
"Los personajes que entrevisté me dieron un poco de miedo"
Habla la periodista francesa Marie Robin Según la documentalista, los argentinos fueron los mejores alumnos de la "Escuela Francesa" de tortura Cree que no deberían ser sancionados por sus dichos sino por sus hechos
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Marie-Monique Robin, la periodista francesa que entrevistó al ex presidente de facto Reynaldo Bignone, al ex ministro del Interior Albano Harguindeguy y al ex jefe del II Cuerpo de Ejército Ramón Genaro Díaz Bessone para su documental "Escuadrones de la Muerte. La Escuela Francesa", aún no puede creer la repercusión que su trabajo tuvo en la Argentina.
Su teléfono no ha parado de sonar desde que algunos extractos de su investigación -que versa sobre la creación y difusión de métodos de lucha contrainsurgente por parte de los militares franceses- comenzaron a ser difundidos en nuestro país por Telefé y Página 12.
Y no es para menos. Ante ella, Díaz Bessone preguntó: "¿Cómo puede sacar información (a un detenido) si usted no lo aprieta, si usted no lo tortura?"; Harguindeguy sostuvo que en esa época "todo el mundo era sospechoso", y Bignone reconoció una supuesta aprobación por parte de la Iglesia para aplicar castigos físicos en los interrogatorios.
No es raro entonces que, en una charla telefónica desde París, Robin confiese a LA NACION: "Me dieron un poco de miedo".
-¿Por qué entrevistó a esos tres militares argentinos?
-El tema del documental es la "Escuela Francesa" de los escuadrones de la muerte, y por eso busqué a Harguindeguy, Bignone y Díaz Bessone, porque yo sabía que eran alumnos de los franceses.
-¿Cómo llegó hasta ellos?
-Yo empecé con otro tema, el de la Operación Cóndor. Investigando eso, me di cuenta del papel que tuvieron los franceses en la génesis de la operación. Y fue para mí una sorpresa total. Me enteré de la misión militar francesa permanente que llegó a la Argentina en el año 1959, con esta misión de formar en la guerra antisubversiva. Y me enteré de que la mayoría de los generales del llamado Proceso eran alumnos de los franceses, sea directamente, como Bignone o López Aufranc (Alcides), que estuvieron en la Escuela de Guerra de París a fines de los 50, o por intermedio de los asesores franceses ahí en Buenos Aires. Entonces, cuando los busqué a ellos, fue para investigar lo que habían aprendido de los franceses. Eso seguro me ayudó mucho para abrirme las puertas, porque yo, como francesa, y con este tema... Bueno, no se asustaron. Al contrario. Yo no sabía que lo que me iban a decir era tan inédito para ustedes, los argentinos.
-¿Qué sintió cuando escuchó que, por ejemplo, justificaban la tortura?
-Lo que me conmovió mucho fue, sabiendo lo que había pasado en la Argentina, la manera muy fría en que hablaban de esto. Hablaban de técnicas para luchar contra el enemigo. Todo muy frío, sin visión moral de todo eso.
-¿Sabía que los militares que hablaron podrían recibir sanciones por sus declaraciones?
-Me acabo de enterar de esto leyendo LA NACION por Internet. Yo me preguntaba si era para sancionarlos por lo que habían hecho o por lo que habían dicho. El general francés Paul Aussaresses hizo un libro donde reconoció todo lo que había hecho en Argelia. Tuvo un juicio por apología de la tortura. Y eso no lo entendí, porque en mi país -y es parecido entre ustedes- llevamos 40 años protestando porque no se hablaba de lo de Argelia... Y de pronto aparece uno que habla y dice la verdad histórica, y lo juzgan por eso. Eso me parece mal. Otra cosa es juzgarlos por lo que han hecho. Encuentro injusto si los sancionan sólo porque han hablado. Si el propósito es finalmente restablecer la verdad histórica, para poder mirar hacia el futuro, entonces se debe escuchar a todo el mundo.
-¿Según su investigación, diría que los militares argentinos fueron los que mejor aplicaron los métodos de la Escuela Francesa?
-Sí, fueron los mejores alumnos. Aplicaron al pie de la letra lo que enseñaron los franceses, como la cuadriculación territorial o la tortura como herramienta de guerra.
-¿Qué sintió al entrevistar a los militares argentinos?
-Estaban totalmente convencidos de que tenían razón. Le pregunté por ejemplo a Harguindeguy si se sentía arrepentido, y me dijo que no, porque si no lo hubiera hecho, "la Argentina habría terminado como Cuba". Viven en un mundo virtual, siguen viendo un enemigo interno por todos lados. ¿Qué sentí? (silencio)... Me dieron un poco de miedo.





