PASO 2019: Así se votó en el corazón de Moreno, el distrito más disputado del conurbano

Desorganización y la notable presencia de punteros políticos evidenciaron la fragilidad de los comicios en barrios sumamente peligrosos y violentos, adonde unos pocos oficiales y suboficiales de la Fuerza Aérea debían custodiar urnas y garantizar paz; hubo quejas y enojo entre los votantes
Desorganización y la notable presencia de punteros políticos evidenciaron la fragilidad de los comicios en barrios sumamente peligrosos y violentos, adonde unos pocos oficiales y suboficiales de la Fuerza Aérea debían custodiar urnas y garantizar paz; hubo quejas y enojo entre los votantes Fuente: LA NACION - Crédito: Alejandro Guyot
Belisario Sangiorgio
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11 de agosto de 2019  • 18:29

Una tensa convivencia signó hoy la votación de las PASO en los colegios que funcionan en el corazón de Moreno. Dentro de las escuelas, muy pocos oficiales y suboficiales de la Fuerza Aérea -con pistolas calibre nueve milímetros en la cintura- garantizaban paz y tranquilidad mientras custodiaban las urnas. Pero afuera, en los alrededores de las escuelas, una notable cantidad de punteros seguían atentamente el curso de los comicios mientras fumaban con calma, sentados en motos sin patentes, algunos de ellos con camperas sindicales y un porte claramente altanero. Otros, con un perfil silencioso, esperaban nerviosos los resultados desde autos estacionados.

El partido bonaerense de Moreno, al oeste del conurbano, fue el escenario de una de las internas más fuertes de las elecciones primarias: en este distrito se presentaron diez frentes políticos con veinte precandidatos a la intendencia, seis de ellos peronistas y rivales directos del actual jefe comunal, Walter Festa.

En el principal corredor escolar de la zona, ubicado a la vera de la ruta provincial 23, los comicios se tornaron lentos, tediosos, desorganizados. Sin embargo, durante una recorrida de LA NACIÓN por esta zona, en la que funcionan al menos 15 instituciones educativas, los oficiales y suboficiales de la Fuerza Aérea que custodiaban las urnas confirmaron que no hubo incidentes violentos, pero sí acaloradas discusiones suscitadas sobre todo por la distribución y el ordenamiento de las boletas dentro de los cuartos oscuros.

Para los vecinos de este distrito, las elecciones del domingo fueron -antes que nada- una posibilidad de ganar algún dinero extra para afrontar la segunda quincena del mes; en casi todas las esquinas se montaron improvisadas parrillas, y puestos de venta ambulante con empanadas, productos de limpieza, camperas y remeras.

La constante circulación de personas que salían de sus casas y se dirigían a las escuelas hizo colapsar las principales calles y avenidas de ripio abandonado. La imagen soleada del día de las elecciones, con niños y padres y madres caminando despreocupados, contrastó de forma notoria con la lógica cotidiana de Moreno, donde las calles de un domingo cualquiera en realidad lucen vacías, habitadas solo por la decadencia que sobrevive a la noche de los sábados en un distrito con vecinos que suelen evitar la vía pública para no engrosar la tasa de homicidios más alta del conurbano que caracteriza al partido, con 10,3 asesinatos cada 100.000 habitantes, según los últimos datos divulgados.

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- Fuente: LA NACION - Crédito: Alejandro Guyot

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"Estoy indignada; el padrón digital me indicó que fuera hasta un colegio, pero al final yo estaba registrada en otro. Salí a votar a las 9 de la mañana y son las 12 del mediodía y sigo dando vueltas", repetía con bronca una jubilada en la Escuela N° 79, junto al arroyo 'Las catonas', un contaminado pero extenso curso de agua cloacal que funciona como límite natural entre tres peligrosos asentamientos.

