
La madrugada en que se decidió abandonar la convertibilidad
Duhalde analizó cómo dar la noticia
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Cerca de las dos de la mañana, Eduardo Duhalde terminó de definir la base del plan económico y del discurso en el que admitió, 12 horas después, que su gobierno devaluará el peso. La decisión estaba tomada, pero en el despacho presidencial se definieron los últimos detalles y la manera en que el Presidente lo anunciaría a legisladores y empresarios en la residencia de Olivos.
En la Casa Rosada, varios funcionarios admitían su temor a una protesta social como reacción al fin de la convertibilidad. Esa sensación se reflejó en que ninguno de ellos ni siquiera mencionó el tema durante las reuniones. Sin embargo, una fuente con llegada al Presidente afirmó que se había decidido hacer un "monitoreo" permanente para prevenir cualquier tipo de incidentes.
Duhalde había decidido pasar la noche en la Casa Rosada. Estaba tenso. Quería terminar de definir el proyecto que envió ayer al Congreso y le había pedido al ministro de Economía, Jorge Remes Lenicov, que explicará las medidas al grupo que pasadas las 23 seguía en su despacho. Estaban entre otros, el ministro de Justicia, Jorge Vanossi; el constitucionalista Alberto García Lema; los economistas Roberto Frenkel (uno de los directores del Banco Provincia), y Jorge Todesca (secretario de programación económica); el senador radical Raúl Baglini (vicepresidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda).
Anteanoche el Presidente se propuso definir el proyecto y analizar cada detalle con Vanossi y García Lema para que no hubieran cuestionamientos jurídicos al proyecto de la emergencia.
Pero también quiso que Remes Lenicov adelantara a Baglini (uno de los legisladores de la UCR que más sabe de Economía) y a Frenkel las medidas que se anunciarán una vez que el Congreso sancione este fin de semana el proyecto de emergencia. Frenkel es el economista que designaron los radicales para actuar como nexo entre la oposición y el nuevo equipo económico.
"Sé que lo que voy a anunciar es una medida fuerte, pero la realidad. es aún peor. Yo tengo un plan", les dijo el Presidente, según dijo a LA NACION una fuente que participó de la reunión en la Casa Rosada.
La primera reacción de los referentes radicales fue positiva: le adelantaron que la UCR apoyaría la ley de emergencia. Duhalde les anticipó que en los próximos días enviará al Congreso el presupuesto.
Por partes
Había pasado la medianoche. El ministro de Economía terminó de ajustar el proyecto y después participó del debate sobre cómo comunicar la noticia. Duhalde tenía planeada la cumbre con los legisladores, empresarios y supermercadistas.
Remes Lenicov recomendó hacer anuncios por partes y explicando las razones por las que se tomaban las medidas, después que el Congreso apruebe la ley. El Presidente dijo que mantendrá la estrategia de "ser franco y honesto" para describir la realidad argentina. "No me queda otro camino", afirmó Duhalde.
Eduardo Amadeo, flamante vocero presidencial, confirmó ayer a LA NACION que en la madrugada se había tomado la decisión de describir con crudeza la situación (es por eso que Duhalde repite desde que asumió que el país está fundido).
Lo único que quedaba definir era el discurso que daría en Olivos. Luis Verdi (un viejo colaborador de Duhalde y el que suele escribirle los discursos) comenzó a anotar las "ideas fuerza" que su jefe no debía olvidar. Estaban Amadeo y el secretario privado del Presidente, José Pampuro. Ese borrador que se redactó en la Casa Rosada en la madrugada de ayer es el mismo que ayer Duhalde miraba de reojo y que entre otros puntos decía: "Venimos a sincerar la salida de la convertibilidad".
Duhalde quedó sólo en su despacho repasando el discurso. Sólo le quedaba anunciar la devaluación y esperar la reacción de la gente, empresarios y legisladores, que anoche decidieron postergar el debate.


