Toma en Rafael Castillo. Propietarios cavaron una zanja para frenar las usurpaciones

Los propietarios tienen un terreno de 26 hectáreas, con 20 ya tomadas, y para evitar el avance pagaron 70.000 pesos por una zanja de 1200 metros de largo y dos de profundidad
Los propietarios tienen un terreno de 26 hectáreas, con 20 ya tomadas, y para evitar el avance pagaron 70.000 pesos por una zanja de 1200 metros de largo y dos de profundidad Crédito: Youtube A24
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15 de septiembre de 2020  • 17:07

La toma de terrenos se complejiza en el conurbano bonaerense y, en Rafael Castillo, localidad de La Matanza, los dueños de 26 hectáreas -de las cuales 20 ya están usurpadas- pagaron 70.000 pesos por una zanja de 1200 metros de largo y dos de profundidad, en un intento de evitar el avance sobre el total de la propiedad, ante la falta de respuesta judicial.

"Fue lo único que pudimos hacer porque si alambrás, te levantan el alambrado y sino te lo saltan y siguen construyendo. Lo hago para delimitar y que no digan 'esto no tiene dueño'", explicó para el canal A24 la propietaria del lugar, María, quien también propició videos de una ocasión en que la familia se acercó a los terrenos y fue echada con violencia por parte de parte aquellos que impulsan la toma.

En las imágenes, incluso, se puede divisar a un hombre con un arma de fabricación casera. "Cuando uno viene y ve eso, los quiere sacar y ellos se presentan violentamente. Es el mundo del revés, está todo dado vuelta", manifestó la mujer, quien sostuvo que los usurpadores utilizaron "machetes, tumberas y piedras" para echarlos.

"El día de la tumbera ellos saltan la zanja y arman después de la zanja. Cuando los voy a sacar, saltaban de la toma para tirarnos piedras, a mi hermano le abrieron la cabeza de un piedrazo, una salvajada. Habíamos llegado en auto y nos abollaron todos los coches", contó María sobre aquella vez. Sin embargo refirió que en ese entonces sí se acercó la policía. "Agarraron al que tenía la tumbera, al que me quiso pegar con el hacha y a otros tantos y se los llevaron detenidos", explicó la propietaria.

A pesar de ello, María dijo no haber recibido igual respuesta la primera vez que denunciaron la usurpación, que comenzó en noviembre de 2018. "Cuando empieza la toma, voy a hablar con la policía, se va a hacer la denuncia. La toma siguió, la policía no aparecía, nos fuimos a la fiscalía y nos dijeron 'va a tardar seis meses'", relató la mujer, quien agregó que, luego de ello, la toma se asentó.

"Después pasó al juzgado de garantías y se hizo el lanzamiento, porque estaban las escrituras presentadas, pero organizaciones apelaron, no sé quiénes serán", continuó María con su relato sobre el derrotero judicial. "Ahora está en la cámara y estamos esperando que el juez resuelva", comentó.

Los dueños del terreno se acercaron al predio y fueron echados por parte de las personas que realizan la usurpación. En esos videos se ve a un hombre con un arma de fabricación casera, quien luego fue detenido

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La mujer dijo que aún tiene fe de que desalojen a las aproximadamente 300 familias que calcula se asentaron sobre su propiedad, que les pertenece desde 1974. "Fui con mi escritura y tendrían que haberme dado mi tierra inmediatamente, soy dueña. No es que es un predio que estaba sin alambrar, está en uso. El que tiene que resolver es el Estado, ubicarlos, y devolverme lo mío", pidió.

La propietaria aseguró haber visto publicaciones en Facebook donde se ofrecían sus terrenos. "El odio que te produce ver tu propia tierra en venta... He visto [publicaciones por] entre 20.000 y 70 u 80.000 pesos. Yo llamé 'para comprar', pregunté el precio y como no volví a contestar me dijeron 'te lo bajo un poco'", relató María, quien además afirmó que las ofertas detallan que los terrenos pertenecen a una toma.

En cuanto a la acción de funcionarios del municipio de La Matanza, partido adonde se encuentra el predio, la propietaria sostuvo que a pesar de intentar comunicarse con ellos a través de conocidos, "nunca se arrimaron" y que les manifestaron "que era un tema de la Justicia".

María indicó que los propietarios con problemas similares se agruparon en un grupo denominado PUA y que su misma situación la padecen sus vecinos. "Están desesperados, haciendo denuncias todos los días. Están atrincherados, esperando cuándo disparan contra sus casas, o que les roben. Están cansados", comentó la mujer sobre sus colindantes, quien dijo también: "Es muy triste vivir así, sentirse desprotegido, que no hay justicia".

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