
Las campañas electorales argentinas son las más caras de América latina
En 1999, los partidos políticos locales gastaron 440 veces más que los de Chile Los datos surgen de un estudio de la Fundación Poder Ciudadano Una comisión del Senado analizará hoy si prohíbe la compra directa de los espacios audiovisuales
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Las campañas electorales en la Argentina son las más caras de América latina. En la última elección presidencial, en 1999, los partidos políticos locales gastaron 440 veces más que sus colegas de Chile, siete veces más que los de Brasil y tres veces más que los peruanos, según un estudio realizado por la Fundación Poder Ciudadano al que accedió La Nacion.
Aunque, en realidad, lo que demuestra que nuestro país lleva la delantera en erogaciones electorales es la comparación del gasto en publicidad electoral con la cantidad de habitantes. Este promedio es de 2,36 dólares por ciudadano. En Brasil, esa relación baja a 0,084 dólar por habitante y en Chile, el país más austero en el ranking, desciende a 0,014.
¿A qué se deben estas diferencias? Básicamente, a los costos de la publicidad en los medios audiovisuales, que devoran entre el 40 y el 70 por ciento de los presupuestos de los candidatos presidenciales, según coinciden los expertos en financiamiento de los partidos políticos.
Sucede que en los países con números más ajustados, como Chile o Brasil, está prohibida la compra directa de publicidad en medios electrónicos por parte de los partidos políticos. Esta medida también limita la influencia de los donantes privados.
En la Argentina, en cambio, así como en República Dominicana, México, Perú y Venezuela, los otros países estudiados, no está regulada la aparición de los postulantes en radio o televisión en espacios privados.
En el Senado
En ese sentido, la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado, que preside la senadora Cristina Fernández de Kirchner (PJ-Santa Cruz), analizará hoy un proyecto de financiamiento de los partidos políticos que justamente contempla una limitación como la que rige en Chile y Brasil.
Hasta anoche, el bloque del PJ no había definido una posición al respecto ni, menos aún, estipulado si esta iniciativa podría debatirse mañana en el recinto.
“Yo les pedí a todos los senadores que dieran una opinión y la discutiéramos hoy en la comisión”, confirmó Fernández de Kirchner ante una consulta de La Nacion.
La Cámara alta tendrá que considerar si acepta poner un freno a las apariciones en medios audiovisuales (introducida en el proyecto en su paso por la Cámara de Diputados) o avala la iniciativa original de ese cuerpo (sancionada por la anterior cámara) que nada exige al respecto.
“Yo estoy de acuerdo con aceptar las modificaciones de los diputados -opinó Fernández de Kirchner-. Sería bueno porque así se evitarían costos innecesarios. La TV sin duda tiene un nivel de penetración muy masivo, pero también encarece mucho las campañas.”
La Fundación Poder Ciudadano, con el apoyo del Instituto del Banco Mundial y la información suministrada por Ibope, estudió las erogaciones de los partidos políticos en siete países: Chile, Argentina, Brasil, Venezuela, México, República Dominicana y Perú. Incluyó también los Estados Unidos, que tienen un gasto en publicidad por habitante de 2,86 dólares.
Cabe aclarar que esta investigación se confeccionó sobre la base de comparar los precios de las listas oficiales en los distintos países por segundos emitidos en TV, minutos en radio y centímetros en gráfica.
Estas cifras entonces pueden presentar algunas diferencias con los gastos reales de los partidos políticos ya que, al menos en la Argentina, estos muchas veces logran abaratar sus costos con acuerdos globales con los medios. Sin embargo, los datos sirven como parámetro para analizar las consecuencias en América latina de prohibir los espacios de publicidad comprados.
Acceso gratuito
Tanto en Brasil como en Chile el Estado garantiza el acceso gratuito a los medios masivos de comunicación para que los candidatos difundan sus propuestas.Aquí también existe esta disposición un mes antes de los comicios, aunque no se ha reglamentado el uso particular de la pantalla chica.
“La estrategia de prohibir la compra directa de propaganda por parte de los partidos políticos resulta más efectiva que la imposición de límites al gasto con el fin de reducir el costo de las campañas electorales”, aseguró el especialista en el tema Michael Pinto Duchinsky, en su libro “Manual de financiamiento de los partidos y campañas electorales”.
En la campaña presidencial de hace tres años, los partidos políticos argentinos (principalmente el PJ y la Alianza) invirtieron 96.795.851 pesos, según reveló Poder Ciudadano.
Esto sólo fue superado por México, cuyos candidatos a presidente desembolsaron 130.800.300 dólares, aunque, en este caso, el promedio por habitante es menor al argentino: 1,34 dólar.
En el ranking le sigue Perú, que utilizó 27.403.979 dólares para comprar espacios audiovisuales (1,1 dólar por ciudadano) y luego Brasil, con 14.210.376 dólares (0,084 dólar por habitante).Venezuela y República Dominicana gastaron cifras similares: 11.575.951, la primera (0,49 dólar por habitante) y 11.367.649, la segunda (1,35 dólar por habitante).
Chile está última en la lista con una campaña presidencial económica. Sus dirigentes políticos invirtieron en publicitar su imagen 216.060 dólares (0,014 por habitante).
Otro de los temas que también se discutirán en la comisión del Senado es cómo regular la publicidad de los actos de gobierno en medio de una campaña electoral, ya que eso se considera una propaganda electoral encubierta y una ventaja para los gobernantes que se presentan como candidatos.
Esta postura genera reacciones encontradas, sobre todo en aquellos dirigentes del PJ que hoy tiene aspiraciones para 2003. O para antes.
El Congreso, en deuda
- La ley de financiamiento de los partidos políticos es una de las deudas pendientes del Congreso. Luego de mucho batallar con proyectos que nunca llegaron al recinto, el Senado sancionó el año último una iniciativa que limita los aportes privados para solventar las campañas presidenciales. Hace más de un mes, la Cámara de Diputados modificó ese proyecto e introdujo algunos cambios que lo vuelven aún más restrictivo. Entre otros, la prohibición de contratación de espacios en los medios audiovisuales. Este punto no figuraba en el texto del Senado.






