
Murió Acdel Vilas
1 minuto de lectura'
A los 85 años, murió en esta ciudad el general retirado Acdel Edgardo Vilas, el primer comandante del Operativo Independencia, que combatió la guerrilla en Tucumán, entre enero y diciembre de 1975, poco antes del golpe militar.
Acusado de serias violaciones de los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad, no pudo ser juzgado por su actuación en Tucumán, ya que fue beneficiado por las leyes de obediencia debida y punto final, en el gobierno de Raúl Alfonsín.
Cuando Néstor Kirchner anuló en 2003 las leyes del perdón, se reabrieron las causas por violaciones de los derechos humanos, pero un derrame cerebral le impidió a Vilas ser conducido a los tribunales.
Nacido en Corrientes el 20 de junio de 1925, Vilas ingresó en el Ejército en 1943, en el arma de Infantería. En febrero de 1975, la presidenta constitucional María Estela Martínez de Perón lo designó comandante de la Brigada de Infantería con asiento en Tucumán y lo puso al frente del Operativo Independencia. Precedió allí al general Antonio Domingo Bussi, con quien no mantuvo una buena relación.
Su intervención en Tucumán comprendió el accionar represivo y el funcionamiento de centros clandestinos de detención en esa provincia, en Salta y en Jujuy, A lo largo de ese año, escribió un diario de campaña, en el que reivindicó la represión ilegal, que el gobierno militar mantuvo oculto.
A fines de 1975, al ser designado segundo comandante del V Cuerpo de Ejército, con asiento en Bahía Blanca, declaró que la guerrilla en Tucumán había sido derrotada.
En su nuevo destino, también se lo acusó de crímenes de lesa humanidad. Fue responsable directo de la detención de los dirigentes radicales Hipólito Solari Yrigoyen y Mario Abel Amaya, que murió a causa de las torturas, en agosto de 1976.
En el juicio a las juntas, el ex senador nacional Solari Yrigoyen hizo un crudo relato de la detención, a la que definió como "un espantoso calvario".
En 1977, Vilas fue pasado a retiro, decisión en la que gravitó su distanciamiento del presidente Jorge Rafael Videla y su sucesor, general Roberto Viola. En ámbitos castrenses, lo identificaban con el jefe de la Armada, Emilio Eduardo Massera, vínculo que el militar siempre negó.
Antes de ser beneficiado con las leyes del perdón, Vilas hizo una extensa declaración ante la Cámara Federal, en Bahía Blanca, para lo cual pidió ser relevado de las obligaciones que le imponía el secreto militar.
Estaba involucrado en 78 causas por delitos y trascendió que habría presentado una copia de las órdenes dictadas por la conducción militar para actuar en la lucha contra la subversión. Pocas semanas antes de los episodios de Semana Santa de 1987, fue detenido. En junio de 1988, la Corte Suprema de Justicia aplicó la ley de obediencia debida y ordenó su libertad, junto con la de otros 26 procesados.
En 1982, con vistas al retorno de la democracia, Vilas procuró liderar una corriente interna dentro del peronismo. Organizó un acto en el Luna Park, donde reivindicó la figura de Perón y bregó por la unidad del justicialismo.


