La pulseada por el quórum en Diputados: suspenso, intrigas y tensión

Cómo fueron las negociaciones a contra reloj de la oposición para lograr reunir a los legisladores necesarios para una sesión incómoda para el Gobierno
Cómo fueron las negociaciones a contra reloj de la oposición para lograr reunir a los legisladores necesarios para una sesión incómoda para el Gobierno Crédito: HCDN
Gabriel Sued
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4 de abril de 2019  • 15:41

La pulseada por el quórum en la Cámara de Diputados convirtió al recinto en escenario de una novela llena de sospechas, reproches y suspenso.

La primera batalla tuvo su punto cúlmine a las 12.19. La oposición reunió el quórum después de 49 minutos de espera, en los que parecía que el número era inalcanzable. A último momento llegaron, con la lengua afuera y el traje de héroe, Rodolfo Tailhade y Leopoldo Moreau, dos diputados del kirchnerismo que participaban, a dos cuadras del Palacio, de la reunión de la Comisión Bicameral de Fiscalización de Organismos y Actividades de Inteligencia.

La oposición contó además con la colaboración inesperada de dos diputados fronterizos: el salteño Alfredo Olmedo, integrante crítico del interbloque de Cambiemos, y la tucumana Teresita Villavicencio, de Evolución, el bloque de Martín Lousteau.

Para reunir el número, los opositores debieron superar, sin embargo, dos dificultades adicionales. La primera: por la práctica de rotación de bancas, el Frente de Izquierda (FIT) tenía un legislador menos. Nathalia González Seligra renunció para ceder su lugar a Mónica Schlotthauer, la dirigente que la seguía en la lista, que, solo podía asumir una vez que se hubiera reunido el quórum. La segunda: varios opositores estaban de campaña en sus provincias, como María Emilia Soria (Río Negro).

En ese contexto, resultó determinante la flexibilidad de Emilio Monzó . El presidente de la cámara evitó levantar la sesión, pese a que se había cumplido el plazo reglamentario de media hora y el tiempo adicional de 15 minutos que se acostumbra dar.

El gesto no fue valorado por Graciela Camaño , jefa del bloque del Frente Renovador, ni por Agustín Rossi. Minutos después de la apertura de la sesión lo acusaron a los gritos de haber quebrado el acuerdo sobre el trámite de la sesión. La oposición pretendía exponer los proyectos antes de que se votara la habilitación de su tratamiento. Como ninguna de las 78 iniciativas tenía dictamen, se requería de una mayoría de dos tercios para debatirlas. Apenas se juntó el quórum el oficialismo ingresó en masa en el recinto, con el objetivo de bloquear la discusión.

La sesión quedó empantanada minutos después de las 13, cuando la oposición se quedó sin quórum. Al darse cuenta, los miembros de Cambiemos se pararon al lado de sus bancas. Sin 129 diputados sentados, no se podía votar la habilitación del debate. Si fracasaba esa votación, la sesión se iba a caer. Los opositores se turnaron en el uso de la palabra para ganar tiempo. Tailhade y Moreau habían regresado a la reunión de la comisión bicameral, donde se interrogaba a Gustavo Arribas y Silvia Majdalani, máximos responsables de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI).

Pese a que habían asumido dos diputados nuevos, Schlotthauer y el santiagueño José Herrera, el tablero no llegaba a 129. Daniel Scioli no estaba en el recinto. Tampoco Silvina Frana, otra integrante del FPV. Juan López, de la Coalición Cívica, se sentó y, a las 13.12, pidió que se vote para habilitar o no el tratamiento de los proyectos. Pretendía que se levantara la sesión. Monzó anunció que a las 13.20 se votaría esa moción. La oposición se enfureció. "¡Rompen los acuerdos!", gritó Fernando Espinoza.

Camaño, muy crítica

Camaño le apuntó directo al presidente de la cámara, contra quien presentó una cuestión de privilegio. "Piensan que ser oficialismo es ser lacayo del gobierno nacional. Lo que he visto en estos cuatro años no lo vi jamás", arrancó. "Ustedes han obturado todas las comisiones. ¿No les da vergüenza? No les dice nadie, un pariente, ‘qué bien que viven los diputados sin trabajar’. ¡Damos vergüenza! Dan vergüenza", continuó. Como si fuera poco, se metió en la disputa interna del oficialismo. "Indudablemente tiene más peso Balcarce 50 y el señor Peña [Marcos] que el que nos representa a todos y está sentado ahí", le dedicó a Monzó.

Graciela Camaño criticó a Emilio Monzó por la falta de debate en el Congreso - Fuente: HCDN

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En lugar de apurar la votación y dar por caída la sesión, como había pedido López, el presidente de la cámara le dio la palabra a Pablo Kosiner, jefe del Bloque Justicialista. Mientras el diputado hablaba la oposición logró reconstruir el quórum. Los últimos en entrar fueron Scioli, Juan Cabandié y Victoria Donda. Entonces se procedió a la primera de las tres votaciones que habría en el día, referida al paquete de proyectos sobre el pago de Ganancias por parte de los jubilados. Ganó la oposición, 131 a 90, pero no reunió los dos tercios. Las iniciativas quedaron bloqueadas. La discusión siguió.

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