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CÓRDOBA.– A 13 meses de la asunción de Javier Milei, el balance de la dinámica de relación con los gobernadores es inverso al que se esperaba. Los mandatarios no lograron abroquelarse mientras que el Presidente acumuló poder y logró imponer su voluntad en la mayoría de los temas en discusión con las provincias. ¿Hay posibilidad, en un año electoral y con un Milei con altos índices de popularidad que se reedite una ‘liga de gobernadores’? Los mandatarios provinciales tienen intereses y preocupaciones en común, pero carecen de liderazgo.



