
Preocupa a Duhalde la compra de una casa
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Como si no tuviera suficientes dificultades en su carrera hacia el ´99, Eduardo Duhalde está preocupado hoy por un hecho que lo coloca en el escenario de sus peores pesadillas.
En una conversación grabada por la policía en un caso investigado por el juez federal Juan José Galeano, un hombre acusado de liderar una banda dedicada a contrabandear cocaína de la Argentina a Europa pregunta a uno de sus colaboradores si Duhalde "compra" o no.
La conversación fue incluida como prueba contra los dos interlocutores, lo que llevó al abogado de uno de ellos a exigir que se interrogue al gobernador sobre su relación con el caso.
En su descargo judicial, Duhalde afirmó ante el tribunal federal oral Nº 6, en septiembre de 1994, que había comprado a la familia de uno de los dos acusados una propiedad en Lomas de Zamora por medio de un tercero, y que a esa operación se refiere la charla.
Si la historia hubiera concluido allí, se trataría sólo de un accidente: el gobernador compró una casa a personas que luego resultaron ser familiares de un condenado por tráfico de drogas.
Pero en medio de la batalla por la candidatura presidencial peronista, la aparición de este tema -algunos de cuyos detalles fueron publicados en la edición de la revista trespuntos de esta semana- adquiere otra dimensión y alienta amargas fantasías en el duhaldismo: que sus adversarios aprovechen para involucrarlo en una investigación sobre narcotráfico.
Martín Oyuela, vocero del gobernador, aseguró a La Nación que Duhalde "sabe que está en una situación particular de su carrera política, en la que le tiran con todo", y enfatizó que "no tiene nada que ocultar".
El gobernador se negó a responder en forma personal a La Nación , que desde hace tres meses ha intentado al menos seis veces obtener su versión. Sus asesores evaluaron que era mejor "no subir la apuesta", porque creen que están frente a una conspiración: "Estamos obligados a pensar mal y creo que puede haber una operación política detrás, con personajes extraños", opinó uno de ellos, en reserva.
La combinación de un preso por tráfico de drogas que no tiene nada que perder, una conversación comprometedora, una explicación poco satisfactoria para dar -la compra de una casa por medio de un tercero- y la aparición de un presunto operador político, basta para desesperar a los duhaldistas.
El preso es Jorge Martínez, uno de los dos participantes de la conversación aludida, quien espera que se defina qué tribunal oral y público lo juzgará por el cargo de organizar el envío de cocaína de Bolivia a España a través de la Argentina.
El temor de los asesores de Duhalde es que Martínez se acoja a la figura del "arrepentido" y pida una reducción de pena a cambio de acusar a Duhalde. Martínez ha especulado en voz alta sobre esta posibilidad, confirmaron a La Nación personas allegadas a él.
Al mismo tiempo, un ex diputado nacional visitaba a Martínez en la cárcel de Devoto, revelaron funcionarios del Servicio Penitenciario Federal y allegados al detenido.
Consultado por La Nación , el abogado de Martínez, Víctor Stinfale, dijo que su cliente aún no ha reconocido la conversación como propia y que "por ahora no tiene nada que decir".
Conexión Canarias
Según la investigación de Galeano, Martínez habría organizado, en combinación con el colombiano José Padilla Echeverry, el envío de cocaína de Bolivia a las islas Canarias a través de la Argentina.
El caso, conocido como Operación Canarias, culminó el 8 de junio de 1994 con la detención de 19 personas, el secuestro de poco más de 23 kilos de la droga (la Policía Federal dijo inicialmente que eran 50) y una orden de captura para Martínez, que sería capturado un año después en España y extraditado a la Argentina.
Por esta demora, los 19 detenidos en primer término fueron llevados a juicio oral y público antes. En su instrucción, un minúsculo fragmento de las más de 200 horas de conversaciones telefónicas grabadas por orden de Galeano despertó revuelo.
-(...) Acá hay un qui... bárbaro con el tema de Duhalde, viste -dice Jorge Núñez, estrecho colaborador de Martínez, luego condenado a seis años de prisión como partícipe secundario en el financiamiento de la operación, en la transcripción de la charla telefónica realizada por la Policía Federal.
