La izquierda seguirá siendo el sinónimo de la fragmentación
Presentará seis candidatos presidenciales
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Las cúpulas partidarias probaron de todo. Reuniones a solas, llamadas a última hora, debates interminables; incluso cartas secretas y encuentros de apuro antes del cierre de alianzas. No hubo final feliz: las peleas arruinaron casi todos los acuerdos.
Así quedó el mapa electoral de la izquierda. Fragmentado. Se verá el próximo 28 de octubre: al menos media docena de sus líderes serán candidatos presidenciales. Casi la mitad del total de aspirantes en carrera.
Habrá boletas de Néstor Pitrola, por el Partido Obrero (PO), y de Vilma Ripoll, por MST-Nueva Izquierda. De Pino Solanas, por Proyecto Sur, y del controvertido Raúl Castells, por el Movimiento de Jubilados y Desocupados. Sólo dos candidatos encabezarán alianzas: Luis Ammann, del Frente Amplio Latinoamericano (comunismo y humanismo), y José Montes, por el Frente de Izquierda y los Trabajadores por el Socialismo, que une al PTS, al MAS y a Izquierda Socialista.
El mapa quedó resuelto tras intensas negociaciones para intentar achicar la oferta electoral. Hubo gestiones entre el MST y Pino Solanas. Entre Solanas y el Partido Comunista. Entre el comunismo y el humanismo. Entre el MST y el PO. Entre el PO y el PTS. Entre el PTS, el MAS e Izquierda Socialista. Al final, se alcanzaron sólo dos acuerdos. Y muchas peleas.
"Las orgas llaman a la unidad, pero no acuerdan si no son centro de atención", cuestionó Claudio Lozano, socio porteño de Solanas y candidato a diputado. "Solanas quiere reconstruir el Frente Grande. Eso es un plato recalentado", ironizó Pitrola. "El PO es sectario y pretencioso", acusó Montes. "No queremos alianzas de ocasión. Vamos por una nueva izquierda", aclaró Ripoll.
La clave de las discordias reside en tres cuestiones: el reparto de candidaturas, el armado de listas y el perfil discursivo. Allí se terminan las simpatías y empiezan los problemas.
Al final, fue más sencillo para todos pensar estrategias propias y salir al ruedo. Desde la simple acción testimonial al sueño eterno de disputar bancas.
El PO va por el sueño, con 16 listas propias provinciales y un discurso común: los obreros deben "prepararse" para la "nueva etapa política".
"La de las contradicciones, la represión, el tarifazo y el congelamiento salarial", dice Marcelo Ramal, candidato a diputado por Capital.
Ripoll también planea lo suyo. Quiere disputar bancas, sobre todo en Santa Cruz y Buenos Aires, pero con otro perfil: "Construir la nueva izquierda nacional. No sectaria, abierta, que sume a sectores de todo el país que hoy no tienen representación".
Con Pino Solanas no le fue bien. Después de largos debates, el cineasta será candidato por el Partido Socialista Auténtico. Lozano será su socio porteño. La mira, dicen, está en 2011, con un espacio amplio, más allá de la izquierda tradicional. "No es razonable limitarnos a un ideario que no es el único ni el más grande", insiste Lozano.
Tal vez por eso la única alianza trotskista (PTS-MAS-Izquierda Socialista) los critica tanto. "Ya nadie representa a la izquierda clasista", cuestiona Montes. En las elecciones, repite, habrá un solo objetivo: "Alertar sobre el pacto oficial con los grupos económicos que frenan los reclamos del pueblo".
El discurso es opositor. Tanto como el del piquetero y candidato Raúl Castells, aunque con algunas diferencias. Castells acepta, por ejemplo, dialogar con sectores "de la derecha", incluso macristas. "No nos une nada, sólo el antikirchnerismo", justifica el postulante que quiere ser "la continuidad del boliviano Evo Morales en la Argentina".
Izquierdistas K
La segunda alianza, entre el comunismo y el humanismo, quizá sea el único sector que no es netamente anti-K. De hecho, ambos partidos fueron las únicas fuerzas del sector que respaldaron al kirchnerista Daniel Filmus en el último ballottage porteño.
"No somos opositores salvajes", dice el postulante presidencial Luis Ammann. Ahora, cuenta, van por un tímido propósito: "Difundir nuestro mensaje, con especial hincapié en rescatar la identidad latinoamericana. Aunque, a decir verdad, tenemos un presupuesto nimio. Apenas para afiches". Una verdad que une, pese a las peleas, a toda la izquierda.
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