
Nina Pelozo llegó al despacho de Zaffaroni
Fue a la Corte Suprema para pedir la libertad de Castells
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Nina Pelozo tiene una obsesión: conseguir la libertad de su esposo, Raúl Castells, encarcelado y sumido, desde hace 27 días en una huelga de hambre. En los últimos días, la piquetera pidió ayuda a la Iglesia y a la comunidad internacional. Ayer, en un último y desesperado intento, llegó hasta la Corte Suprema de Justicia y logró ser recibida por el juez Eugenio Zaffaroni.
La dirigente de los desocupados entró por primera vez en su vida en el despacho de un ministro de la Corte, donde estuvo por más de 40 minutos. Junto con otros cinco piqueteros y dos abogados mantuvo una audiencia con Zaffaroni, en la que expuso su versión de la situación: que Castells es un preso político del gobierno de Kirchner.
El líder del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD) se encuentra detenido en el hospital municipal de Marcos Paz, donde fue trasladado por su delicado estado de salud. Pelozo asegura que su esposo ya bajó 13 kilos. Castells está acusado de extorsión, en una causa que tramita el juez Facundo Cubas, por una protesta que realizó en un local de McDonald´s de la Capital, en diciembre pasado, donde exigió comida para los comedores infantiles.
"Es muy importante que nos haya recibido un juez de la Corte; tuvo una actitud muy solidaria con nosotros", contó Pelozo a LA NACION sobre su reunión con Zaffaroni, a quien calificó como "una persona muy accesible".
Un vocero del máximo tribunal confirmó la entrevista con los piqueteros, aunque aclaró que el juez no brindaría detalles.
Costumbre
No es la primera vez que Zaffaroni, un magistrado conocido por su perfil progresista e independiente, tiene contacto con piqueteros: hace un año recibió al jefe del Movimiento Teresa Rodríguez (MTR), Roberto Martino, días después de que su grupo fue noticia por haber arrojado bombas incendiarias contra el edificio central de Repsol YPF.
Pelozo aclaró que el magistrado no hizo promesas, aunque destacó su "sensibilidad" para escucharlos. La audiencia -que ocurrió al mediodía- había sido solicitada con anticipación y fue acompañada desde la calle con una protesta ante el Palacio de Tribunales, en Lavalle y Talcahuano.
En los últimos días, Pelozo inició una cruzada por su esposo: se entrevistó con el cardenal primado de la Argentina y arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge Bergoglio; dejó petitorios en las embajadas de Francia y de Brasil, para pedir ayuda internacional; se manifestó ante la Cámara del Crimen y el juzgado de Cubas y ayer recurrió al último bastión de la Justicia que considera "independiente". En una de las marchas, la dirigente piquetera hasta se desmayó en plena calle, y suplicó ante la televisión por la salud de Castells.
"Vamos a tocar todas las puertas que sean necesarias; no vamos a dejar que se nos muera en la cárcel", expresó, dramática, la dirigente piquetera, que se postula -como el mismo Castells- para ocupar una banca en el Senado de la Nación por la provincia de Buenos Aires, en las elecciones de octubre.
Allegados a Castells aseguran que el jefe del MIJD se encuentra muy deteriorado (estuvo en terapia intensiva), aunque "de buen ánimo".
Hoy, el pedido por Castells se hará en un ámbito particular: los piqueteros asistirán a una misa, a las 11, en la Catedral Metropolitana, donde se elevará una oración por su salud.
Marchas
- Grupos piqueteros se movilizaron ayer a la Plaza de Mayo y en el interior del país en reclamo de aumentar a 350 pesos los planes sociales. En la Capital marcharon la Corriente Clasista y Combativa y el MST Teresa Vive, junto a trabajadores de Astilleros Río Santiago. En el acto hablaron Juan Carlos Alderete, por la CCC; Gustavo Giménez, por el MST, y José Montes, por la empresa naviera.
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