
Menem y Perón, en dos regresos diferentes
Los fieles al ex presidente soñaban con quedar en la historia con un operativo similar al del viejo líder
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Los últimos fieles de Carlos Menem quisieron sentirse protagonistas de un capítulo de la historia cuando les encargaron organizar la logística y los festejos para el regreso al país del caudillo riojano.
Sin ambigüedades, formaron un comando y bautizaron el plan "Operativo retorno", el mismo nombre con que se conoció el proceso para traer del exilio a Juan Domingo Perón.
El miércoles pasado, cuando al fin terminó casi un año de refugio judicial en Chile, Menem encontró un motivo más para creer -o decir- que su vida política corre paralela a la del general. En los actos de bienvenida, se calificó como "el mejor discípulo de Perón" y disfrutó que su hermano Eduardo lo pintara como "el conductor indiscutido del Movimiento Nacional Justicialista" y marcara los parecidos entre los "dos exilios".
Pero lo que abundan son las diferencias entre la mañana lluviosa del 17 de noviembre de 1972, cuando Perón volvió por primera vez al país en 17 años y dos meses, y el atardecer caluroso de este 22 de diciembre que marcó la reaparición de Menem tras 10 meses y cinco días fuera del país.
- El avión: a los 77 años, Perón llegó a Ezeiza en un DC-8 de Alitalia, alquilado, con 153 pasajeros. Estaban todos los jefes del PJ, más sindicalistas, artistas y deportistas. Lorenzo Miguel, Antonio Cafiero, José López Rega, Leonardo Favio, el cura Carlos Mugica, José Sanfilippo, Hugo del Carril y el todavía patilludo Menem figuraban entre quienes volaron 15 horas desde Roma, con escala en Dakar. El regreso de Menem, de 74 años, fue más rápido y más íntimo: una hora de vuelo desde Santiago en un Lear Jet, acompañado por su hermano Eduardo, el ex comisario Luis Patti, el brigadier retirado Andrés Antonietti y el abogado Pedro Baldi.
- El discurso: el general pugnaba por mantener unido el justicialismo, mientras se acentuaban las diferencias ideológicas entre sus seguidores. La apelación antiimperialista era un eje de su propuesta. Todavía alentaba a los grupos de izquierda que actuaban en su nombre. En su retorno, Menem tildó de "marxista y leninista" al gobierno de Néstor Kirchner y reclamó que la Argentina fuera aliada de los Estados Unidos e ingresara de una vez por todas en el ALCA.
- La recepción: el gobierno de Alejandro Lanusse dispuso un cerco de seguridad alrededor de Ezeiza, formado por 35.000 soldados, con helicópteros y piezas de artillería para evitar manifestaciones a favor de Perón el día del regreso. En La Rioja, el miércoles último, 45 agentes de la policía local controlaron a los militantes que fueron a recibir a Menem. Una caravana popular lo siguió hasta el centro de la ciudad, donde se organizó un acto de corte proselitista. No hubo disturbios.
- La meca: durante el mes que pasó en Buenos Aires tras su primer retorno, Perón se instaló en Gaspar Campos 1065, Vicente López. La casa se convirtió en sitio de peregrinación de militantes (de izquierda y de derecha) y de dirigentes de todas las fuerzas. Allí se reencontró con su histórico rival, Ricardo Balbín. Menem optó por la serenidad de su mansión La Rosadita, en Anillaco. Pasó los primeros días con su esposa, Cecilia Bolocco, ex funcionarios de segunda línea y amigos. Reiteró que busca, al igual que su modelo, un tercer mandato como presidente.
- Barreras legales: Perón estuvo 17 años sin pisar la Argentina tras su derrocamiento. Tenía prohibido el regreso. Menem se recluyó en Chile por decisión propia: alegó que sufría una persecución política y se negó a declarar en dos causas por corrupción. El 17 de febrero último había estado por última vez en el país. En abril, se libraron dos pedidos de captura que lo mantuvieron afuera mientras estuvieron vigentes.
- El impacto interno : la llegada de Perón puso en alerta al gobierno de Lanusse. Con su presencia, empezaba a garantizar la victoria justicialista del año siguiente. Ahora, Kirchner mostró indiferencia ante su enemigo Menem. Por el momento, los líderes partidarios y opositores se mantienen a distancia. Le espera una dura tarea para recuperar poder en el PJ.
- La foto del paraguas: el sindicalista José Rucci saltó un vallado de seguridad en Ezeiza y se coló en la pista donde Perón acababa de aterrizar. Se pegó al general y lo cubrió con un paraguas negro. Es la postal histórica que simboliza el retorno del líder justicialista. En La Rioja, no llovió en estos días, pero Menem tuvo su foto del paraguas. De la sombrilla, en realidad: fue el jueves último, en el campo de golf, cuando un muchachito lo acompañó por los links para protegerlo del infernal sol del mediodía.
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