
"La lealtad se paga con más lealtad", dijo el gremialista
Apoyó la candidatura de Boudou en la ciudad
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La cúpula de la CGT aguardaba ansiosa a su líder. Omar Viviani improvisó un discurso que nunca pudo terminar y Julio Piumato extendió su oratoria más de la cuenta hasta que los silbidos del público y el bullicio de los bombos lo obligaron a apurar el cierre. El acto ya se había dado por finalizado hasta que un asistente interrumpió a las corridas en medio del escenario: "Está llegando Hugo Moyano", anunció, eufórico. Y surgió el camionero, casi al trote, entre un túnel de personas y una lluvia de papelitos. Su demora fue porque se había quedado en su sindicato para acordar las paritarias, lo que avanzada la noche se comunicó en la Casa Rosada tras una reunión con la Presidenta.
El microestadio de Ferro era un hervidero. Hubo reclamos sindicales por más protagonismo en el armado electoral, protestas por una supuesta persecución judicial y mediática, y ataques a opositores y a la prensa. Salvo Moyano, ninguno de los otros cuatro oradores logró callar el bullicio de los bombos y las cornetas, que hacían eco en un gimnasio que se transformó en una caja de resonancia de las exigencias de la cúpula de la CGT.
A modo de homenaje a Saúl Ubaldini y en tren de recordar la movilización a Plaza de Mayo del 30 de marzo de 1982 en contra de la dictadura militar, las 62 Organización Peronistas, el brazo político del sindicalismo, convocó ayer a un acto en el que se le dio respaldo al liderazgo de Moyano.
"A mí me sobra lealtad. La lealtad se paga con más lealtad", entonó Moyano. Y llamó a una convocatoria masiva para el 29 de abril, cuando celebrarán el Día del Trabajador. "Es una prueba de fuego. Hay que reventar la avenida 9 de Julio. Vamos a demostrar a quienes nos atacan si nos creen a los trabajadores o a Clarín", dijo.
En lo que fue una abierta jugada política, Moyano impulsó como candidato a jefe de gobierno porteño a Amado Boudou. "Tiene algo que no tiene ningún ministro de Economía. No es odiado: es amado", bromeó el secretario general de la CGT.
Así, tomó distancia del ministro de Trabajo, Carlos Tomada, y del senador Daniel Filmus, los otros dos aspirantes a ser candidatos que tiene el kirchnerismo.
La pulseada por el espacio político se acentuó con las palabras de Alejandro Amor, el secretario general de las 62 Organizaciones Peronistas. "Queremos ocupar los cargos ejecutivos en la ciudad de Buenos Aires. Queremos legisladores y diputados nacionales. Hay cargos que tenemos la obligación de ocupar", entonó.
Moyano no había escuchado a Amor, pero alguien le sopló lo que había dicho. Entonces le palmeó la espalda y lo felicitó.