En este punto geográfico, tal como publicó LA NACIÓN en dos crónicas, la proliferación de búnkeres de venta de cocaína y paco llevó la violencia social a niveles desconocidos para una población inmensa de trabajadores que viven allí, en tierras ocupadas, simplemente porque no pueden costear los gastos de los alquileres urbanos. Fue también en esta zona donde dos familias confirmaron a LA NACIÓN haber observado el reparto indiscriminado de fideos y aceite en los días previos a los comicios.

Según informaron fuentes de Juntos por el Cambio, que en Moreno postuló como intendente al ex senador provincial Aníbal Assef, en la Escuela Primaria N°10 de la localidad de Francisco Álvarez, sobre la calle Álvarez Jonte, agentes de la policía bonaerense detuvieron a una persona que fue detectada robando boletas del macrismo.

Por los pasillos de las escuelas céntricas, la infraestructura rústica de los edificios dificultó la actividad de votar; más allá de estos problemas, una notable cantidad de jubilados y jóvenes esperaron con paciencia y las autoridades de mesa y fiscales intentaban hacer todo lo posible para agilizar y dirigir los comicios, muchas veces a los gritos y agitando los brazos con el objetivo de ordenar, por ejemplo, la lectura de las listas pegadas sobre las paredes despintadas. "Vine a acompañar a mi esposa; vivimos a más de 20 kilómetros de esta escuela, no entendemos por qué nos tocó votar acá", dijo un jubilado de 70 años llamado Juan.

"Todo viene muy bien, con normalidad y un alto porcentaje de votantes", dijeron a LA NACIÓN desde el entorno del intendente Walter Festa; personas cercanas al jefe comunal también recibieron los reportes de la desorganización generalizada en los colegios de barrio Trujui y Las Catonas, y preveían de todas formas -según explicaron- "una elección histórica para el Frente de Todos".

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- Crédito: Alejandro Guyot

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- Fuente: LA NACION - Crédito: Alejandro Guyot

Fue en los alrededores de las escuelas periféricas donde se respiraban matices un tanto más preocupantes, que evidenciaban la fragilidad de los sistemas de seguridad que exponen a unos pocos soldados ajenos al territorio frente a decenas y decenas de personas movilizadas por voluntad genuina, pero también frente a muchas otras por un aparato clientelar histórico.

Por ejemplo, en las puertas de la Escuela Secundaria N° 13 y de la Escuela Primaria N°39 era clara y transparente la presencia de punteros políticos que, en motos sin patentes o en vehículos estacionados e inclusive con camperas sindicales, observaban estáticos el desarrollo de los comicios, dialogaban con los delegados de los partidos que estaban en el interior de los colegios, y también recibían a algunos votantes: nunca ingresaban en los establecimientos, pero de todas formas lucían -con ropa deportiva y porte maleante- como los verdaderos garantes de la estabilidad de la votación.

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- Crédito: Alejandro Guyot

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- Crédito: Alejandro Guyot

Por ejemplo, en la Escuela Primaria N°49, adonde dos trabajadores murieron hace exactamente un año por una fuga de gas que detonó el edificio, la contención de seguridad evidenciaba su punto crítico: solo un alférez, dos soldados y dos policías recorrían el patio en calma, mientras al menos trescientas personas se agrupaban en una angosta calle; autos estacionados en doble fila y el hartazgo de un sistema que colapsaba se combinaban marginalmente con jóvenes de 16 años que votaban por primera vez, niños que acompañaban a la familia y perros callejeros que dormían sobre el mismo piso de cemento que el 2 de agosto de 2018 recibió sangre y escombros de la tragedia.

Allí, como en todas las escuelas, muchos vecinos se negaron a aportar declaraciones, en un clima de miedo y desconfianza que también muestra cómo se vive en Moreno, luego de tres años y medio de desarrollo de la gestión de Festa: "No queremos que nos hagan reportajes porque tal vez ustedes no son periodistas y trabajan para la Municipalidad".

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Moreno
Moreno Fuente: LA NACION - Crédito: Alejandro Guyot

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