Puricelli visitó el lugar del barco hundido

Durante su visita a la Base Naval, reclamó "transparencia y objetividad" en la investigación; recorrió el casco del buque e inspeccionó el Hércules, gemelo de la nave sumergida
Mariano De Vedia
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30 de enero de 2013  

Parado sobre el casco del barco hundido, el ministro de Defensa, Arturo Puricelli, exigió "absoluta transparencia y objetividad" para conocer "con precisión lo sucedido" con el destructor Santísima Trinidad, que se fue a pique hace nueve días en la Base Naval de Puerto Belgrano.

Impartió la instrucción a sus propios subordinados, las autoridades de la Armada, a quienes la semana pasada había encomendado iniciar un sumario para saber por qué se hundió el buque insignia de la flota argentina en Malvina s.

En una visita sorpresiva a la Base Naval, a 30 km de Bahía Blanca, Puricelli recorrió ayer el muelle y caminó por el costado lateral del casco, convertido ahora en una plataforma contigua al embarcadero. Había llegado en un avión de la Fuerza Aérea, acompañado por el jefe de la Armada, almirante Daniel Alberto Martin, funcionarios de su gabinete e ingenieros navales del astillero Tandanor.

"Lo mejor para la Armada Argentina es que se conozcan las verdaderas razones del hundimiento del Santísima Trinidad", declaró el ministro, días después de haber sostenido la tesis de que el barco se habría hundido por un sabotaje.

Ante la obvia imposibilidad de ingresar en la embarcación hundida, Puricelli subió al buque Hércules, gemelo del Santísima Trinidad, para conocer el interior y estimar las posibles vías por donde podría haber ingresado el agua. El día del siniestro, la Armada atribuyó el hundimiento a la rotura de una tubería de seis pulgadas.

Subido al Hércules, un viejo destructor convertido hoy en un buque multipropósito, el ministro de Defensa –que la semana última había admitido públicamente "no saber de barcos"– observó detenidamente las maniobras de amarre y el funcionamiento de los compartimentos de máquinas.

Fuentes castrenses explicaron que una de las pistas de la investigación sobre la que se asentaría Puricelli para sostener la teoría del sabotaje es que las compuertas de los distintos sectores del barco podrían no haber estado cerradas, lo que habría favorecido el ingreso y la acumulación de agua a lo largo de todo el buque.

Durante su permanencia en la Base Naval, Puricelli presidió una reunión de trabajo para delinear los pasos de la investigación sumaria e impartió los principales lineamientos que se seguirán. A su regreso, en un comunicado, el Ministerio de Defensa informó que "la Armada definirá quién será el auditor que encabezará el proceso".

El viernes último, el segundo ministro de Defensa de Cristina Kirchner dispuso restringir el acceso al lugar donde se hundió el buque y ordenó separar a dos oficiales navales que tenían bajo su responsabilidad el funcionamiento y el cuidado del destructor, que había sido desactivado en 2004.

Fueron separados, así, el jefe de Mantenimiento y Arsenales de la Armada, contralmirante Alberto Francisco García Grigioni, y el titular del Grupo de Desafectación del destructor Santísima Trinidad, capitán de navío Marino Lorenzo Veccia. Ambos desarrollaban sus funciones en Puerto Belgrano.

Durante su visita a la Base Naval, Puricelli se acercó con los técnicos de Tandanor al muelle donde estaba amarrado el Santísima Trinidad, que quedó ya "asentado y estático", lo que permitirá avanzar en la investigación. Junto con el ministro de Defensa viajaron el secretario de Estrategia y Asuntos Militares, Oscar Cuattromo; el jefe de Gabinete del ministerio, Carlos Esquivel; el presidente de Tandanor, Mario Fadel, y el titular de la Sindicatura General de la Nación (Sigen), Daniel Reposo.

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