Radicales K, una fuerza en lento declive
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A pesar de ser una especie en extinción, los pocos radicales K que aún mantienen vigencia política siguen funcionando como útiles herramientas para las pretensiones del kirchnerismo de mostrarse como un espacio amplio en materia ideológica y ganador implacable desde el punto de vista electoral.
Tras la "defección" de Julio César Cobos al rechazar las retenciones agropecuarias, el radicalismo aliado al kirchnerismo ha pasado por varios estadios, pasando del regreso en masa a la UCR, alentados por los buenos números que recogía el vicepresidente en las encuestas tras su "voto no positivo", hasta el lento y vergonzante regreso al redil oficialista de algunos dirigentes.
Un ejemplo de este tipo de casos es el del gobernador de Corrientes, Ricardo Colombi, quien venció en las elecciones provinciales de octubre de 2009 a su primo y entonces gobernador Arturo Colombi como socio de Cobos y con un discurso opositor al kirchnerismo. Tanto fue así que la Casa Rosada apostó sus fichas este año a la figura del ex remero Carlos Espínola, actual intendente de la capital provincial.Sin embargo, tras las elecciones legislativas locales de la semana pasada, Colombi viró sin sonrojarse hacia el kirchnerismo, al afirmar que quería llevarse bien con el gobierno nacional.
Por su parte, el gobernador de Santiago del Estero, Gerardo Zamora, se ha mantenido firme en su apoyo al "modelo" iniciado por Néstor Kirchner, padre de la Concertación Plural, que cooptó dirigentes radicales como socios del PJ.
Es este caso el de más clara lealtad al proyecto y también el más exitoso, si se toman en cuenta las cifras dignas de un país africano con las que Zamora obtuvo su reelección en la provincia y que recogió la presidenta Cristina Kirchner en las primarias del 14 de agosto último.
El gobernador de Río Negro, Miguel Saiz, un radical K de la primera hora ayer no pudo llevar adelante su proyecto de continuidad.
Un paso triunfal mantuvo hasta las primarias el intendente de Vicente López, Enrique García. Sin embargo, en este caso la alianza con el esquema de listas de adhesión montado por el kirchnerismo en la provincia de Buenos Aires terminó perjudicándolo. El dato clave es que para mantener su alianza con el kirchnerismo García no pudo usar la clásica Lista 3 de la UCR, con la que se impuso en todas las elecciones anteriores. El jefe comunal vivió en carne propia el arrastre que esa boleta tiene para el habitante de Vicente López y fue superado por Jorge Macri, candidato de Pro y aliado de Eduardo Duhalde.
Como se puede ver, ser kirchnerista no es una fórmula segura de triunfo sino que depende de la suerte que haya en cada distrito.
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