
"Menem es mi amigo y me invitó a La Rioja"
Sorpresivamente, el líder cubano dijo que vendría al país, pero si el Presidente va antes a Cuba
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RIO DE JANEIRO.- Dueño de un discurso que mantiene intacto desde hace 40 años, sin temor a sonar anácrónico ni utópico, el presidente de Cuba, Fidel Castro, embistió una vez más contra el capitalismo y los riesgos de la globalización y, entre sus críticas, atribuyó a su par argentino, Carlos Menem, un doble discurso que "lo lleva a comportarse diferente en público que en privado".
Con tono cansado, pero seguro, en un diálogo mantenido con La Nación en los primeros minutos de ayer definió al presidente argentino como su "gran amigo" y reveló que podría visitar la provincia natal de Menem, La Rioja, si éste decide concurrir a Cuba en noviembre próximo, cuando se desarrolle allí la cumbre iberoamericana.
Castro pidió al Reino Unido que restituya las islas Malvinas a la Argentina y remató su reclamo con una sugerencia, dicha entre risas: "Hay que globalizar las Malvinas".
-El presidente Menem expresó aquí sus dudas de participar en Cuba de la cumbre de países iberoamericanos, y lo hizo al criticar su régimen y sus actitudes autoritarias. ¿Qué le respondería a Menem?, preguntó La Nación .
Fidel Castro simuló buscar en su memoria los dichos del presidente argentino. Y simuló también no encontrarlos. Entonces, en pleno juego de simulaciones, aparentó restar importancia a sus palabras y a las "supuestas" de Menem.
"Ah, sí.... -comenzó, con tono casual primero y con acento firme después-. Pero yo tengo la sincera esperanza, y casi la seguridad, de que él va a asistir porque es mi gran amigo." Luego pareció tomarse un descanso. Suspiró, miró durante algunos segundos sus largos y delgados dedos, con los que acariciaba una gran medalla dorada que colgaba como un péndulo de su cuello, con la que la Universidad del Estado de Río de Janeiro lo distinguó horas antes, y continuó: "Cuando nosotros conversamos, hay un excelente ambiente, pero cuando habla con la prensa se transforma y dice otras cosas", comentó al referirse a su relación con el Presidente, a quien, sin embargo, evitó recibir en esta ciudad, más allá de que Menem admitiera, al menos dos veces y en público, que le hubiera gustado sentarse a dialogar aquí con el líder cubano.
Ya era de madrugada y la lluvia golpeaba las puertas de vidrio del lujoso hotel Othon Río Palace, donde Castro permanecía alojado hasta ayer, más allá del final de la cumbre de la Unión Europea, América latina y el Caribe. El único presidente comunista de Occidente lamentó que su par argentino haga uso de un doble discurso.
"Felizmente, yo lo he invitado mucho (a Menem a Cuba). Entonces, yo lo castigaría y no cumplimentaría su invitación de visitar su viña de La Rioja, de la cual sé que se siente muy orgulloso", advirtió Castro, al revelar la invitación presidencial.
El presidente cubano dialogó circunstancialmente con los enviados de La Nación y de Clarín en el lobby del Othon, pero se negó a conceder una entrevista formal. Sólo había accedido a hacerlo con un programa humorístico: CQC, de América TV.
Custodia inseparable
La invitación a la provincia natal de Menem fue luego comentada por miembros de la custodia de Castro, quienes aseguraron que el cubano planea una visita a la Argentina: "Si Menem viene a Cuba, yo iré a La Rioja", dijeron sus custodios que le escucharon decir a su jefe.
Los custodios, en verdad, afirman conocer más de "los planes de Fidel" que los ministros de su gobierno. "Somos quienes lo cuidamos y debemos estar avisados de todos sus pasos, los que habitualmente no se adelantan a nadie, por seguridad", se enorgullecieron.
Quizá por su divulgada amistad con Menem o por su rechazo firme a las escenarios coloniales ("esa imposible locura de convertirnos otra vez en colonias", se quejó al aludir a los países que denominó "poderosos"), el hombre que gobierna Cuba desde 1959 pidió públicamente a Gran Bretaña que "devuelva" de inmediato las Malvinas a la Argentina.
-¿Apoyaría el reclamo argentino?, interrogó La Nación .
-Claro, se las tienen que devolver, las Malvinas son argentinas.
En tono de broma, improvisó una sugerencia: "Hay que globalizar las Malvinas. Cuando las recuperemos estará todo realizado, aunque Inglaterra esté globalizadaÉ y Gran Bretaña, quizá". Y lanzó una carcajada, celebrada por sus custodios, unos 25.
Aquí, el "comandante" (como le gusta que lo llamen) interpretó el papel protagónico. No porque impulsara grandes soluciones, sino porque sus propuestas fueron las más originales y las que se llevaron todos los aplausos. Fueron las de siempre, las mismas que proclama desde los tiempos en que su compañero de ruta era Ernesto "Che" Guevara, hace más de 40 años.
A los 73 años, Castro se muestra como un hombre sin las fuerzas para encabezar otra revolución. Erguido, por momentos necesitó apoyar su mano sobre el hombro de esta enviada. Y mientras el peso de su cuerpo era descargado sobre esa mano, el énfasis en sus respuestas se incrementaba.
Durante los 40 minutos de charla su figura y su discurso hicieron equilibrio entre la fragilidad y la fortaleza: una combatió a la otra, todo el tiempo, en una batalla que Castro pretendió ocultar. Mientras su cuerpo descansaba, su mensaje parecía buscar seguidores. "La tercera vía está demasiado thatcherizada ", sostuvo, y defendió al comunismo, "sin tendencias europeas".
-¿Falta otro Che en América latina?
"No, hay cientos, millones de Che en el pueblo argentino, que sólo necesitan la oportunidad, el momento de demostrar su honradez y espíritu de sacrificio. Desgraciado sería el mundo si los hombres como el Che no abundaran en millones", terminó, mientras se acomodaba su traje impecable, azul marino, irreconciliable con su mítico uniforme de fajina y su boina.






