Sin regla de sucesión, se acerca el final de un proyecto hegemónico
El resultado de las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) puso en evidencia el inicio de un nuevo ciclo político y la mutación del comportamiento político de un segmento considerable de los argentinos, a confirmar en las elecciones de octubre. El kirchnerismo se queda sin regla de sucesión del poder ante la imposibilidad de reformar la Constitución y establecer la reelección indefinida . La alternativa será nombrar un sucesor. He ahí la principal dificultad que enfrenta cuando el poder se ha concentrado y personalizado de manera excesiva y, a la vez, ha prevalecido una clara presidencialización de las instituciones, en el Banco Central, en la Anses, en el Indec, en el Congreso de la Nación, en la Justicia. Aún con cierta incertidumbre, se acerca el final de un proyecto hegemónico.
Aunque es difícil ser contemporáneo a sí mismo, estas elecciones primarias pueden hacer pensar que el presidente elegido en 2015 surgirá del universo justicialista. Ante la fragmentación y la diversidad no se sabe muy bien cuál es la identidad peronista. En todo caso, sus múltiples expresiones mantienen una cultura del poder que no existe de modo semejante en las otras fuerzas, que puede concluir en una candidatura personal que arbitre los diferentes puntos de vista y fije las grandes orientaciones hacia la Casa Rosada. Ello requiere un difícil, pero no imposible, realineamiento político de sectores peronistas menos homogéneos que el oficialismo. En esa perspectiva asoma el incipiente liderazgo de Sergio Massa. Ésa es su vocación política.
Si bien el oficialismo ha disminuido sensiblemente su caudal electoral, no se puede afirmar todavía que se marcha hacia un "gobierno dividido", que no controlará alguna de las cámaras del Congreso. Hoy, de una corriente predominante, el kirchnerismo retrocede al lugar de una primera minoría. Más allá de los cambios que pudiera efectuar para renovar su imagen, la Presidenta apelará a lo que mejor sabe hacer, con vistas a octubre: cooptar dirigentes y gobernantes desde el Tesoro nacional. Esto es, la "política oficial" del poder estatal.
Las oposiciones no peronistas, UNEN, FAP, los radicales que han revalidado títulos deberían repensar estrategias y recobrar iniciativa para convertirse en opción de poder en las elecciones presidenciales. El tablero político se está transformando y se está formando un nuevo campo de lo político con Internet y la telefonía móvil, los riesgos son el encierro en espacios estrechos, la tendencia a la dispersión de esfuerzos y la multiplicación de pequeñas organizaciones. De lo contrario, cabría parafrasear a Montesquieu, cuando hablaba de la división de poderes: "Sólo el peronismo frena al peronismo".
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