
Olivera no fue bien recibido en Olivos
Vecinos y concejales del barrio bonaerense rechazaron la presencia del militar; oficiales en actividad lo aguardaron en Ezeiza
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En el día del regreso a su casa de Quintana al 2200, en Olivos, el mayor (R) Jorge Olivera se encontró con el rechazo de la mayor parte de sus vecinos, de toda la dirigencia política de la zona y de un grupo de jóvenes que se manifestó con insultos, huevazos y pintadas en la vivienda.
Desde que llegó, a las 10.30, el militar se topó con muestras de hostilidad. Primero fue un grupo de concejales de Vicente López que pegó en la puerta de la casa una copia de la resolución sancionada por el Concejo Deliberante en la que lo declararon persona no grata.
Con el correr del día fueron sumándose vecinos de la cuadra y de los alrededores a expresar ante los periodistas que hacían guardia allí su malestar por la presencia de Olivera. "Es espantoso que este hombre viva entre nosotros", destacó Cristina, que vive en la casa lindera a la del militar.
Por la noche llegaron 11 estudiantes de la Universidad de BuenosAires, militantes de Izquierda Unida, con carteles con la inscripción "Cárcel para Olivera". Durante 45 minutos insultaron al militar y tiraron huevos contra la fachada de la casa, ante la mirada de otros vecinos que apoyaron la protesta.
Nada hizo que Olivera saliera de su casa ni se asomara por una ventana. Sólo habló al llegar al aeropuerto de Ezeiza.
Primeras declaraciones
"Estuve detenido sin tener nada que ver", fue la afirmación de Olivera al cronista de Radio 10 en guardia periodística.
Llegado en la mañana en un vuelo de Alitalia procedente de Milán, el militar retirado esquivó a otros periodistas y pasó por el sector VIP, pero en el micrófono que lo interceptó dejó los primeros conceptos sobre su situación.
"Presentamos elementos probatorios -comentó Olivera-, como la declaración de un guerrillero argentino que dijo ante la Conadep -Comisión Nacional por la Desaparición de Personas- que otro guerrillero le había comentado que otro guerrillero me había visto a mí en este tipo de procedimiento. Desde el punto de vista jurídico, cuando existe una confesión de una de las partes interesadas existe el relevo de pruebas en forma automática."
En su monólogo, Olivera agregó: "El procedimiento de detención que tuve fue una persecución para que yo no siga trabajando en contra de los organismos de derechos humanos, los cuales utilizan el método que dice: Ômiente, miente, que algo quedará´. Aquí existen derechos humanos solamente para la izquierda".
Oficiales presentes
Con los trámites de aduana acelerados, Olivera dejó el aeropuerto de Ezeiza con una comitiva de familiares, amigos y simpatizantes. Militares en actividad y retirados participaron en la recepción al ex detenido. Fuentes del Ejército aceptaron la presencia de hombres de sus filas en ese grupo, pero aclararon que lo hicieron a modo personal y con ropa civil. Una versión confiable indicó que entre quienes esperaron a Olivera y acompañaron su salida se encontraban más de tres coroneles, distinguidos al usar uniforme.
El jefe del Ejército, teniente general Ricardo Brinzoni, evitó hablar del caso Olivera durante una conferencia de prensa realizada en Córdoba, donde los mandos militares y el ministro de Defensa, Ricardo López Murphy, presenciaron el final del ejercicio Cabañas 2000, junto a tropas norteamericanas y de siete países sudamericanos.
Brinzoni hizo una referencia genérica: "De comprobarse cualquier transgresión a las leyes y reglamentos vigentes, el individuo de cualquier jerarquía que las haya transgredido será sancionado, pero cuando se comprueba, no antes". Una forma de decir que aquí están vigentes las leyes de obediencia debida y punto final, por lo que el mayor (R) Olivera no tendrá mayores dificultades judiciales.
A no ser, claro, que el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) encuentre una estrategia novedosa contra Olivera, caso que están analizando con la intención de "no quedarse cruzados de brazos", tal como afirman en ese organismo de derechos humanos.
Por lo pronto, Izquierda Unida distribuyó a los medios de prensa una copia de la solicitud de partida de defunción de Marie Anne Erize, certificado clave para la decisión de la Corte de Apelación de Roma de liberar a Olivera. Esa copia fue solicitada en el registro civil de la Ciudad de Buenos Aires y queda registrada que falleció el 11 de noviembre de 1976, circunstancia inscripta el 13 de octubre de 1984.
Un documento que extraoficialmente es muy cuestionado por las irregularidades que tendría. En muchas áreas del Gobierno se dudaba de su autenticidad