-¿Por qué? -pregunta Martínez.
-Porque no le dan la reelección hasta ahora (la conversación ocurre el 25 de mayo de 1994, en medio del esfuerzo de Duhalde por obtener su reelección como gobernador).
-¿Entonces no compra? -se inquieta Martínez.
-Sí, sí, sí, no, está firme. Pero hay un qui... bárbaro porque el tipo anda con una p... en el c... de un lado para el otro, viste.
-¿Y qué hacen?
-Y, está loco, ahora están reunidos en Paraná y Entre Ríos -explica Núñez. Luego, el oficial de la Policía Federal encargado de transcribir la charla decidió que "siguen con temas sin interés" y omitió su final.
Como esta conversación fue incluida entre las pruebas en contra de Núñez, su abogado, Atilio Carlos Neira, pidió al tribunal oral federal Nº 6 que se interrogara a Duhalde para determinar si algo tenía que ver esta conversación con la compra y venta de drogas.
Jugando en la vereda
En su escrito del 9 de septiembre de 1996, presentado tres días después, Duhalde aceptó que conocía a la hermana de Núñez, Graciela Mónica, y a su esposo, Ricardo Gabriel del Río, a quienes compró la finca de la calle Ramón Falcón 854 de Lomas de Zamora.
El lugar tiene un significado especial para Duhalde: está en la misma vereda y a pocos metros de aquella en que pasó su infancia. Carlos Tempone, su secretario, conserva su casa justo enfrente. En esa calle jugaban a la pelota cuando eran niños.
Tempone se ocupó de negociar con el matrimonio Del Río-Núñez la compra de la propiedad. Duhalde afirmó que nunca conoció a Jorge Núñez, que lo menciona por teléfono con tanta familiaridad.
Incluso, compró la finca por medio de un tercero: como admite en su declaración -porque Neira se lo pregunta-, "por intermedio del Sr. Julio C. Grigera, quien resulta ser primo del suscripto". (Aparte adquirió la propiedad lindera, en Ramón Falcón 863, con el fin de unificar ambas.) Pero ya el 14 de julio de 1996, en un reportaje publicado por la Revista de La Nación , Duhalde incluyó entre sus bienes "un terreno en Ramón Falcón 854".
Esta es la explicación de Duhalde. Pero, ¿qué pasaría si Jorge Martínez diera una versión diferente?
El colombiano Padilla Echeverry fue condenado a 15 años de prisión y Hugo Cañete, detenido con la cocaína, a 17. A Martínez, mencionado en ese juicio como organizador, difícilmente le toque una pena menor si rige el mismo criterio.
Una declaración de Martínez como "arrepentido" contra Duhalde, con una demanda de reducción de pena, obligaría al tribunal oral a girar el testimonio a Galeano para que determinase su veracidad.
Mientras tanto, ¿hasta dónde llegaría el daño político? Un estudio de imagen realizado por la consultora Analogías a principios de este año reveló que el nombre de Duhalde era vinculado con el narcotráfico por los consultados. Una imputación de Martínez sonaría a confirmación de esas sospechas.
Allegados a Martínez revelaron a La Nación que el preso ha especulado en voz alta más de una vez con la posibilidad de dar un vuelco a la causa mediante una acusación directa contra Duhalde.
En ese clima, las visitas a Martínez de Eduardo Isidro Farías, diputado nacional por el peronismo bonaerense entre 1973 y 1976, no hacen más que agudizar las suspicacias duhaldistas. De acuerdo con personas que tuvieron acceso al registro de visitas, Farías se entrevistó con Martínez el 15 de enero de este año, y lo ha visto luego en varias oportunidades.
Martínez, a su vez, ha tenido conversaciones telefónicas sobre el tema de Duhalde desde la cárcel, pese a que entre los presos se tiene la certeza de que el aparato instalado allí es controlado por el cuerpo de inteligencia del Servicio Penitenciario Federal.
Tal vez un poco de miedo en el poder bonaerense le parezca una perspectiva interesante.





