
Néstor Kirchner como ministro de Economía
Por Orlando Ferreres Especial para lanacion.com
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Sabemos que muchos lo amaban y muchos lo odiaban, pero nadie le tenía indiferencia. Además de otros muchos puestos, le haya gustado o no a pocos o a muchos, él fue el Ministro de Economía "real" del país, y así lo dijo antes de ser elegido ¿Quién será su Ministro de Economía?", le preguntó un periodista, y contestó: "Voy a ser yo". Aunque al principio fue Lavagna, siempre quiso ver todos los detalles y se ocupaba personalmente de ver las cifras. En algunas oportunidades me ha llamado el secretario del Presidente u otros ministros para preguntarme por las cifras que publicábamos y decirme que el Presidente (Kirchner) decía que tenía que revisarlas, pues podían tener algún error, y en un caso era así. O sea, no sólo veía las cifras, sino que las estudiaba.
Para una mejor ejecución, en los últimos años se dividió el Ministerio de Economía en cuatro: Ministerio de Producción y Comercio Exterior (Giorgi), Ministerio de Agricultura (Domínguez), Ministerio de Economia propiamente dicho (Boudou) y Ministerio de Planificación (De Vido), además del Banco Central. Pero las decisiones se mantenían centralizadas en él.
La última decisión en la gran mayoría de los temas requería su visto bueno. No delegaba casi nada y no perdonaba las filtraciones. Le gustaba sorprender con sus decisiones económicas fuertes, como por ejemplo, pagarle al FMI todas las deudas al contado de la noche a la mañana. Le gustaba mandar y no discutir, por eso no hubo reuniones de gabinete, que generalmente tienen el rol de analizar políticas importantes para el país, pues consideraba que lo que se discutiera allí, iba a salir en los medios antes de poder aplicarlo.
Era un fanático de tener "caja", es decir, no toleraba los déficit, y cumplía la regla "superávit es poder". Cuando se gastó demasiado, especialmente en los últimos años en que ya no era presidente, procuró hacerse de caja de cualquier manera, pero siempre anticipadamente, como fue el tema de las AFJP o el uso de Reservas del Banco Central. En Wall Street aprendieron que no iba a declarar el default, como algunos desde lejos pregonaban cuando se cerró el financiamiento de Venezuela y esto hacía que los bonos argentinos rindieran hasta 78% anual en dólares. Eso no ocurrió y los bonos mejoraron de precio al ir cumpliéndose con los compromisos, y en este momento los bonos argentinos rinden menos del 10% en dólares.
Ha tenido decisiones controvertidas e inconducentes, como la del Indec o la pelea con el campo, que fue una derrota importante e innecesaria. Su alineamiento internacional con Venezuela, Ecuador, Bolivia y Cuba, se ha basado más bien en un ángulo ideológico, pero no fue bueno para el resultado económico de los habitantes de la Argentina, que quedaron bastantes aislados de otros mercados, especialmente los del financiamiento de las inversiones, muchas de las cuales debieron postergarse por este motivo. Este bloque de países con los que Kirchner ha tenido mayor afinidad no se le ven perspectivas en un plazo de 10 años, como a los BRICs u otros bloques de países emergentes.
En su mandato, el PBI creció al 9% anual por varios años, cosa que no ocurría desde hacia casi 100 años. Es cierto que las condiciones internacionales fueron extraordinarias, pero también veníamos del 2002, que fue un sacudón económico muy grande de la Argentina. La pobreza bajó significativamente de 56%, en 2002, hasta alrededor de 30% actualmente, según cifras de consultoras especializadas. Es alta aún.
El mantenimiento de tarifas con precios políticos, congeladas desde 2002 para la mayoría de los consumos residenciales y con aumentos muy insuficientes para el resto de los consumos, han generado una importante falta de inversión en energía primaria, con lo cual hemos vuelto a la importación de la misma. Esto tendrá que corregirse pronto.
El gran gasto público consolidado (nación, provincias, municipios, Fondos Fiduciarios, Cupón del PBI), que era de u$s 28.000 millones en 2002 / 2003, ha llegado a los u$s 160 millones este año (representa el 45 % del PBI), una cifra que se considera no sustentable en su financiamiento en un plazo medio, a pesar de lo que recaudan los impuestos distorsivos importantes como derechos de exportación elevados, impuesto al cheque y al depósito, impuesto a las ganancias de las empresas no ajustado por inflación que ha llevado las alícuotas efectivas al 60 % (contra un nominal de 35%), cosa que no ocurre ni en Suecia. El financiamiento con recursos no genuinos está provocando una inflación fuerte, que no se ha atacado hasta ahora.
Deja un país con u$s 50.000 millones de reservas y superávit comercial, que es una base sólida para arrancar las correcciones que tengan que hacerse en el futuro más o menos cercano. Néstor Kirchner ha sido el hilo conductor de la economía de estos años y vivió para eso y para la política, no ocupándose de otra cosa. No he coincidido con él en muchas medidas, pero su entrega y dedicación total y obsesiva a los temas de interés general es un ejemplo para todos nosotros.




