
Sorpresiva renuncia del obispo Romanín
El Papa aceptó su dimisión por estrés
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Monseñor Juan Carlos Romanín, el obispo que en los últimos seis años cobró protagonismo en Santa Cruz, al acompañar protestas sociales y convertirse en una figura incómoda para los gobernadores kirchneristas y para el propio matrimonio presidencial, renunció al gobierno de su diócesis, afectado por un estado de estrés.
El Papa aceptó la renuncia presentada por el obispo de Río Gallegos, luego de tres meses de licencia por problemas de salud, en los que se ausentó de la provincia y se radicó en el conurbano bonaerense. Provisionalmente la diócesis quedó a cargo del obispo auxiliar, Miguel Angel D'Annibale.
Si bien Romanín, de 57 años, no estaba al frente de la diócesis desde febrero, su alejamiento sorprendió en medios eclesiásticos, pocos días antes de comenzar la asamblea plenaria del Episcopado, que se reunirá a partir del lunes en Pilar, con la presidencia de monseñor José María Arancedo.
Los enfrentamientos de Romanín con el gobierno provincial quedaron reflejados en las protestas de los gremios docentes y petroleros, especialmente a partir de 2007, cuando encabezó una masiva movilización en Río Gallegos para exigir que se castigara al ex ministro Daniel Varizat, que había atropellado con su camioneta a 17 manifestantes. En contraste con sus diferencias con el gobernador Daniel Peralta, tuvo mejor relación con la mandataria de Tierra del Fuego, Fabiana Ríos.
Perteneciente a la congregación salesiana, Romanín nació en Sarandí y es uno de los primeros obispos argentinos designados por Benedicto XVI, que lo nombró al frente de la sede de Río Gallegos en octubre de 2005. Es una de las voces episcopales identificadas con las posiciones más progresistas de la Iglesia y actuó, en ese sentido, en sintonía con el resto de los obispos de la región patagónica.
Colaborador del obispo Jorge Casaretto, a quien secundó durante diez años como vicario general de la diócesis de San Isidro, monseñor D'Annibale sucederá interinamente a Romanín como administrador apostólico hasta la designación del nuevo obispo. Tiene 53 años y llegó a la capital santacruceña hace once meses, al ser designado obispo auxiliar.
En diálogo con LA NACION, D'Annibale reivindicó la acción de Romanín en el campo de la pastoral social y en favor de la población migrante. "Armó equipos de trabajo y estuvo siempre al servicio del diálogo en situaciones conflictivas", recordó.
En tanto, como resabio de las diferencias que el gobierno local mantiene con Romanín, el kirchnerismo frenó ayer en el Concejo Deliberante una propuesta de concejales radicales para reconocer la labor del obispo, al atribuirle la oficialista Laura Santamariña un rol político en las protestas sociales del 2007. Sobrevoló en el debate la influencia de Rudy Ulloa Igor, hombre fuerte del kirchnerismo local.




