
Pedro Pou el hombre clave de Economía
Bauzá: el nuevo presidente del Banco Central tiene fuertes lazos con el senador mendocino; se menemiza el gabinete.
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El Presidente se aprestaría a menemizar su gabinete después de la hasta ahora exitosa salida de Cavallo del Gobierno. No se trataría tanto de la incorporación de nuevos hombres al elenco gobernante como de un giro de la administración hacia el proyecto esencial del oficialismo: ganar las elecciones nacionales legislativas dentro de quince meses.
Las últimas 48 horas encontraron a un Menem exultante por la madurez de la dirigencia argentina en la que incluía a su propio gobierno al mismo Cavallo al sector empresarial a los políticos de la oposición y hasta los medios de comunicación. "No me equivoqué: éste era el momento" le confió a un colaborador dando por sentado que su relación personal con Cavallo estaba rota hacía mucho tiempo.
Sin embargo ha decidido no caer en el ensañamiento ni convertir a la amistad en una culpa. El mismo lunes lo confirmó como ministro de Trabajo a Caro Figueroa (un cavallista fanático) aunque lo instó a resolver el problema de su banca como diputado nacional. "Yo te confirmo pero arreglá la banca" le dijo. Esto es: ahora Caro Figueroa deberá decidir si renuncia como ministro y se incorpora como diputado o si renuncia a la banca y continúa como ministro.
Ayer Menem habló con el ex secretario de Hacienda Ricardo Gutiérrez para ofrecerle la dirección del PAMI. Menem mantuvo siempre una buena relación personal con Gutiérrez un amigo de Cavallo con cintura política y con flexibilidad para el diálogo. Gutiérrez uno de los economistas que más conoce la situación fiscal del Estado argentino le pidió al Presidente tres meses de descanso antes de volver a la función pública. Le contó que esa función pesa mucho más de lo que le permiten los médicos que tratan su vieja diabetes.
En tal marco también es improbable a pesar de las versiones un relevo del canciller Di Tella por el sólo hecho de haber sido solidario con las políticas de Cavallo y de haber mantenido hasta el final actitudes de lealtad personal. Di Tella fue inclusive uno de los candidatos para reemplazar a Cavallo si se agotaba con un rechazo tras otro la lista de nominados que había confeccionadopersonalmente Menem. No hay razones ahora para que lo paseen entre el cielo y el infierno en un puñado de días.
La crisis reciente demostró por otra parte que Bauzá está en condiciones de volver al Gobierno cuando él lo decida: no hay otro amigo en el partido oficial en condiciones de ofrecerle al Presidente las garantías de eficiencia política que le da el ex jefe de Gabinete. Bauzá le dijo hace poco a Menem ante un ofrecimiento de éste que en diciembre estará en condiciones físicas de volver a la administración.
El propio jefe actual de los ministros Rodríguez manifestó a sus íntimos cierta disconformidad por el opacamiento de su figura en beneficio de Bauzá en el proceso de relevo de Cavallo.
Las culpas fueron más propias que ajenas: prefirió cumplir durante el viernes de fiebre con un programa lugareño en su provincia La Pampa cuando Cavallo estaba fuera del Gobierno y ni el Presidente ni sus colaboradores tenían un relevo cierto para él.
Equipo heterogéneo
En el gabinete de Roque Fernández conviven lo viejo y lo nuevo y las diferentes vertientes del oficialismo. Dos hombres de Cavallo han conservado sus puesto: Carlos Sánchez jefe de la DGI y Carlos Bastos secretario de Energía. Dos hombres del propio Fernández serán figuras clave el secretario de Hacienda Pablo Guidotti y el viceministro de Economía Cáceres.
Duhalde expresó su adhesión al despido de Cavallo dejando a dos hombres suyos en el nuevo equipo económico: Felipe Solá eterno secretario de Agricultura y Alieto Guadagni nuevo secretario de Comercio. Guadagni (uno de los economistas mejor preparados para la comprensión de los problemas argentinos) era también un candidato de Menem al Ministerio de Economía si hubiera mediado una situación desesperada.
Guadagni encontró un oasis inesperado en la nueva situación: Duhalde lo convenció hace poco de renunciar a la embajada argentina en Brasil para conducir la administración de su provincia con su imagen de hombre preparado. Pero en el gobierno de La Plata Guadagni se encontró en el centro de una feroz interna por la sucesión de Duhalde en 1999; el actual ministro de Obras Públicas provincial Humberto Toledo lo sometía a un tiroteo político permanente.
En el equipo de Fernández se cruzará seguramente con el jefe deGabinete Carlos Rodríguez. Guadagni profesa la fe del Mercosur con la devoción de los que comulgan todos los días; Rodríguez tiene ideas más distantes -y menos apasionadas- sobre la alianza regional. Los últimos gestos de Menem lo colocan más cerca de Guadagni que de Rodríguez.
Pero el hombre fuerte del equipo económico es el nuevo presidente del Banco Central Pedro Pou a quien Fernández le debe en gran medida su condición de ministro. Pou es un amigo entrañable de Bauzá oriundo de Mendoza como él y unidos los dos además por lejanos lazos de parentesco. Pou fue el que lo sentó a Miguel Angel Broda delante de Bauzá y el que le aconsejó la designación de Fernández cuando aquél se mostró remiso. Pou significa un puente entre los intereses políticos del Gobierno y la conducción económica gerenciada por técnicos.



