aporte datos verificables sobre el paradero de López.
La familia aún espera. De la primera esperanza de creer que el hombre estaba perdido pasaron ya a la resignación. Sólo quieren saber dónde está, sea vivo o muerto, contaron a La Nacion personas allegadas a los dos hijos de López.
A cuatro meses de la desaparición, la comparación con el caso de Luis Gerez, el otro albañil que estuvo dos días cautivo, es para ellos inevitable. “No hubo 3000 policías buscando a López como estuvieron buscando a Gerez”, reflexionaron.
Tanto los hijos, Rubén y Gustavo, como Irene, la esposa de López, mantienen contacto directo con el número dos de la SIDE, Francisco Larcher, quien se comunica telefónicamente con ellos cada vez que surge un nuevo dato. Si bien se muestran satisfechos con la acción del Gobierno, no olvidan la distinción que hizo el presidente Néstor Kirchner al pedir por cadena nacional la aparición del militante de Escobar.
Hoy habrá una nueva marcha a la Plaza de Mayo para pedir por la aparición con vida del testigo. A partir de las 18, distintas agrupaciones, entre ellas organismos de derechos humanos y grupos estudiantiles, sociales y políticos, se concentrarán en los alrededores del Congreso Nacional para marchar desde allí hasta la Casa Rosada.
La consigna será pedir por “la aparición con vida de López, el esclarecimiento del secuestro de Gerez, el fin de la impunidad y el gatillo fácil, y la cárcel común y efectiva para todos los genocidas”. Leerán un documento consensuado en el que se esperan críticas al Gobierno.
La familia, como hizo siempre, no asistirá al acto. Preparan para los primeros días del mes próximo un nuevo reclamo destinado al Presidente.
Reclamo
- Ayer hubo actos en La Plata para pedir la aparición del testigo Jorge Julio López; jóvenes marcharon a la plaza San Martín y colocaron siluetas que simbolizaron a los desaparecidos de la dictadura.


