Respaldo del Presidente a la gestión de la SIDE

Pese a las denuncias de Beliz, mantendrá al cuestionado jefe de operaciones del organismo
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27 de julio de 2004  

El Presidente no hará cambios en la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) y tampoco tiene previsto desplazar al jefe de operaciones del organismo, Antonio Stiusso, blanco de algunas de las graves denuncias que hizo Gustavo Beliz después de que Néstor Kirchner lo echó del Gobierno.

La información fue confirmada a LA NACION por un ministro y un secretario de Estado que gozan de la confianza presidencial.

La decisión que tomó Kirchner apenas se enteró de que Beliz lo acusó públicamente de ser rehén o cómplice de la SIDE, de que allí se manejan los fondos sin control y de que tiene una policía secreta, fue hacer silencio, ordenar a sus ministros que desmintieran las acusaciones y ratificar ante sus más íntimos que él está conforme con la actuación de la SIDE.

Anoche, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, ratificó a LA NACION que el Presidente no estudia ningún cambio en la estructura de la secretaría: “Absolutamente, no. El Presidente no tiene nada para decir de la SIDE”.

Ahora se analiza en lo más alto del poder hacer una denuncia contra el ex ministro de Justicia por haber violado los artículos 16 y 17 de la ley 25.520, que establece una pena de prisión de 1 a 6 años al que “revelare secretos políticos o militares concernientes a la seguridad”.

El ex ministro de Justicia mostró en televisión la foto de Stiusso, director general de operaciones de la SIDE y eso causó un gran impacto en el organismo de seguridad. "Puso en riesgo su vida y le hizo un gran favor a las bandas de secuestradores y al terrorismo internacional", analizó una fuente de la secretaría a LA NACION.

La duda en el Gobierno es que si se hace una denuncia penal contra Beliz la escandalosa salida del poder del ex ministro de Justicia seguirá en la tapa de todos los diarios y la pelea no tendrá final. Y no es lo que quiere el Presidente. Por esa razón, lo más probable es que ni siquiera la SIDE realice una denuncia.

De todos modos, el impacto por el gesto de Beliz de mostrar la foto de Stiusso fue tremendo, pese a que ahora no es un agente encubierto, trabajó en muchos casos de secuestros y en acciones de inteligencia vinculadas con el terrorismo de Medio Oriente.

El jefe de Gabinete dijo anoche a LA NACION que no conocía a Stiusso y dudó de que el Presidente haya tenido algún contacto con él. Otro miembro del Gabinete afirmó a LA NACION que el hombre denunciado por Beliz es un agente de carrera en la SIDE.

Además, en el organismo afirmaron ayer que el hombre acusado por Beliz fue tentado por al menos cinco servicios de inteligencia internacionales para trabajar. Pese a que se reveló su rostro, el director de operaciones de la SIDE puede seguir en su cargo.

Sin cambios

Stiusso fue nombrado a cargo de la Dirección de Operaciones por Carlos Soria, cuando asumió en la SIDE apenas Eduardo Duhalde llegó al poder y despidió a todos los jefes de las direcciones de la SIDE que habían quedado de la gestión de Fernando de Santibañes. Nombró en su lugar a hombres de carrera y después fue el sucesor de Soria, Miguel Angel Toma, quien lo ratificó en el cargo a Stiusso. Kirchner no cambió las cosas.

"Nosotros le hemos puesto a la SIDE toda la transparencia posible. La SIDE de hoy no anda repartiendo sobres ni a funcionarios ni a periodistas ni a nadie", dijo ayer el jefe de Gabinete.

En la SIDE, el Presidente colocó a dos de sus hombres de confianza: Héctor Icazuriaga (conocido en la jerga de los espías como "Señor Cinco", y Francisco Larcher, a quien llaman "Señor Ocho". Por eso, los cuestionamientos de Beliz a la SIDE fueron la razón esencial por la que Kirchner decidió desplazarlo: se sintió acusado y además faltado el respeto.

En la gestión de Sergio Acevedo, quien condujo la SIDE hasta que volvió a Santa Cruz a gobernar la provincia, se inició una reforma que incluyó el despido de 160 agentes de inteligencia y 300 que están por ser despedidos en etapas. Se redujeron algunas representaciones en el exterior y otras en el país porque, según indicó en su momento Acevedo a LA NACION, generaban gastos escandalosos.

El Presidente se provee de información de la SIDE y tiene a diario información calificada que a veces le pasan en su despacho, otras en la residencia de Olivos y alguna vez por teléfono. Le dio participación al organismo de inteligencia en los casos de secuestros que mantuvieron concentrada la atención pública y pusieron en primer plano la inseguridad.

Nada de eso está previsto que cambie y para el Presidente no representa ningún problema. Su ex ministro de Justicia dijo que era como una policía secreta del Estado y pese a que hubo preocupación en el Gobierno por las denuncias de Beliz, ayer se comenzó con la estrategia de negar cada una de las afirmaciones del ex ministro.

"La SIDE no hace inteligencia interna", dijo ayer el jefe de Gabinete en referencia a que Beliz dijo que el organismo le pasó informes vergonzosos el día previo a los graves incidentes de la Legislatura. Además negó que la Secretaría de Inteligencia haya incrementado su presupuesto vía decretos secretos en 100 millones porque "eso fue dispuesto por Duhalde".

Toma, que en ese momento era jefe de la SIDE, afirmó ayer a LA NACION que en el Gobierno se hizo un ajuste en el presupuesto producto de la crisis de 2001. "Durante los 90 el presupuesto de la SIDE era de 300 millones de dólares y que el presupuesto que aprobó el Congreso para este año fue de 238 millones de pesos, que es la tercera parte de esos valores", explicó Toma.

Sin comentarios

Kirchner quiere ahora cerrar lo antes posible la primera gran crisis de gobierno y anoche, después de tomar juramento en el Salón Blanco al sucesor de Beliz, Horacio Rosatti, y al nuevo secretario de Seguridad, Alberto Iribarne, se reunieron para seguir definiendo la política de seguridad.

El Presidente decidió no hablar en el acto de asunción de sus nuevos funcionarios, gesto que suele tener en la mayoría de los actos en el Salón Blanco. Tampoco tiene pensado hacerlo en los próximos días porque no quiere que el ex ministro de Justicia continúe con sus acusaciones gravísimas.

"No tenemos idea de qué es lo que va a hacer Gustavo. Si quiere que siga hablando, está dolido", admitió anoche un hombre que integra el círculo íntimo presidencial. Todavía no sabían que el ex secretario de Seguridad Norberto Quantín tenía para decir lo suyo cuando afirmó a LA NACION que al Presidente nunca le importó la seguridad.

La decisión presidencial es ahora intentar consolidar la política de seguridad con Rosatti, un amigo personal de Kirchner que se destaca por el bajo perfil y sus antecedentes jurídicos, para que la crisis termine de cerrarse sin consecuencias que puedan complicar al Gobierno.

La gran incógnita en el Gobierno es qué pasará con las denuncias de Beliz y su promesa de retirarse de la política, de no hablar más y de dedicarse a su vida privada. La respuesta más contundente que cree haber dado Kirchner fue ratificar la estructura y el funcionamiento de la SIDE.

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