
Massera cumple arresto en su casa
El abogado del ex marino recusó al juez Bagnasco, que rechazó el planteo; la Cámara deberá resolver
1 minuto de lectura'
"Usted hace una referencia genérica, no me está puntualizando los nombres", dijo ayer el ex jefe de la Armada Emilio Eduardo Massera a Adriana Scoccia, secretaria del juzgado federal de Adolfo Bagnasco, cuando la mujer leyó los cargos en contra de él.
Y es que Adriana Scoccia había informado al ex marino que estaba acusado de haber sido partícipe necesario en la sustracción de más de 200 menores durante el Proceso. Tras la afirmación del ex almirante, la secretaria dijo que mañana le entregarían el listado con los nombres y que era cierto que no todas las sustracciones eran de la Marina, ya que muchas se realizaron en el ámbito del Ejército.
Massera se negó a declarar ante Bagnasco porque, tal como adelantó La Nación , su abogado, Miguel Angel Arce Aggeo, recusó al magistrado por entender que había incurrido en prejuzgamiento cuando, en julio último, sostuvo, durante una entrevista con este diario y con relación a la detención del ex presidente de facto Jorge Rafael Videla, que podía ser juzgado por su responsabilidad política, al tiempo que afirmó que, en 1985, la Cámara Federal no pudo condenar "a los integrantes de las juntas por la apropiación de menores y los absolvió". El abogado presentó el recurso, aproximadamente a las 7, en los tribunales de la calle Talcahuano, para luego dirigirse a la sede de los juzgados federales, en la avenida Comodoro Py. Bagnasco rechazó la recusación antes de tomar declaración indagatoria a Antonio Vañek, ex jefe de Operaciones Navales (sobre lo que se informa por separado), por lo que el defensor y Massera debieron permanecer en el tribunal.
El abogado interpuso, además, un planteo de conexidad de la causa de Bagnasco con la de María Romilda Servini de Cubría, que procesó a Massera el 24 del mes último y dispuso su arresto domiciliario, efectivizado ayer. Según el abogado, Servini de Cubría es la jueza que lleva la causa más antigua vinculada con la sustracción de menores, ya que data de 1984.
Arce Aggeo sostuvo que "no hubo ningún plan sistemático para la apropiación de niños porque, incluso, hay un caso en que el niño fue devuelto". En tanto, el abogado de seis Abuelas de Plaza de Mayo, Alberto Pedronsini, afirmó: "Vamos a analizar con cuidado esto de que los acusados de gravísimos delitos estén eligiendo juez, como hacen con Bagnasco, donde usan todos los medios dilatorios posibles, y ninguno con Servini".
"Le agradezco la gentileza"
Massera pasó el fin de semana en el tercer piso del Hospital Naval, acompañado por su esposa, Delia Esther Vieyra; por sus hijos, Eduardo Enrique y Emilio Esteban, y sus nueras y nietos, además de algunos amigos que se acercaron para darle su apoyo.
Ayer se levantó a las 3. Desde entonces, y hasta las 6, cuando comenzó a prepararse para presentarse en el juzgado de Bagnasco, leyó los diarios y "estudió con atención los antecedentes de los testigos que declararon en la causa" que, según allegados al ex marino, "la mayoría estuvo involucrada en la guerra sucia". ¿De dónde sacó estos "antecedentes"?, preguntó La Nación . La fuente respondió que "los tiene desde la época del juicio a los comandantes".
Con traje gris y corbata azul, Massera, de 73 años, procesado por Servini de Cubría por el robo del hijo de Cecilia Viñas, llegó a los tribunales, minutos antes de las 8, en un Monza blanco. Cuando descendió del auto, un periodista le preguntó si sabía que podía quedar nuevamente detenido. "Le agradezco la gentileza", respondió el ex jefe de la Armada. Rodeado por efectivos de la Gendarmería y custodiado por una treintena de policías apostados en el lugar desde una hora antes, ingresó en el edificio por una puerta lateral.
Massera y su abogado esperaron a Bagnasco le tomara declaración en una habitación semiabandonada del juzgado donde los empleados adaptaron una computadora.
El ex marino comenzó a leer los 16 cuerpos del expediente, que le fueron entregados en ese momento. Por sugerencia de su defensor, se detuvo en los testimonios de Martha Osatinsky, una ex detenida que ofició de partera en la ESMA, y de Graciela Daleo.
La declaración que más lo inquieta es la de Daleo, a la que habría desacreditado: "El testimonio de Daleo es muy parcial, porque formó parte de un grupo subversivo".
Bagnasco, que habría probado que al menos 15 detenidas dieron a luz en la ESMA, llegó a las 9.45 a su despacho. Afuera, un incidente menor se produjo cuando una mujer quitó la pancarta a un militante del Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST), que repudiaba a Massera, y llamó "alcahuetones" a los periodistas.
Por su parte, al haber sido dado de baja, la Armada prefiere no intervenir en la cuestión y recuerda, como dijo un capitán de navío en actividad, que los hechos que ahora se ventilan "ocurrieron hace 20 años. La mayoría en la Marina no los vivió".
Delante de Bagnasco, del fiscal Eduardo Freiler, de la secretaria del juzgado y de su abogado, Massera se limitó a pedir que le leyeran los cargos en contra de él y a negarse a declarar. Su defensor hizo reserva de nulidad, al prever que la Cámara podría darle la razón en cuanto a la recusación, por lo que todo lo actuado por el juez desde que fue recusado sería nulo.
La Cámara deberá ahora resolver si da la razón a Massera, lo que demorará al menos 20 días, y el planteo de conexidad, lo que no ocurriría antes de febrero, por la feria judicial del mes próximo. En tanto, anoche, luego de 13 días, Massera durmió en su casa.





